La Cámara de Comercio de Barcelona pide el boicot a empresas españolas

¿Qué pensarían quienes leen esta crónica si un empresario catalán pidiese a las grandes empresas españolas que se pronunciasen a favor de que el Estado liberarse a los presos independentistas, que están a punto de recibir la sentencia correspondiente por el “golpe de estado” que se inició con el Referéndum ilegal del 1 de Octubre? ¿Qué opinarían si, además las grandes empresas del país, tuviesen que pronunciarse sobre si están a favor o en contra de la independencia de Cataluña y, en función de su respuesta, hacerles un boicot a todos sus productos o no?

La pregunta, y el desarrollo de la misma sería relativamente sencilla según ellos, y reproduzco: “Señores del Corte Inglés ¿están de acuerdo en que haya presos políticos? Si la respuesta es sí, o el silencio, nadie tendría que ir a comprar allí, y así con cada una de las grandes empresas de la oligarquía”. Entre estas empresas estarían Repsol, Telefónica, BBVA, Endesa, o Mercadona”.  Por eso mismo “ningún demócrata debería repostar en Repsol”.

El autor de tamaño disparate tomaba posesión este Lunes de la Presidencia de la Cámara Oficial de Comercio Industria y Navegación de Barcelona, después de haber ganado unas polémicas elecciones, que han sido recurridas, pero que ni siquiera han querido aceptar los recursos, en distintos departamentos de la Generalitat y en las que la candidatura de la llamada “Plataforma independentista”, consiguió 31 de las 40 vocalías que se eligen por sufragio, y en las que sólo votó un tres por ciento de las empresas con derecho a voto.

El personaje en cuestión que preside esa plataforma independentista, es Joan Canadell, ingeniero industrial, fundador y director de “Petrolis Independents”, una empresa que tiene nueve gasolineras, gasolineras de “low cost”, y que siempre se ha distinguido por una militancia activa en el independentismo y en la defensa de Puigdemont, con quien suele entrevistarse en Waterloo. Su programa defendía la separación de la Cámara de Comercio de Barcelona de la Cámara de Comercio de España, e incluía el compromiso de “trabajar de manera leal y seria para conseguir una República Catalana, independiente, rica y próspera“.

Apoyado por la ANC (Asamblea Nacional de Cataluña), ha pedido en varias ocasiones el boicot a las empresas que no se identifican con el independentismo, ha declarado el boicot al Rey, ha acusado al Gobierno de ser el autor de los atentados de Barcelona de 2017 para desprestigiar a los nacionalistas y, defiende la tesis de que “llevamos 300 años bajo estos salvajes (se entiende que de los españoles) ”.

El Lunes con la presencia del consejero delegado del Banco Sabadell Jaime Guardiola, el director general de Aguas de Barcelona y el vicepresidente de Hoteles Catalonia, entre otros, el señor Canadell inauguraba su mandato con un discurso claramente orientado hacia esa estrategia que el independentismo ha puesto en marcha de ocupar todos los espacios de poder para hacer posible la independencia efectiva de Cataluña. Y esa es la estrategia que seguirá Ernest Maragall, desde el Ayuntamiento de Barcelona intentado atraerse a la recién elegida Ada Colau, que ya ha vuelto a poner el lazo amarillo en el balcón del Ayuntamiento.

El discurso de Canadell, lleno de seudopoesía, ha querido imitar a Martin Luther King (igual que Quim Torra) y ha hablado emocionado, de hacer realidad “los sueños independentistas”, defendiendo el derecho a la autodeterminación del pueblo catalán para el que pidió “el respeto de las grandes empresas a las que instó a forzar al Estado a respetar la voluntad del pueblo. De lo contrario, si el Estado, que hace décadas o siglos que va a la contra de Cataluña, persiste en su actitud, sería lógico que el pueblo de Cataluña siga luchando por sus derechos aunque esto suponga inestabilidad política”.

“Aunque su sueño, el de las grandes empresas, no sea, exactamente el nuestro, si que puede serlo de sus empleados, de sus clientes y de sus proveedores. Les pido que respeten la voluntad de los ciudadanos. Hacer política en contra de la mayoría de la sociedad no es ético ni tiene recorrido…”