Prisas para construir el relato ante un adelanto electoral

Veinticuatro horas después de que la presidenta del Congreso Mertitxell Batet, de acuerdo con el Presidente del Gobierno en funciones, fijase las fechas del 22 al 25 de Julio la investidura de Pedro Sánchez, todos los partidos han comenzado a tomar posiciones para ir poniendo las bases del relato que harán si hay que ir a una repetición de elecciones el 10 de Noviembre. Sobre todo, a la vista del último barómetro del CIS en el que el PSOE llega casi al cuarenta por ciento del voto, se produce una nueva bajada de Podemos, una cierta recuperación del PP y medio punto de pérdida de Ciudadanos, en una encuesta realizada antes de la crisis en el partido naranja. Lo más llamativo es el desplome de Vox, que se coloca en poco más de un cinco por ciento de intención de voto.

En esa toma de posiciones el primer paso lo ha dado el presidente de Ciudadanos Albert Rivera, que ha anunciado que no irá a la Moncloa a la ronda de consultas que iniciará en la próxima semana Pedro Sánchez, porque sabe lo que le va a pedir el Presidente y que ya ha dicho por activa y por pasiva que no va colaborar en nada en una situación que, según él, ya tiene decidida con independentistas y podemitas, y que no tiene intención de abstenerse.

Es la segunda vez que el señor Rivera rechaza una llamada institucional del Presidente del Gobierno, algo insólito porque esa obligación de asistir a la ronda de consultas forma parte del sueldo como responsable de uno de los cuatro partidos políticos más importantes del país. Con esa actitud ha querido dejar claro que Ciudadanos es la verdadera oposición y que no piensa hacerle juego a quien pacta con independentistas y populistas. En la encuesta del CIS de hoy, realizada antes de la crisis en el partido, se coloca por delante del PP.

Frente a Rivera, Pablo Casado que estas últimas semanas está girando hacia zonas más templadas, aunque mantiene por ahora su pacto con Vox, no solo irá a la Moncloa a la llamada del Presidente (como responsable líder de la oposición), sino que está dispuesto a proponer Pactos de Estado, aunque su posición sigue siendo votar en contra de la investidura. Se ignora que pasará en una situación límite, cuando se le recuerde la abstención del PSOE (una abstención que dividió al partido) para que corresponda con la misma moneda. El relato de Casado es el que pasa por “hemos hecho lo que correspondía a la oposición y somos los menos culpables de unas nuevas elecciones”.

Más alambicada y, según la vicepresidenta Carmen Calvo, táctica y revestida de auténtico “reto”, es la posición de Podemos y de su líder Pablo Iglesias. El líder de Podemos ha movido ficha tal como le pedía ayer el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, pero no en el sentido que le pedía el presidente, sobre la propuesta de un Gobierno de Colaboración, sino sobre su propia propuesta: Un gobierno de Coalición.

Iglesias, en carta abierta dirigida al Presidente del Gobierno y publicada en La Vanguardia le hace una propuesta Sánchez: vayamos a la investidura del 22 Julio con un gobierno de Coalición, y si esa propuesta no cuenta con los votos suficientes para una investidura, se compromete a revisar su posición ante una eventual segunda investidura en el mes de Septiembre.

Utilizando conversaciones personales con el Presidente del Gobierno, Iglesias pone en duda que sea imposible, como sostiene Sánchez lograr los apoyos suficientes para sacar adelante la investidura, para después plantear un órdago: presentarse ante la Cámara con un Gobierno de Coalición. “Si se verifica la hipótesis del PSOE y la investidura no sale adelante, tras presentar un acuerdo integral de gobierno de coalición, nosotros nos comprometemos a revisar nuestra posición”.

Todo el texto gira sobre el Gobierno de Coalición, la auténtica obsesión de Iglesias y de su círculo más cercano, cuando la única propuesta formal que existe es un Gobierno de Cooperación con cargos en la Administración a segundo nivel, a lo que todavía Podemos, según ha declarado la vicepresidenta Carmen Calvo, en la primera reacción que se ha producido sobre la carta abierta, todavía no ha contestado.

En fuentes socialistas se sostiene que la carta y la propuesta que no es nada novedosa es un intento de construir un relato de cara a unas nuevas elecciones en las que no aparezca, de nuevo un Pablo Iglesias que vuelve a votar por segunda vez en contra de la investidura de Sánchez y causante de una repetición de las elecciones.