Tsunami PSOE, el PP se refugia en Madrid y desastre Pablo Iglesias

El mapa de España se ha vuelto a teñir de rojo este último Domingo de Mayo, veintiocho días después de las elecciones generales del pasado 28 de Abril, en el que el PSOE fue el partido político más votado alcanzando 123 diputados, una cifra que le permite a Pedro Sánchez gobernar en solitario, con un programa pactado con Podemos (gobierno a la portuguesa) o con Podemos en un Gobierno de Coalición, la primera experiencia de este tipo que se hace en España, desde el inicio del periodo democrático en 1975 y que estaría pendiente de los Acuerdos con el partido socialista en alguna Autonomía, o en alguna ciudad importante.

Planteada por algunos partidos como segunda vuelta de las Generales del mes de Abril, no cabe duda que el triunfador de esta jornada, en la que se han votado a quienes van a gobernar nuestros Ayuntamientos (8.131 Alcaldes y 67.319 concejales), en nuestras Autonomías (doce en estas elecciones) y en el Parlamento Europeo (54 diputados), ha sido el partido socialista, y sobre todo, su secretario general y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, que la próxima semana cumple su primer año en el poder, con el triunfo de la moción de censura, que produjo la caída de Mariano Rajoy, y la conquista de la Moncloa.

Desde esa moción de censura, que cambió radicalmente el escenario político nacional, Sánchez ha permanecido en la Moncloa hasta la convocatoria del adelanto Electoral del pasado Abril, y  revalidado en la jornada de hoy, después de sus continuas llamadas a los votantes a cerrar el ciclo político abierto el 28-A, una fecha histórica para ese PSOE dirigido por Sánchez. Un PSOE que además se presenta en Bruselas con el triunfo, también, en las elecciones al Parlamento Europeo (20 escaños) en el que los representantes socialistas serán también la primera fuerza política, una fuerza importante para reclamar un reparto de poder en el que España, la cuarta economía de Europa, desempeñará un papel fundamental.

Esa sería la primera lectura general, a la vista de los primeros resultados, a la espera de que cierren los colegios en Italia, y con unos resultados por el momento preocupantes en Francia donde la extrema derecha de Marie Le Pen se ha situado por delante de Macron y en Alemania donde el partido de Angela Merkel experimentaría una importante voto de castigo, aparte de la pérdida de voto de los socialdemócratas.

En esa lectura general, cuando todavía no están cerrados todos los resultados, habría que poner el acento en la dimensión de la victoria socialista en un mapa de cinco partidos, que habría que comparar con la victoria abrumadora de Felipe González en Octubre 1982, después del intento de golpe de estado de 1981. En aquellas elecciones emblemáticas, el PSOE iniciaba un ciclo histórico que duró hasta el año 1996, con la victoria del Partido Popular dirigido por José María Aznar, después de la desaparición de la Unión de Centro Democrático (UCD), fundada por Adolfo Suárez.

En esta ocasión, ante el tsunami socialista, el Partido Popular ha aguantado hasta el final hasta el punto que Pablo Casado, cuando daba todo por perdido, ha conseguido gracias a la división de la izquierda y al conflicto interno que se ha producido en “Podemos”, no solo recuperar la Alcaldía madrileña, sino también la Comunidad que viene gobernando desde hace más de 25 años. Rodríguez Almeida, un abogado del Estado que ha ejercido la oposición en el Ayuntamiento durante cuatro años, será el Alcalde de la capital española gracias a los votos de Ciudadanos y Vox. Por otra parte, la muy criticada Isabel Díaz Ayuso, una apuesta personal de Pablo Casado, presidirá la Comunidad madrileña. Además no se ha producido el “sorpasso” de Ciudadanos al Partido Popular en esa pelea por quien liderará la oposición.

De todas formas si el PP, aunque ha salvado los muebles gracias al apoyo de Ciudadanos y Vox, si no da un giro radical, tiene el riesgo de iniciar un proceso imparable de “Ucedización”, que será aprovechado por Ciudadanos. Un proceso adelantado hace tres semanas por este cronista (ver republica.com “Segunda vuelta electoral y tentación de convertir Ciudadanos en la UCD”) en el que será decisiva la capacidad de pacto de Ciudadanos, que engloba tanto a liberales como a socialdemócratas.

En las próximas horas, y a partir de este Lunes, el balance total de los destrozos del tsunami socialista en la Calle Génova, donde se reúne el Comité Ejecutivo Nacional del partido, para analizar unos resultados que no son malos (y que Casado pensaba que tras el descalabro de las generales, el voto conservador iba a volver en su totalidad a las filas populares, algo que no ha ocurrido, sino que se ha agudizado en algunos sitios como en el Ayuntamiento de Barcelona, donde solo ha sacado dos concejales.

El otro Pablo, Iglesias Turrión, secretario general de Podemos, que desde primeras horas de la mañana ha venido vaticinando que estábamos ante unas “elecciones históricas”, no pasará precisamente a la historia de este día, por ningún triunfo, sino como uno de los responsables de la división de Podemos, de la salida del partido de sus principales fundadores y, sobre todo, del enfrentamiento con Íñigo Errejón, para pasar a fundar “Más Madrid”, la formación política con la que Manuela Carmena ha concurrido a las elecciones municipales, tras su falta de entendimiento con el secretario general del partido morado, que se ha ido despegando progresivamente de su “adorada Carmena” hasta el punto de exigirle que hiciera público su voto en las elecciones generales del mes de Abril, para anunciar que hoy había que votar por Sánchez Mato, que ni siquiera ha llegado al 5 por ciento para poder entrar en el Ayuntamiento

En su lucha contra Errejón, fulminado en Vista alegre 2, Pablo Iglesias ha sido el gran perdedor, hasta el punto de que en Madrid Errejón, casi ha triplicado en votos al secretario general del partido, y ha hecho un roto a la izquierda tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento, aparte del voto de castigo que ha sufrido en Galicia, Castilla la Mancha, Aragón y otros territorios . Efectivamente han sido unas “elecciones históricas” pero no por ningún triunfo sino por un notable desastre, con el que no pierde negociar nada o.muy poco…