Los 27, reunidos por el Brexit: Europa no se fia ya del Reino Unido

Desde las seis de la tarde de este miércoles se encuentran reunido los jefes de estado y de Gobierno de los 27 paises de la UE, para estudiar una solución al interminable Brexit del Reino Unido, ante la imposibilidad de la primera ministra Theresa May de conseguir la aprobacion del Parlamento británico a un acuerdo de salida aprobado por los 27, negociado durante tres años por las dos negociadores del divorcio, pero atascado en el Parlamento británico.

Todos los intentos de las dos partes desde que venció el plazo del pasado 29 de marzo, ha sido evitar una salida sin acuerdo que supondría un caos para el Reino Unido y también imprevisibles consecuencias para Europa. El Brexit implicaría la primera contracción de la UE, que tradicionalmente ha tendido a expandirse. No obstante, no puede calificarse al Brexit de forma automática como una crisis de la UE. Ciertamente el Reino Unido es una potencia de la UE que representa un 13% de su población, un 16% de su PIB y un 10% de su presupuesto. Su salida repercutirá́ en la influencia de la UE en el mundo. A corto plazo, una eventual salida sin acuerdo provocaría un daño notable también en la UE.

En caso de que haya una prórroga más allá de las elecciones al Parlamento Europeo (frente a la prorroga hasta el 30 de Junio como quiere May), propuesta por Donald Tusk y apoyada por la canciller Merkel, será́ necesario que el Reino Unido participe en los comicios. Esto provocaría un ascenso de las fuerzas euroescépticas, aduciendo que no se respetó el resultado del referéndum. Por otro lado, en caso de una prórroga prolongada o la anulación del Brexit, la UE tendría que continuar soportando a un país con una opinión pública, un parlamento y sus dirigentes divididos. La UE ya quiere dejar atrás el Brexit, debido a que tiene otros problemas graves que debe afrontar, incluyendo las deficiencias en la Eurozona, la inoperancia del sistema de Schengen, el ascenso de las democracias anti-liberales o el deterior de las relaciones con EEUU.

Tras la entrevista el martes del Presidente francés Macron (el policía malo de esta película, frente a la policía buena, que, en este caso, es la canciller Angela Merkel, con quien,también, mantuvo May una larga reunión ), Francia obtuvo el apoyo de varios Estados miembros de la UE, entre ellos Bélgica, y España, para un Brexit sin acuerdo, si el Reino Unido no presentaba este miércoles nuevas propuestas antes del 12 de abril.

Durante todo el dia algunos Estados miembros se han mostrado muy escépticos sobre la posibilidad de que una prórroga hasta el 30 de junio, como quiere May, consiga solucionar algo en el Parlamento de Westminster. Una nota diplomática consultada por el periódico británico The Guardian, revela que el embajador francés consiguió el apoyo de sus colegas españoles y belgas argumentando que, a lo sumo, sería necesaria una breve prórroga del Articulo 50 para evitar una crisis financiera inmediata: “La falta de acuerdo sigue siendo el escenario más probable”, concluía el embajador francós, con el apoyo de España y Bélgica, según The Guardian.

Horas antes del inicio de la Cumbre Europea, el Palacio de la Moncloa informaba que el gobierno español deseaba un Brexit acordado, que además facilitaría que la relación futura fuese lo más estrecha posible,cosa que conviene a España. por las intensas relaciones económicas entre los dos países, aunque se admitía que no había que descartar un Brest abrupto (tesis francesa) este Viernes 12 de Abril. En ningún momento.se recocía ese apoyo, junto a Bélgica, de la posición de Macaron y que estaba todo preparado ante la eventualidad de una salida del Reino Unido sin acuerdo.

Al iniciarse la Cumbre a las seis de la tarde había tres escenarios sobre los que tenía que decidir por unanimidad y pensando lo mejor para la Unión, los 27 países del Consejo Europeo : el “no deal”, la prórroga corta o la prórroga larga. Un “no deal” el 12 de abril, inistian algunos, tendría el mérito de la claridad y permitiría a los europeos acabar con este complicado e interminable divorcio. Pondría fin a la incertidumbre que alarman a los sectores económicos y las regiones europeas más expuestas. Muchos Estados miembros –Alemania en cabeza- se oponia a esta salida y a una prórroga. Su duración debia ser “proporcional al objetivo”, advertia Michel Barnier, el negociador francés del Brexit, durante los últimos tres años.

Theresa May reclamaba una prórroga corta hasta el 30 de junio. Desde Bruselas el riesgo principal de esta opción sería el ir hacia un “no deal” por accidente, u obligar a los 27 a participar en un nuevo Consejo Europeo en las próximas semanas. La tercera opción, la de una prórroga larga hasta finales de 2019, permitiría hacer bajar la presión sobre Londres y prever otras posibles salidas como un segundo referéndum o la revocación del artículo 50. Este escenario necesitaría de garantías por parte del Reino Unido, para que no se pudiese boicotear a la propia Unión desde dentro, aunque ninguna disposicióńn en los tratados, da la posibilidad jurídica de limitar los derechos que tendría el Reino Unido durante todo el tiempo que sea Estado miembro.

Por eso, Francia ha insistido durante los debates que se elimine el derecho de veto del Reino Unido para que no pueda oponerse a las decisiones que tomen los 27 durante el tiempo de la prorroga, con el argumento de que quien se va y no va a pertenecer al Club en el futuro, no debe condicionar ese futuro participando en las votaciones como un miembro normal…