Para Sánchez, Iglesias está actuando con profunda deslealtad

La decisión de Pablo Iglesias de convocar un Referéndum entre “los inscritos e inscritas”, sobre el papel  de Unidas Podemos en la investidura de Pedro Sánchez dentro de diez días, sin esperar siquiera al inicio de conversaciones sobre programas y medidas en torno al desarrollo de la colaboración entre PSOE y Unidas Podemos (en adelante, Podemos), es una decisión tomada, de forma precipitada, por el propio Iglesias. Una decisión interpretada en la Moncloa como un pulso al presidente del Gobierno que, poco a poco, en los últimos días ha ido matizando su posición, respecto al llamado Gobierno de Cooperación.

Un pulso, pero, sobre todo, una deslealtad. Iglesias, que a lo largo de esta crisis ha insistido, una y otra vez, que acepta que el presidente del Gobierno es quien nombra a los Ministros y al que debe lealtad en temas claves que preocupan, como la posición de Podemos sobre el derecho de Autodeterminación, el Referéndum catalán, lo que el dirigente de Podemos, considera que son “presos  políticos” y su posición sobre la aplicación del artículo 155 (una medida en la recámara para, en caso de desbordamiento del problema catalán, tras la sentencia por el ‘Procès’ del 1-0), en cuanto ha podido, ha olvidado esas promesas de lealtad repetidas en todas las reuniones.

Por eso, La Moncloa no oculta su malestar por la falta de lealtad de Iglesias en las ultimas horas: por la convocatoria de una consulta a las bases, sin informar previamente al Presidente, con el que horas antes de la convocatoria, habían mantenido varias conversaciones telefónicas. Ni el anuncio de consulta “a los inscritos e inscritas”, ni el contenido de las preguntas, claramente manipuladas, y, sobre todo, ni el planteamiento para que esas preguntas vayan dirigidas para obtener el resultado deseado, unas preguntas teledirigidas. Es tal el malestar, que Moncloa, ha estado a punto de retirar esa propuesta de un Gobierno con técnicos situados en la órbita de Podemos.

Cuando Iglesias decide la consulta “entre los inscritos e inscritas”, lo hace en el momento en que Sánchez, por activa y por pasiva, ha dado a entender que la entrada del secretario general del partido morado, y la de su compañera, la número dos y portavoz parlamentaria del partido, Irene Montero, no es conveniente para la cohesión y homogeneidad del Gabinete. Es entonces, cuando se produce la decisión de consultar a las bases como consultó, en su momento, si era conveniente que viviera en el chalet de Galapagar, en unos momentos en que la crisis del chalet, comenzaba a minar la credibilidad del “carismático líder”.

Lanzar la consulta, y el texto de la pregunta, que ha comenzado a someterse a Referéndum desde este fin de semana hasta el próximo jueves, 18 de julio, no ayuda, ni mucho menos, a resolver la situación de bloqueo en la que se encuentra las conversaciones sobre la investidura, después de que el presidente del Gobierno en funciones y candidato a la investidura, haya ido modulando lo que el entiende por Gobierno de Cooperación, en el que estarían presentes independientes de la órbita de Podemos o, técnicos y no políticos, para determinadas carteras ministeriales. Lo de técnico y lo de que él no pueda ocupar un sillón en el Gabinete (y es verdad que, en un momento determinado, Iglesias ha hablado, claramente, de una  vicepresidencia), es lo que ha indignado al secretario general de Podemos, para impulsar el Referéndum y dejar la pelota en el tejado “de los inscritos e inscritas”. De esta forma, no seria él, quien boicoteó, tirando, de pronto, cal viva sobre el hemiciclo, en 2016, con la primera posibilidad de investidura de Sánchez, el responsable del fracaso de esta segunda investidura, fijada para el 22, 23 y 25 de julio.

Pero el plan no le  ha salido como quería. Tiene muchas grietas el partido y son tantos los críticos, que ya no hay tantas adhesiones inquebrantables, ni es tan carismático su liderazgo. Por lo pronto, quien fue secretario general de Podemos en Madrid, Ramón Espinar ha recibido la noticia de la consulta afirmando,  como Teresa Rodríguez que no piensa participar en la consulta, porque tal como está planteada por Podemos “la pregunta no tiene peso”.

Por su parte la coordinadora general del partido en Andalucía Teresa Rodríguez, líder de “Adelante Andalucía” y dirigente del sector anticapitalista, ha anunciado que no votará porque “la pregunta, tal como está planteada es abiertamente tendenciosa y olvida otras opciones posibles. Es “lamentablemente” un verdadero insulto a la inteligencia que denota falta de confianza en los argumentos que se tiene, para defender un pacto, a toda costa”.