El independentismo quiere cambiar a Iceta…. por presos

Los partidos independentistas han decidido congelar la designación del dirigente del PSC Miquel Iceta como senador representante de la Autonomía para que pueda aspirar a la Presidencia del Senado, paralizando, de este modo, los planes del Presidente del Gobierno en funciones Pedro Sánchez, de colocar en lo que es la Cámara Territorial a un catalanista, federalista, de gran habilidad política y que hasta ahora, ha sido uno de los principales consejeros de Moncloa en política territorial y, en la estrategia a seguir en el contencioso catalán.

Un contencioso que quemó a Mariano Rajoy, que pensó que estábamos ante un soufflé que tendría que bajar, que todo tendería a desinflarse, y que le ha creado numerosos problemas a su sucesor dentro de su propio partido, por un cambio de política que no se ha sabido explicar y que se ha caracterizado por la cesión. El último de esos problemas es, por el momento, el boicot del independentismo a votar en el Parlamento, este jueves a Iceta, senador por la Generalitat en sustitución del ex Presidente de la Generalitat José Montilla, para poder optar a la Presidencia del Senado. Ante la falta de acuerdo la votación se ha trasladado al jueves de la semana que viene.

Con la excusa de que no habían sido informados previamente y que el nombramiento no había sido negociado (trámite que nunca se ha llevado a cabo) los independentistas, especialmente, los de Ezquerra Republicana de Catalunya ( ERC), – que, sorprendentemente siguen insistiendo en que sería necesaria una visita del Presidente del Gobierno a la prision de Soto del Real, para mantener un encuentro con Oriol Junquera,- se niegan a votarle, apoyados, además, por el momento por una extraña pinza, en la que ha entrado Ciudadanos. A última hora el partido de Rivera podría votar a favor en el Parlament por cortesía parlamentaria, (con lo que saldría aprobada la candidatura de Iceta) y en contra en el Senado.

Empeñado en encontrar una solución al problema catalán, algo que será el desafío de esta legislatura, y, terminada la ronda de contactos con los dirigentes de los principales partidos nacionales, se hacía público que el candidato a presidir el Senado, el órgano encargado de ser Cámara Territorial, sería Miquel Iceta, secretario general de los socialistas catalanes. Desde esa Cámara es desde donde el Gobierno pretende abordar la reforma constitucional y un nuevo Estatuto para Cataluña que integre definitivamente en España a una Autonomía que se considera Nación con características propias, que sostienen que aporta más al resto del sistema autonómico que lo que recibe (de ahí el slogan del “España nos roba” desmontado por el Ministro Borrell en su libro Las Cuentas y Cuentos de la Independencia, Editorial la Catarat) y que ha entrado en un proceso independentista con el que se identifica solo una parte de la sociedad catalana.

Pero lo que era un trámite normal que es la designación de Iceta como Senador representante de la Generalitat en sustitución del actual, el ex Presidente Montilla, una práctica parlamentaria normal según el Reglamento del Parlamento catalán que establece que si se produce vacantes ” la persona sustituta ha de ser propuesta por el mismo grupo que había propuesto a su antecesor”, se ha convertido en una nueva batalla del independentismo que en vez de votar simplemente la substitución de Montilla por Iceta, como siempre se ha hecho en casos similares, por pura cortesía parlamentaria, ha sacado a relucir a los presos que están siendo juzgados para conseguir primero una libertad provisional, que se ha negado sistemáticamente por el Supremo y luego, la tramitación de un suplicatorio para suspender un juicio sobre delitos cometidos antes de ser procesados. Es decir que intentan abrir una negociación para intercambiar votos a favor de Iceta por…presos.

Aunque para algunos, Iceta es el político que ha venido defendiendo la libertad de los presos, la necesidad de un indulto en caso de una sentencia dura que contemple el delito de Rebelión, y un planteamiento a largo plazo en el que cree que una mayoría de catalanes serán partidarios de la independencia con lo que habrá que pensar en una consulta, y para otros, como los independentistas que sostienen que es contrario al derecho de autodeterminación y a la celebración de un Referéndum, la realidad es mucho más matizada que todo eso.

Iceta es el defensor de la llamada “tercera vía” federalista, entre los que defienden una independencia que ya ha llegado demasiado lejos y los que reclaman una vuelta de competencias autonómicas al Estado en una especie de re centralización. Firmó junto con Sánchez la declaración de Barcelona en julio de 2017, que prevé el desarrollo de aquellos artículos del Estatut enmendados por el Tribunal Constitucional y que pueden rescatarse mediante cambios legislativos en las Cortes, así como la mejora de la financiación, inversiones, reconocimiento de la lengua y cultura catalanas.

Con esa trayectoria política vetarle, según ha declarado el Presidente del Gobierno, es un mal comienzo de legislatura, porque se está vetando a una persona que ha defendido siempre el diálogo, a una persona que siempre ha defendido la convivencia, que ha tendido puentes, y que ha hablado con todos dentro de los márgenes de la Constitución….Y lleva toda la razón….