La tragedia del Open Arms: Presiones y críticas sobre España

La situación desesperada en la que empieza a encontrarse el barco de la organización no gubernamental  Open Arms, cuya misión humanitaria es proteger con su presencia en el mar, a aquellas personas que intentan llegar a Europa, huyendo de conflictos bélicos, persecución o pobreza, está a punto de entrar en su segunda semana, con más de 160 migrantes rescatados cuando huían de Libia, hacinados en la cubierta del buque, sin espacio para moverse y que no encuentran un puerto seguro para poder desembarcar.

Los sucesivos llamamientos de políticos, organizaciones humanitarias e incluso del actor Richard Gere que el pasado jueves subió al barco para mostrar las condiciones en la que están los migrantes hacinados y también desesperados, esperando tocar tierra para huir definitivamente del terror, no han servido de nada, ante la política de dureza del ministro del Interior italiano Matteo Salvini de impedir, por todos los medios (incluso con prisión), los que intenten desembarcar en puertos italianos, una actitud que están siguiendo la mayoría de los países del Mediterráneo, especialmente la vecina isla de Malta, ante la pasividad de Europa.

Esa Europa que en junio del año pasado, cuando España aceptó la entrada en el puerto de Valencia del buque ‘Aquarius’ y de dos barcos italianos con 630 migrantes a bordo, ponía de ejemplo al recién llegado nuevo gobierno socialista español, es la misma que, ahora, se queja de “los bandazos de Pedro Sánchez  en cuestión de rescates marítimos”. Es lo que el periódico alemán ‘Frankfurt Allgemaine Zeitung’ llama “el dilema español” ya que, a principios de enero, el Ministerio de Fomento prohibió al Open Arms acoger a los náufragos y traerlos a España.

Hasta finales de abril el barco de la organización humanitaria española, no pudo abandonar el puerto de Barcelona. Según el Gobierno no estaba equipado para acoger a un alto número de náufragos y con su operación última de rescate, la tripulación ha ignorado la amenaza de una multa de 901.000 euros. Incluso el Papa criticó la prohibición española porque impedía el rescate de personas en el mar. “¿Por qué están haciendo eso? ¿Para que se ahoguen?, preguntó Francisco en una entrevista en televisión, refiriéndose al Gobierno de Sánchez. Óscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, acusó al Gobierno de ser responsable de la muerte por ahogamiento de más de 500 inmigrantes. “España se ha convertido en cómplice” llegó a decir al periódico ‘El Mundo’.

Pero mientras la solución no llega y el ministro italiano Salvini insiste, con ese lenguaje soez e hiriente que le caracteriza, especialmente cuando habla de inmigrantes, en que el barco desembarque a esos 170 pasajeros en Ibiza para que, además, puedan bailar, asistir a fiestas y divertirse, en nuestro país,  aumenta la presión sobre el Gobierno en funciones de Sánchez, para que acoja a los inmigrantes. Las comunidades autónomas de Valencia y Extremadura, gobernada por los socialistas, se han declarado dispuesta recibir a los migrantes del ‘Open Arms’.

Igualmente  el presidente de la Generalitat catalana Quim Torra, también se ha ofrecido a recibirlos. Pero el Partido Popular ha advertido a Pedro Sánchez de que no puede actuar en solitario y que debería obrar con responsabilidad y, en estrecha colaboración con la Unión Europea. Sánchez, que hasta las elecciones solo lideró un gobierno en minoría, ha quedado aún mas debilitado políticamente desde su fracaso en la votación de investidura en el Congreso de los diputados el pasado 25 de julio y, en estos momentos, sólo es presidente en funciones.

Hay que tener en cuenta que el año pasado llegaron a España 64.000 inmigrantes procedentes del Norte de África, la mayoría de ellos por la ruta que atraviesa Marruecos y es la mayor cifra que jamás se haya registrado en nuestro país por lo que se ha intensificado la cooperación con Marruecos. Gracias a esa cooperación, en el periodo enero-julio hayan sido 16.600 los inmigrantes que llegaron España por mar, 10.000 menos que el año pasado. En España se apuesta porque la Unión Europea encuentre una solución como se hizo von el barco ‘Alan Kurdi’ de la organización humanitaria alemana Sea-Eye al que se autorizó a atracar en Malta. Es decir, que estamos ante un problema europeo, que tiene que resolver Europa, con una solución europea, aunque ahora se produzcan ataques contra el Gobierno español, cuando antes todo eran alabanzas.