Crónica de 5 años de un reinado renovado

Hoy Miércoles 19 de Junio se cumplen cinco años de la abdicación del rey Juan Carlos I de Borbón y Borbón, en la persona de su hijo Felipe de Borbón y Grecia, que accedió al trono con el nombre de Felipe VI. Ese Miércoles, se ponía fin a un reinado que había durado 39 años, tres años más que el del general Francisco Franco, el Dictador que tras una larga dictadura personal, dio paso a una Monarquía, eligiendo al hijo de Don Juan de Borbón, Juan Carlos, saltándose de esta forma la tradicional sucesión a la Corona.

Odiado por el general Franco durante años, el Jefe del Estado que se sublevó contra el legítimo Gobierno de la República, nunca quiso que Don Juan ocupase el Trono de España, por sus ideas en contra del Régimen franquista, y su claro compromiso democrático y, sólo renunció a sus derechos en 1977, cuando su hijo Juan Carlos llevaba ejerciendo el poder dos años. Nunca se pensó que Juan Carlos iba a abdicar en su hijo Felipe, ya que el Rey padre siempre había mantenido que los Monarcas no abdican, sino que mueren en la cama, con todos sus derechos intactos y… con las botas puestas.

Pero en nuestro caso, una cacería de elefantes en Botswana, donde se encontraba Corinna Zu Sayn-Wittgenstein, su primer marido, el norteamericano Philip Atkins, y el hijo pequeño de ella, precipitó todos los acontecimientos. Una inoportuna caída y la ruptura de la cadera un 14 de Abril de 2012, aniversario de la proclamación de la República, destapó la existencia de Corinna y de toda una serie de relaciones, acontecimientos y comportamientos. Entre ellos, los que han llevado a prisión al yerno del Rey padre, y cuñado del Rey hijo, Iñaki Urdangarin, casado con la hermana del Rey, la Infanta Cristina, por delitos de prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencias y delitos contra la Hacienda Pública. Pero simultáneamente se descubren determinadas operaciones económicas en las que Corinna siempre hacía de intermediaria…

El propio ex marido de Corinna no ha tenido reparos en contar el desafortunado viaje a Botswana, que fue el comienzo de todo. “Era un viaje de familia y amigos. El empresario sirio Mohamed Eyad Kayali, un hombre muy generoso, nos invitó a todos, incluido el Rey. Era, sobre todo, el viaje de dos personas mayores que querían estar en la selva juntos, probablemente por última vez en su vida, hablando frente al fuego. Yo estaba allí porque conozco muy bien África, y porque Corinna había querido llevar a su hijo pequeño. Tengo una excelente relación con el niño, era la primera vez que él iba a un safari, y ella se sentía más segura si yo estaba allí”. Pero aquel viaje, fue el principio de todo, con la ruptura de la cadera del Rey y el urgente traslado del monarca a Madrid en unas condiciones dramáticas…

Esa complicada situación de la que surge todo un mundo desconocido; la aparición del Movimiento del 15-M; la creación de un nuevo partido, Podemos, que rompe el tradicional bipartidismo entre Partido Socialista y Partido Popular; el interés de ese partido por romper lo que llama el candado del Régimen del 78, y un notable desgaste en la popularidad del Rey, influyen en una decisión en la que Juan Carlos nunca había pensado: la abdicación a favor de su hijo Felipe, que también es consciente de que la Monarquía se deteriora a pasos agigantados.

De este modo, el 14 de Junio de 2014, en una sencilla ceremonia en el Palacio de la Zarzuela, antes de la ceremonia oficial en el Congreso de los Diputados, en la misma sala en la que se realizó la transmisión de los derechos de Don Juan a su hijo Juan Carlos, se efectuaba la transmisión de los derechos de Juan Carlos a su hijo Felipe de Borbón y Grecia. Juan Carlos de Borbón se cuadraba militarmente, como hizo don Juan, treinta y siete años antes, para gritar solemne:”¡Viva el Rey!”.

Terminaba una época y empezaba otra, que según el nuevo Rey estaría presidida por lo que él consideraba lo que debía ser “una Monarquía renovada para un tiempo nuevo”. Prácticamente, desde ese momento, el Rey emérito desaparecía de la escena. Un Rey que siempre creyó en la democracia, que contribuyó decisivamente a que esa democracia fuese posible, que quiso que eso se hiciese con el pueblo español como gran protagonista de lo que fue la Transición, y que lo más importante era la reconciliación de los españoles, algo que se consiguió con una Constitución para todos. La Constitución de todos, la única Constitución en la historia de España que no fue impuesta por una ideología o por un partido.

Un gran Rey daba paso a otro, en una situación política mucho más complicada, con un sistema de cuatro y hasta cinco partidos, que han terminado con el bipartidismo y ha originado una desconocida, hasta ahora, etapa de inestabilidad política. Juan Carlos ha podido ejercer sus funciones de Jefe del Estado durante cerca de cuarenta años con un bipartidismo imperfecto. Su hijo ha conocido lo que supone ejercer sus obligaciones constitucionales dentro de una notable inestabilidad, desde el primer año de su reinado, desde las elecciones generales de Diciembre de 2015, cuando el país estuvo más de seis meses con un gobierno en funciones, hasta las nuevas elecciones generales de Junio de 2016. En el plazo de cuatro años se han celebrado siete elecciones de distinto tipo…

Esa inestabilidad ha ido acompañada por una radicalización del independentismo en Cataluña, que ha vivido su periodo más grave desde el final de la guerra civil española (1936-1939). La celebración de un Referéndum ilegal de escisión de Cataluña del territorio nacional, y la declaración unilateral de independencia, han sido vividos por el rey Felipe, como el mayor desafío a la democracia española, hasta el punto que uno de sus más importantes discursos, fue el pronunciado en pleno conflicto independentista, el 3 de Octubre de 2017, cuarenta y ocho horas después del Referéndum del 1-0. Su discurso, ante la dejadez y reacción del Gobierno de Mariano Rajoy, fue una defensa del orden Constitucional y del Estado de derecho.

Si algo hay que destacar de estos cinco años de reinado, es la defensa de la dignidad de la Institución, el intento de una mayor transparencia en las cuentas de la Casa Real, y sobre todo un gran sentido de la responsabilidad. Objeto de varios desplantes y declaraciones de “persona no grata“ en Cataluña, Felipe VI ha sabido llevar con dignidad, valentía y sentido común las funciones de la Jefatura del Estado y su papel de arbitraje reconocido en la Constitución… A pesar de las dificultades, a pesar de la soledad en la que ha quedado en varias ocasiones, a pesar de lo difícil que le han hecho, a veces, su misión constitucional como Jefe de Estado.