Iglesias insiste en la Coalición y sus aliados en el Gobierno a la portuguesa

El Partido Popular, igual que este Lunes hizo Ciudadanos, ha decidido este Martes fortalecerse para la etapa política que se abre de cara a una nueva investidura, antes de que se llegue al 23 de Septiembre sin ningún tipo de acuerdo y haya que convocar elecciones generales para el 10 de Noviembre. Ante el intento del presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, de llegar a un acuerdo con Ciudadanos y PP para que se abstengan en un nuevo intento de investidura, en los dos partidos hay divisiones internas sobre qué postura tomar.

Son posturas minoritarias las que defienden la abstención. En Ciudadanos se han cortado tajantemente, prescindiendo de quienes eran favorables o dudaban (en su momento, votaron abstención) sobre ese acuerdo, aunque quien planteó la votación, Luis Garicano, europarlamentario y hombre clave en el partido, catedrático en la Universidad de Chicago, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y Profesor en la London Business School, no se han atrevido a sancionarle aunque sigue defendiendo, dentro y fuera de España, en el Parlamento Europeo donde es vicepresidente del partido político europeo Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ver republica.com “Ciudadanos como secta o el deseo de Rivera de cesar al editorialista del Financial Times”).

Hoy, en esa estrategia de reforzarse de cara al nuevo curso en el que Ciudadanos pretende arrebatarle el liderazgo de la oposición, renunciando en ser lo que era, un partido bisagra que pueda pactar tanto con la izquierda como la derecha, Pablo Casado, que sufrió un duro golpe en las elecciones generales del pasado 28 de Abril, ya ha comenzado a modelar su discurso. En la investidura, cualquiera pudo observar la diferencia de mensajes lanzados por Casado, moderado, huyendo de las descalificaciones de felón y sorprendido con Rivera, hablando del Gobierno como una banda dispuesta a repartirse el botín convencido de que ese debe ser el verdadero lenguaje de la oposición.

En la Junta directiva Nacional, el máximo órgano de dirección del partido, han estado ausentes los dos barones "Sorayistas"(Juanma Moreno, presidente de Andalucía y Alfonso Alonso, el hombre del PP en Euskadi) y el barón gallego Alberto Núñez Feijóo, uno de los más partidarios de llegar a algún tipo de acuerdo con Sánchez, a cambio de una serie de concesiones. De este modo, Casado ha querido rodearse de leales, todos de una generación cercana a la suya y ha prescindido de los compromisos que tenía con María Dolores Cospedal, la exsecretaria general del partido, que puso sus votos a su favor y con Núñez Feijóo, prescindiendo de personas suyas en la Ejecutiva y sustituyéndolas por personas de toda su confianza como Antonio González Terol para política territorial y Pablo Montesinos para comunicación. Como portavoces ha elegido a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz en el Congreso de los Diputados, y Javier Maroto como portavoz en el Senado.

Mientras el Presidente del Gobierno, conocedor de antemano que no tiene nada que hacer con el PP y Ciudadanos, Pablo Iglesias, que no ha comparecido en público desde el acto de la investidura, reaparecía anoche en su programa de televisión Fort Apache para insistir en el Gobierno de Coalición y criticar a Sánchez por, según él, no tener un proyecto de país. Inmediatamente le contestó la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo, la que realmente ha llevado adelante las negociaciones, para mandarle el mensaje de que esa vía ya está cerrada.

Para Calvo “la fórmula de apoyar al Gobierno con objetivos concretos es una buena fórmula, con mucha historia en Europa”, ha asegurado Calvo en una entrevista en RNE, tras ser preguntada si el PSOE se prestaba a volver a ofrecer de nuevo un Gobierno de coalición al partido de Pablo Iglesias. Sin embargo, tras la investidura fallida, para Calvo resulta “evidente” que hay que trabajar ahora en otras posibilidades, y que la vía del Gobierno de Coalición por más que insista Iglesias, es una vía que se cerró en su momento, y no se va a abrir ahora. “Hay fórmulas en otros países muy ensayadas: donde otro partido de izquierda apoya el programa o una parte del mismo como en Portugal o Dinamarca”.

Es la fórmula de la que hablaba este cronista el pasado Domingo (ver republica.com “la izquierda comienza a mirar a Portugal para salir del bloqueo”) ha sido aireada por Alberto Garzón de Izquierda Unida, y a ella se ha sumado la corriente anticapitalista de Podemos que lideran la andaluza Teresa Rodríguez y Manuel Urban que lidera Adelante Andalucía, y a la que también se ha unido en Comum Podem, especialmente uno de los más ligados a Iglesias, Jaume Assen. Incluso hay sectores de los “anti capis” que han propuesto que se forme un Comité de seguimiento del programa pactado con el candidato, sin entrar en el Gobierno, en el que estén representantes de los sindicatos, del mundo de la cultura y de los movimientos sociales…

Y, nueva sorpresa con el barómetro del CIS de Julio: el PSOE obtendría el 41,3 (28,6% obtuvo en los comicios del pasado 28 de abril), el PP por su parte sería la segunda fuerza, aunque muy lejos del PSOE, con el 13,7% de los votos, respecto al 16,7% que obtuvo en abril. Podemos lograría el 13,1% respecto al 14,3% del 28-A, Ciudadanos el 12,3% respecto al 15,8%, y Vox el 4,6%, menos de la mitad de los votos (el 10,2%) que obtuvo en abril.