Sánchez con el Rey: Cada día más difícil una nueva investidura

El Presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez ha calificar el encuentro que este miércoles ha mantenido con el Jefe del Estado como un “despacho normal “, sin querer entrar en muchos detalles y coincidiendo con Felipe VI en que la mayoría de los españoles no quieren nuevas elecciones, apelando a la responsabilidad de todos los partidos para evitar esas elecciones que, conforme avanza el mes de agosto y, dada la dureza con la que ha tratado a su socio “preferente”, Unidas Podemos, da la impresión de que no habrá acuerdo, ni posibilidad de una segunda investidura.

Sánchez ha dado por descartado un “gobierno de Coalición” y ha manifestado su desconfianza ante Podemos desde que impidió el 25 de julio su investidura.”La desconfianza con Podemos es recíproca”, ha añadido para insistir en su modelo de Gobierno monocolor progresista apoyado desde fuera por la izquierda. Pidió el apoyo al Partido Popular y Ciudadanos en forma de abstención para desbloquear la actúal situación política y contribuir de esa forma de que un futuro Gobierno no dependa de más fuerzas independentistas.

Su encuentro con el Jefe del Estafo, se produce como Presidente del Gobierno en funciones, precisamente cuando se cumplen los Cien días de interinidad en la Presidencia del Gobierno. En 2016, se produjo una situación similar a la de ahora, con un despacho del Rey con el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, también en funciones. En ese caso, Rajoy, con los mismos diputados que tiene ahora Sánchez, no quiso presentarse a la investidura por considerar que no tenía los apoyos suficientes. Tuvo que intentarlo Pedro Sánchez, con el apoyo de Ciudadanos. Sánchez se presentó a la investidura, en parte para poner en marcha el mecanismo constitucional vigente que establece que hace falta un primer intento de investidura (aunque sea fallido como ha sucedido en los últimos años) para que comience a correr el tiempo de dos meses para, en caso de que no se produzca ninguna investidura, se convoquen nuevas elecciones. Pasó con Rajoy y es muy probable que vuelva a suceder con Pedro Sánchez.

Es la situación en la que se encuentre ahora el país: si el actual Presidente en funciones Pedro Sánchez, no consigue ser investido antes del 23 de septiembre, o renuncia a una segunda investidura, algo que, según fuentes socialistas, en estos momentos, es lo más probable, o, habrá que ir a unas nuevas elecciones el próximo 10 de noviembre. Algo que no desea la mayoría de la ciudadanía como ha manifestado el Rey, aunque algunos partidos piensan que pueden mejorar posiciones. Es el caso, según la mayoría de los sondeos, del PSOE y del PP, que creen que en noviembre crecerían a costa de Podemos, en el caso del Partido Socialista o, a costa de Ciudadanos y de Vox, en el caso del Partido Popular. Pero es posible que, aún creciendo, el partido socialista, volvería a situarse en una horquilla justa de diputados,y, podría repetirse la situación de bloqueo político, porque proseguiría la política de bloques derechas-izquierda.

Es previsible que aunque constitucionalmente es la Presidenta del Congreso de los Diputados, la que en un despacho con el Rey la que da paso al mecanismo oficial de la ronda de consultas que realiza el Jefe del Estado con los responsables de los distintos partidos políticos, para terminadas las consultas, proponer un candidato a la investidura de un candidato a la Presidencia del Gobierno, es previsible, repito, que, en esta ocasión atípica, Pedro Sánchez, haya informado ampliamente al Rey de detalles que corresponden informar de ellos a los distintos líderes políticos. Incluso, es posible que Sánchez le haya insinuado que no cuenta con posibilidades para una segunda investidura por lo que el Rey se ahorraría el trámite de una nueva ronda de consultas e iríamos directamente a elecciones

En este sentido, además de cómo está su proyecto de investidura y las conversaciones que viene manteniendo para llevarla a cabo, el Presidente del Gobierno haya comentado, también, con el Jefe del Estado la última propuesta del Partido Popular de un nuevo candidato (hoy han aclarado que ese candidato sería el propio dirigente Popular, Pablo Casado) apoyado por el PP y Ciudadanos, propuesta que tendría que contar con la abstención del PSOE.

La propuesta no deja de ser, por el momento, una ocurrencia y se ignora si la ocurrencia cuenta con el visto bueno de Ciudadanos, el partido cuyo principal objetivo político, a medio plazo, es quitarle al PP el liderazgo de la oposición. Para esta operación, en la que el bloque de la derecha contaría con el mismo número de diputados que los que tiene el PSOE (123) mas 24 de Vox, que apoyaría ese proyecto de investidura, se tendría que contar con una renuncia de Pedro Sánchez (algo incompatible con su Manual de Resistencia) y, de una abstención del PSOE que ha venido insistiendo que la única posibilidad de Gobierno pasa por el PSOE. Para esto, Casado también ha expuesto su alternativa. Si el problema es Sánchez, el PP se abstendría ante otro candidato.

Todo, en cualquier caso, entraría dentro de la pura especulación política, si bien entra en el campo de lo verosimil, teniendo en cuenta la preocupación del Jefe del Estado por la inestabilidad política en la que se encuentra el país, sobre la que se pronunciaba claramente el domingo, esperando, decía, que los partidos que han votado los ciudadanos, encuentren una solución dentro de la Constitución, antes de ir a unas nuevas elecciones (ver republica.com “El Rey preocupado por la inestabilidad y por cómo terminar con los bloqueos“).