Moncloa: “Habrá Gobierno progresista, si hay voluntad de acuerdo”

“Con Iglesias fuera, es una gran oportunidad para que haya un Gobierno progresista, si hay voluntad habrá acuerdo”. Esta es la respuesta de Moncloa a la pregunta de este cronista de si hay posibilidades de un acuerdo para un Gobierno de Coalición entre PSOE y Unidas Podemos, después de la decisión  sorpresa del viernes de Pablo Iglesias, de retirar su candidatura de vicepresidente del Gobierno, por incompatibilidad con el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez.

Esa gran oportunidad de la que se habla en el Palacio de la Moncloa depende de dos condicionamientos: de que los candidatos que proponga el secretario general de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, sean aceptados por el presidente del Gobierno en funciones y que el número de carteras, que ocupará el partido morado dependerá del número de diputados en el Congreso de los Diputados (43, después de perder en las últimas generales 27 escaños) y no, del número de votos conseguidos en las elecciones generales del pasado 28 de de abril. Hasta ahora, Pablo Iglesias ha venido manejando el número de votos (3.732.929) para pedir hasta el control de cinco ministerios. En este caso estaríamos hablando de dos o, como máximo, tres Ministerios, entre los que estaría Trabajo y Vivienda.

Desde el principio el presidente del Gobierno ha querido que quede claro que quien nombra a los Ministros es él, y que la Constitución le atribuye dos facultades que son indeclinables: el nombramiento del Consejo de Ministros y la decisión de disolver el Parlamento para la convocatoria de elecciones. Pablo Iglesias que desde su vuelta a la vida pública, tras el largo permiso de paternidad, comenzó a hacer una reivindicación de la Constitución y a aparecer en público y en la televisión con un ejemplar en la mano (cuando hasta entonces había defendido la ruptura del candado que suponía tanto la Constitución como la propia transición que dio luz a ella) debería saber que no se puede obligar al presidente del Gobierno a aceptar ministros que él entienda que no está capacitado para el cargo o que distorsiona la homogeneidad que, en temas de Estado, debe tener el Consejo de Ministros que él preside.

De todos modos, tal como ha venido defendiendo desde hace semanas el equipo negociador del PSOE, primero hay que hablar del programa de ese Gobierno de Coalición y después de los sillones, y no al revés. El programa es parte del enviado a Podemos en el inicio de las negociaciones y también parte del programa que se elaboró para la moción de censura y el Presupuesto que fue vetado por los independentistas catalanes y que terminó con el adelanto electoral.

Y, en cuanto a los sillones, y, descartados los Ministerios de Estado, a los que ha renunció el propio Pablo Iglesias, si efectivamente hay voluntad de acuerdo, las dos partes tendrán que buscar el perfil de candidatos que no lleve consigo parte de los problemas que ocasionó Pablo Iglesias. Entre la compañera sentimental de Iglesias, y numero dos del partido, Irene Montero, Pablo Echenique o Rafael Mayoral y Yolanda Díaz, María Eugenia Rodríguez Palop o, el propio López de Ugalde, hay notables diferencias, aunque lo que debe primar deben ser  sus capacidades para desempeñar una cartera determinada.

Ese posible Gobierno de Coalición es una autentica novedad en la política española, aunque es una fórmula muy corriente en países de la Unión Europea. El problema es que tendrá que formarse con un límite muy inmediato, ya que quedan solo cuarenta y ocho horas para que se inicie, este lunes, la investidura del candidato Pedro Sánchez. Para los negociadores socialistas que no niegan la lealtad de los futuros Ministros de Podemos, lo que más le preocupa es que Pablo Iglesias tenga la tentación de ejercer de Presidente del Gobierno paralelo, en la sombra.