Debates: El nivel de los insultos (no hablen de felón), será decisivo

Cuenta Pedro Sánchez este domingo en ‘La Vanguardia’ que de la dura campaña electoral, bronca y llena de insultos, lo que más le ha sorprendido es que le hayan llamado felón, una palabra que procede del francés (cruel, malvado) y que según la Real Academia Española es el que se dirige a quien comete traición. Todos los sinónimos del duro término (traidor, bellaco, infame) endurece más el insulto, hasta el punto que, en otra época, cuando se usaba ese término con más frecuencia, Sánchez, que en su momento llamó indecente a Mariano Rajoy en un debate electoral, y se armó la marimorena, no hubiese tenido más remedio, ahora, que retar a duelo a su contrincante Pablo Casado, líder del Partido Popular.

Probablemente en el debate de acusaciones en que es muy probable que se conviertan los dos debates electorales de este lunes y martes (un programa doble con la misma película, los mismos actores y los mismos argumentos), el limite está establecido en ese término dirigido a quien hace “felonías” (se entiende que políticas) porque si se traspasa ese límite el vencedor de los debates (uno de ida y otro de vuelta, uno para equivocarse y otro para rectificar) será el que sea objeto de más ataques, más descalificaciones y más insultos. Y, cómo está el patio, y quienes lo ocupan, todo puede pasar.

En principio, el vencedor de los debates del 22 y el 23 de abril será el representante de VOX, Santiago Abascal, un simple espectador que no participa en los debates y que es el que, con la ayuda de la Junta Electoral Central y la primera reacción del Presidente del Gobierno, aceptando solo un debate en la Televisión pública, ya que no se aceptaba un debate a cinco con la presencia de Vox, por no contar a nivel nacional con ese mínimo del 5% de votos, ha provocado la actual situación.

El debate a cinco para que se visualizara el bloque de derechas (de nuevo juntos después de Colón), era el preferido por el Presidente del Gobierno que, al final, después de una autentica crisis en plena Semana Santa y, presionado por los profesionales de la Televisión pública, no ha tenido más remedio que rectificar a costa de dejar en la estacada a la administradora de RTVE, que en plena semana de Pasión, (Pasión según Mateo), daba el nivel de sometimiento al poder político para el que había sido nombrada, provocando, además, un autentico conflicto entre los profesionales de la RTVE y la Administradora única.

Tras la crisis de los Debates, este lunes en Televisión Española, seguido el martes en Antena 3, se inicia la recta final de la campaña en la que se decidirá parte del voto de ese treinta por ciento largo de indecisos que, todavía, reflejan las encuestas. Serán dos debates duros, con el límite en la felonía, para no provocar que los excesos en los ataques terminen beneficiando al Presidente de Gobierno. Sánchez, tendrá, a su vez, que seguir diferenciándose de Podemos (aunque ya no puede seguir pescando en ese caladero que ha dejado agotado), como empezó a hacer este domingo en sus mítines y abandonar ese tono plano del que se sabe ganador que ha adoptado hasta ahora, obsesionado en no cometer ningún error.

Pablo Casado intentará convertir el debate en un Cara a Cara que no ha conseguido arrancarle al Presidente (otro error de campaña), y el tono, el nivel de agresividad, la contundencia y coherencia de sus planteamientos, marcarán sus resultados. Para Rivera, los dos debates también son claves, ya que necesita contar con más escaños para tener más influencia a partir del día 29. Intentará despegarse del PP porque necesita los votos de Casado y tendrá que explicar muy claro el por qué del veto a Pedro  Sánchez cuando las encuestas le están dando, junto al PSOE, mayoría absoluta para gobernar.

Por último, Iglesias que desesperadamente está intentado salvar los muebles aunque de hecho, es el partido al que todas las encuestas le auguran la perdida de hasta 40 escaños, insistirá en que el único gobierno que necesita en estos momentos España es un gobierno en el que esté presente Podemos (no se sabe si después de las elecciones el partido volverá a llamarse Unidos Podemos en vez de Unidas Podemos). Si no está Podemos, o Unidos Podemos o Unidas Podemos, en el Gobierno, no habrá un Gobierno de progreso, no será creíble la lucha contra la pobreza, seguirá mandando el Ibex y seguirán  influyendo las policías que trabajan en las cloacas del Estado al servicio del poder político.