Tipos de cortinas para puertas: una guía para no perderte

Cortinas para puertas

Cortinas para puertas

Estores screen

Las cortinas para puertas son elementos prácticos y estéticos al mismo tiempo. El primer objetivo que tienen es el de adecentar el espacio, pero tienen otras muchas ventajas, como mejorar la temperatura del lugar y evitar que pasen moscas en algunos modelos. Además, mejorará la intimidad, ya que nadie verá lo que está ocurriendo en el interior de la puerta.

De hecho, hay diferentes tipos de cortinas para puerta, algo que puede hacer que te pierdas a la hora de elegir el mejor. Por ello, te vamos a dar una pequeña guía sobre todas ellas, para que puedas escoger la mejor.

La guía sobre cortinas para puertas

Las cortinas para puertas se colocan para tener intimidad, seguridad y para proteger contra los insectos, siendo especialmente útiles en verano. Es más, muchas de ellas están hechas totalmente a medida con la puerta, algo que hace que la podamos incluso dejar abierta.

Dentro del mundo de las cortinas, hay que explicar cada tipo por separado, ya que cada una tiene una función y unas ventajas. Además, te explicaremos después cómo puedes colocarlas correctamente en la puerta.

Tipos de cortinas para puertas

Tenemos varios tipos de cortinas para puertas, incluyendo diferentes materiales, usos e incluso tejidos de mezclas. Como veremos ahora, cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

  • Poliéster: estas cortinas son de tejido artificial, siendo las más usadas para cortinas y estores por su resistencia.
  • Algodón: el algodón es un tejido totalmente natural, haciendo que sea más transpirable, circule mejor el aire y no pasen los hongos.
  • Combinación de poliéster y algodón: un tejido mixto junta la resistencia del poliéster y la suavidad del algodón, además de que ambos se juntan bien con cualquier color.
  • Lino: el lino se usa para las puertas, ya que es vistoso y estético. Al igual que el algodón, es natural y tiene un tacto muy suave. El único inconveniente es el elevado precio que tiene.
  • Combinación de poliéster, algodón y lino: en estas cortinas se mezclan los tres componentes, con una mayor cantidad de algodón y poliéster para reducir costes. Eso sí, el lino permite que haya una mejor caída de la tela y mucha más suavidad al tacto.
  • Cortinas para puertas de exterior metálicas: son cortinas hechas para ser robustas y resistentes, ya que se colocan en puertas de exterior de metal. Se suelen usar para que el aire pase fácilmente, ayudando a negocios a regular la temperatura y que sea más agradable, aunque manteniendo la robustez en todo momento. Además, son realmente fáciles de instalar.
  • Cortinas de plástico: cuando las cortinas son de plástico, conseguimos una instalación realmente sencilla, incluso más fácil que con las metálicas. Se instalan en unos minutos, juntando la instalación y las comprobaciones. Por otro lado, el plástico es perfecto para brindar una buena protección a la puerta de la entrada.

Ventajas

Hay varias razones o ventajas para colocar cortinas para puertas. Tienen una función similar a las de las ventanas, con un objetivo claro de privacidad. Eso hace que sean perfectas para negocios, donde podrás mantener la privacidad sin tener que cerrar la puerta.

Por otro lado, se evitarán los insectos. Esto es especialmente importante en verano, donde se mantiene la puerta abierta para que se escape el calor y entre aire, algo que hace que la estancia se llene de mosquitos. Por suerte, con la cortina eso no ocurre.

Finalmente, estaría la ventaja de la regulación de la temperatura. Algunos tipos permiten mayor paso del aire, para que haga más fresco en verano, mientras que otros, como los estores screen, ayudan a hacer un efecto aislante, evitando que se escape el calor en invierno.

Así podrás colocar una cortina para puertas

Ahora que ya sabes los tipos de cortinas para puertas que existen, estarás deseando tener una. Eso sí, hay que saber colocarla correctamente.

Lo primero es hacer las mediciones de las puertas, ya que es mejor que estén hechas a medida. Mide las puertas, pero deja un hueco de un par de centímetros a ambos lados, para que no quede justa y sobre algo de espacio. Cuando hagas las mediciones por fuera del hueco, la cantidad que debes dejar se duplica, es decir, que debes sumar 4 centímetros. Finalmente, resta un centímetro de la altura total y conseguirás unas medidas prácticamente perfectas.