Iglesias decide si hay elecciones y se lamenta de que el PSOE solo quiera sillones

Este lunes empieza la verdadera cuenta atrás de la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno, con el inicio de una nueva ronda de contactos que se iniciará el martes con una entrevista con el líder de Podemos Pablo Iglesias, dispuesto a contestar “No” a la última propuesta de Sánchez de dar a la formación morada puestos de segundo nivel en la Administración y sugerencias de independientes y nombres cercanos a la formación para entrar en el Gobierno. Es decir, propuestas de un Gobierno de Cooperación, pero no de Coalición.

A esto, tanto Pablo Iglesias, como Irene Montero, ya han dicho que no, con frases tan pintorescas como las de Iglesias que ha afirmado que “el PSOE está obsesionado por los sillones” (algo que ni mucho menos sucede en Podemos) y Montero, que señala que independientes, son todos, “independientes del Ibex y de las eléctricas”, es decir, que por fin, Iglesias ya se ha dado cuenta, como adelantaba este cronista desde la primera entrevista oficial en Moncloa que un Gobierno de Cooperación no tiene nada que ver con un Gobierno de Coalición y que la terminología importa.

Del segundo encuentro, éste con el líder de la oposición, Pablo Casado, tampoco tiene mucho que esperar el candidato a la Presidencia del Gobierno, salvo oír las propuestas que le haga Casado sobre esos grandes Pactos de Estado a los que quiere llegar o a acuerdos, entre ellos, según insistió en el primer encuentro en el Congreso de los Diputados, en el que volvió a tender la mano del Partido Popular  para un pacto de Estado que garantice el cumplimiento de la legalidad, la convivencia y la prosperidad en Cataluña, dónde el clima se está enrareciendo, a la espera de la sentencia sobre el ‘Procès’.

Por último, sumido en una importante crisis interna que ni se sabe cómo puede terminar, Ciudadanos por boca de su presidente Albert Rivera ha vuelto a repetir que no acudirá a la cita del presidente del Gobierno, algo insólito en la política nacional por lo que supone de falta de responsabilidad política y ruptura de la cortesía parlamentaria, algo inédito en la política española en la etapa democrática. El “no es no” de Rivera, que parece una transposición del “No es no” de Sánchez a la investidura de Rajoy, es aún más incomprensible, en cuanto sus 57 diputados proporciona una mayoría absoluta de 180 diputados y una estabilidad al país durante cuatro años que es muy importante.

Este empecinamiento de Rivera que sólo se entiende por un tema exclusivamente personal continúa, y la crisis también. El ultimo que se ha bajado del barco es el fundador de Ciudadanos, líder de la formación en Baleares y miembro del Comité Ejecutivo del partido, Xavier Pericay, uno de los históricos de Cs, que confiesa estar “desmotivado” para seguir en el partido.

“Rivera tiene una estrategia muy clara, que consiste en liderar la derecha”, explica Toni Roldán (36) al periodico alemán  Die Tageszeitung renunciando a ser “partido bisagra”. Hace dos semanas, el economista era el portavoz de política económica del grupo parlamentario de Cs en el Congreso, pero el social-liberal renunció a su cargo y al carné del partido. La explicación de lo que esta pasando en Ciudadanos, según el periódico alemán, es que “el partido español está en crisis porque está asumiendo, cada vez más, posiciones de extrema derecha. Con ese rumbo espanta a miembros de la formación  como el exministro del Interior francés y expresidente, Manuel Valls”.

“Si se quiere liderar la derecha, hay que aceptar inevitablemente algunos criterios mentales de referencia de la derecha no liberal”, advierte Roldán. Para él, la alternativa habría sido una alianza con los socialistas de Pedro Sánchez. Ambos partidos juntos tendrían una mayoría estable en el Parlamento español. Rivera, por lo menos, trata de evitar que haya fotos de su gente en mesas de negociación con Vox. Ahí donde se da la posibilidad para una mayoría de los tres partidos de derecha, el PP negocia por ello por separado con ambas formaciones, primero con Cs y luego con Vox. Pero los ultraderechistas quieren participar como mínimo en el gobierno de la Comunidad de Madrid.

Adelantándose a los graves incidentes del sábado, en los que los dirigentes de Ciudadanos tuvieron que ser sacados de la manifestación del Orgullo por la policía, ante los ataques de grupos que le echaban en cara el pacto con los “homófobos de Vox“, el periódico alemán, aseguraba que “los jueguecitos tácticos son de poca utilidad, como lo demuestra, ahora, la celebración del Orgullo Gay. Ya sea en Sevilla, Barcelona o Madrid, las asociaciones locales de gays y lesbianas retiraron en todas partes sus invitaciones a Cs por colaborar con el partido homófobo Vox. Éste exige, entre otras cosas, la abolición de las leyes antidiscriminatorias”. Y así, con la violencia, desgraciadamente, terminó todo, con muy poca comprensión del resto de los partidos.

PD: La mayor parte de los electores no aprobaría que Pablo Iglesias fuese ministro, tal y como pide el líder de Podemos a Pedro Sánchez.

Así se desprende del último Barómetro de laSexta, que apunta a que un 59,5% de los encuestados no apoya la entrada del líder de la formación morada en el Consejo de Ministros, frente a un 37% que sí se muestra favorable.

Solo la mayoría de los votantes de Unidas Podemos (92,7%) se muestra a favor de que Iglesias forme parte del Consejo de Ministros, mientras que entre los votantes del PSOE, PP, Ciudadanos y Vox gana el ‘no’.