Casado le pide Sánchez que no se apoye en el independentismo

El líder del Partido Popular Pablo Casado le ha pedido al presidente del Gobierno Pedro Sánchez, en el encuentro que durante hora y media en el Palacio de la Moncloa, que no pacte su investidura con los independentistas que están en contra de la Constitución y de la unidad de España. Ha sido el principal mensaje que ha querido dejar en la ronda de contactos que el Presidente del Gobierno ha inaugurado con los representantes parlamentarios de los principales partidos políticos, excepto Vox.

El Presidente del Gobierno, que le ha comunicado a Casado que tendrán periódicos contactos sobre Cataluña (una novedad importante que aclarará muchos malos entendidos), ha restablecido relaciones, por lo menos aparentemente, con quien considera y trata como líder de la oposición, de cara a una legislatura en la que pretende gobernar en minoría y con acuerdos coyunturales y variables, así como grandes Pactos de Estado.

Sin gestos excesivos de cordialidad, gesto serio, dibujado de cuando en cuando por una sonrisa, el Presidente del Gobierno ha recibido en la Moncloa a Casado como líder de la oposición, y ha querido que sea él, el que este Lunes inaugurase una serie de contactos con los líderes de los principales partidos parlamentarios (excepto Vox), al que seguirá el Martes Albert Rivera y Pablo Iglesias. Este último el más complicado porque su único objetivo es plantear un Gobierno de Coalición en el que Podemos desempeñe un papel fundamental con Ministros en algunos departamentos.

Lo poco que ha trascendido del encuentro con Casado que ha durado hora y media, en el que no se ha querido entrar en muchos detalles para no dar la impresión de que el objetivo del encuentro era la investidura, es el compromiso del Presidente de mantener contactos con los líderes de los partidos políticos, llegar a compromisos sobre temas de Estado y de política internacional y rebajar el clima de tensión que ha presidido todo estos últimos meses de legislatura.

Casado, que ha declarado que ejercerá una oposición firme y responsable, ha insistido en que no quiere ningún acuerdo con el independentismo y que quisiera que el Presidente no cuente con ellos en una investidura que ellos no votarán y que ante el independentismo está otra opción. “Le he pedido – ha dicho el líder popular – que no dependa de los independentistas, que no dependa de aquellos que no creen en la unidad de España”, y para eso “no vamos a poner impedimentos a una investidura por parte del grupo que lo haga si no depende de independentistas”. Aunque el líder del PP ha evitado nombrar a Ciudadanos, es claro que sólo el partido de Rivera podría llevar a cabo esta empresa.

El encuentro de hoy se ha producido casi un año después de la primera entrevista celebrada tras ser elegido Pablo Casado presidente del PP, en unas primarias en las que derrotó a la principal candidata, la todopoderosa vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Desde ese encuentro de Agosto, las relaciones debido a la política agresiva parlamentaria de Casado y a su estrategia electoral de competir con Vox, se han ido deteriorando hasta el punto de que (siendo malo el trato entre Sánchez y Rajoy) nunca han sido peores las relaciones entre un Presidente de Gobierno y un líder de la oposición en estos últimos años. Un líder que a lo largo de los debates parlamentarios y de los mítines, ha traspasado la cortesía parlamentaria con un lenguaje (felón, traidor, mentiroso compulsivo, responsable de alta traición, Presidente Okupa, Presidente ilegítimo…) que quienes creen conocerle es impropio en él, normalmente comedido en sus relaciones personales y políticas. Es más su tendencia natural es hacia la cordialidad y no hacia el enfrentamiento.

Desde esa primera entrevista de Agosto del año pasado y tras el progresivo deterioro en el trato personal, a lo largo de sucesivos debates, llegaron al punto de romper relaciones cuando a finales del pasado mes de Octubre, en un debate sobre un Consejo Europeo prácticamente rompieron relaciones tras acusar Casado a Sánchez de Golpista, de gobernar con golpistas y de negociar los Presupuestos en las cárceles y ser por tanto, “partícipe y responsable del golpe de estado de Cataluña”. En varias ocasiones el Presidente del Gobierno pidió repetidas veces al líder de la oposición si mantenía esas acusaciones de golpista y “si las mantiene (y la verdad es que no hubo rectificación en el libro de sesiones), usted y yo, llegó a decir el Presidente del Gobierno, no tenemos nada más que hablar”.

Y efectivamente no ha habido nada que hablar entre los dos, ni se ha producido ninguna comunicación entre los dos, hasta este Lunes en que el Presidente del Gobierno ha iniciado una serie de encuentros en el Palacio de la Moncloa con los principales dirigentes políticos Parlamentarios, excepto Vox, para hacer balance de las elecciones generales. No se trata de ninguna ronda de consultas (que solo hace el Rey), y que se realizará a finales de Mayo o principios de Junio, tras la elección de los órganos de las Cámaras y la Constitución de las mismas.

Con el encuentro de hoy (en los que por ese orden de entrevistas, el Presidente le ha querido reconocer su liderazgo en la oposición) y los de mañana con Albert Rivera y Pablo Iglesias, se trata de averiguar a qué tipos de acuerdos generales se pueden llegar en la nueva legislatura y con quién puede contar el presidente Sánchez para una posible investidura, y con esos pactos variables con el que el Presidente pretende gobernar, manteniendo un gobierno en minoría. Descartado ya un gobierno de coalición con Podemos, algo en lo que viene insistiendo Pablo Iglesias, incluso antes de de las elecciones, y con lo que pretende, sobre todo, es salvar los malos datos electorales del 28-A.