Sale del CNI Sanz Roldán, el hombre que terminó con Villarejo

Hijo de un Guardia Civil segundo destinado en Uclės (Cuenca), el general Félix Sanz Roldán, suele decir que su relación con la Benemérita es algo que nunca podrá olvidar, y que su mayor orgullo es haber llegado a las más altos puestos de la milicia como Teniente General del Ejército, Jemad (Jefe de Estado Mayor de la Defensa) y director del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) durante diez años, el periodo más largo al frente de los servicios secretos españoles, sólo superado por el general Emilio Alonso Manglano, conocido en el servicio, por Ra, el dios del Sol en la mitología egipcia, por el inmenso poder que acumuló, durante sus catorce años de mandato.

Si uno era Ra, el otro, Sanz Roldán, con el mismo poder que Manglano, aunque nunca hacía ostentación de él, no tenía nada que ver con la mitología, sino con la zoología, porque era conocido como el Gato, por su enorme astucia, gran inteligencia (siempre caía de pie en cualquier crisis) y, también por sus garras que normalmente nunca sacaba, pero que cuando lo hacía temblaban todos los edificios en la Cuesta de las Perdices, en la Carretera Madrid-La Coruña, la sede de los servicios secretos españoles. Unos servicios que durante su mandato, no sólo han alcanzado el mayor nivel de eficacia, sino también el mayor nivel de colaboración con gran parte de los servicios de inteligencia de todo el mundo, especialmente con los franceses, alemanes, israelíes y norteamericanos.

Este pasado fin de semana, y tras el traspaso de poderes a quien de forma interina se hará cargo de la “Casa”, como se conoce a la sede del Centro de Inteligencia, el general ha aprovechado para llevarse sus pertenencias personales, algunas medallas, algún libro y fotos familiares o con responsables de otros servicios. Su puesto de forma interina, hasta que haya Gobierno y se pueda proceder a un nuevo nombramiento (que puede ser el de la propia interina), lo ha ocupado desde el Sábado, quien ha sido secretaria del gabinete técnico de Sanz Roldan desde hace dos años Paz Esteban (61), que además ha trabajado con su antecesora en el cargo Beatriz Méndez Vigo, hermana del ministro de Educación con Rajoy , Íñigo Méndez Vigo.

El Sábado, también, en el Salón de Actos del Centro, cerca del monumento a los miembros del CNI caídos en un atentado-trampa en Irak, ante 300 espías (el CNI tiene casi 4.000 funcionarios, entre los que hay que contar carpinteros, cerrajeros y todo tipo de oficios, además de alguien que se dedica, exclusivamente, a leer novelas de espionaje para sacar información de operaciones falsas e inventadas por escritores), el General se despedía de sus subordinados recordando su promesa el día que tomó posesión en Julio de 2004: que cuando se fuese, le recordasen como un buen Jefe. Un Jefe que al presentarlo la ministra de Defensa Carmen Chacón, lo hizo valorando su diplomacia y su sentido del diálogo, y también su sentido de la disciplina y del mando. Además, hay que decir que Sanz Roldán, por su cercanía y también por su empatía, ha salido bien en todas las comparecencias en el Parlamento en la Comisión de Asuntos Reservados, en las sucesivas crisis que se han ido produciendo y en las que ha tenido que intervenir el CNI.

Cualidades muy necesarias en el momento en que llegaba al Centro, tras el desastre de su antecesor Alberto Sainz, un ingeniero forestal que nunca se supo qué pudo ver el ministro de Defensa de la época, José Bono, en él para encargarle la responsabilidad de los servicios de información, espionaje y contraespionaje del país. Alguien que sólo demostró una gran torpeza en el trato con sus subordinados con los que nunca intentó el mínimo acercamiento y que utilizó el servicio, y los fondos reservados según denunció la prensa de la época, para sus aficiones (caza y pesca) en sus viajes de trabajo al extranjero.

Su alejamiento de los principales responsables de áreas y su sorprendente purga de los mejores profesionales de la Casa, provocó una auténtica Rebelión de los Espías, acentuada con el cese del máximo responsable de Inteligencia, el coronel Agustín Casinillo, uno de los mejores profesionales de la Casa, traído de Londres por el propio Sainz, y cesado meses más tarde, sin muchas explicaciones. Entre eso y el abuso de los fondos reservados para asuntos propios, provocan la dimisión inevitable de Sainz y la llegada de Sanz Roldán con su gran reto de pacificar el Servicio y profesionalizarlo al máximo.

El mandato de Sanz Roldán, marcado por Botswana, Corinna Larsen y el accidente del rey Juan Carlos en una Cacería desafortunada, se complica cuando el ex comisario Villarejo, que campa a sus anchas, haciendo todo tipo de ilegalidades, y apoyado por los sucesivos Ministros del Interior, empieza a filtrar información clasificada. Su osadía de grabar a dos agentes del CNI en el caso del “pequeño Nicolás”, es la gota que colma el vaso. El general comienza una ofensiva contra el comisario, que termina con Villarejo en prisión en Noviembre de 2017, donde continúa a pesar de que sigue chantajeando al Estado para conseguir la libertad. La realidad es que ha sido Sanz Roldán el que decide terminar con el poder oculto y mafioso del comisario y lo consigue. Sus intentos de chantaje sacando todo tipo de Información (sentimental y económica) de Corinna y el Rey Emérito, no le sirve de nada. Detenido, imputado y procesado de cuando en cuando sale a relucir alguna cinta de las miles y miles que grabó el propio comisario, y que están siendo desencriptadas por el Centro de Desencriptación Nacional que también depende del CNI. Expertos del Centro aseguran que las cintas en su totalidad pueden tener más de doscientos kilómetros de extensión… Un verdadero tesoro de secretos y de ilegalidades…

Hace poco Sanz Roldán, que participaba en un seminario de Defensa en Toledo organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, confirmaba en una reunión improvisada con varios informadores su cese, sin manifestar ningún interés por su sucesor. “Solo si se me pide consejo lo daré. Siempre me limito a cumplir órdenes…y eso he hecho toda mi vida. No puedo seguir en funciones porque carecería de cobertura legal para desarrollar mi misión”… Y, así ha sido.