Cataluña sigue copando la precampaña y, así seguirá pese a muchos

A menos de dos semanas del inicio oficial de la campaña electoral (12 de abril, víspera del Domingo de Ramos) para las generales del 28-A, Cataluña sigue ocupando la actualidad política, el contenido de los debates y, el enfrentamiento entre los principales partidos políticos, especialmente los que forman parte de los dos grandes bloques, el de la izquierda y el de la derecha. Y eso, a pesar de todos los intentos del partido socialista, que se perfila con diferencia, como el más votado, en que el debate se centre en propuestas concretas. De ahí la insistencia en que se debatan sus 110 propuestas presentadas la semana pasada por el presidente del Gobierno (ver ‘Por qué Sánchez no quiere que Cataluña entre en la campaña electoral’).

Pero ha sido el propio presidente del Gobierno Pedro Sánchez el que se ha visto obligado a entrar de lleno en el contencioso catalán, ante unas declaraciones de Miquel Iceta, secretario general del PSC, sobre la posible aceptación de un referéndum de autodeterminación, buscando un encaje o una fórmula, en el caso de que el 65% de los catalanes quiera la independencia. A pesar de todas las matizaciones de Iceta, la polémica y los ataques han ido subiendo de tono y, hasta Inés Arrimada, cabeza de lista a las generales de Ciudadanos por Barcelona, le ha pedido a Sánchez “el cese inmediato” del secretario general del PSC por lo que ella cree que son “las declaraciones más graves que se han dicho en política en los últimos años”.

En una entrevista al ‘Periódico de Cataluña’ el presidente del Gobierno insiste este domingo en que el Gobierno tiene instrumentos legales para evitar la unilateralidad de un presidente de la Generalitat que está más pendiente de contentar a los elementos más extremos del independentismo, que de representar al conjunto de los catalanes y el episodio de los “lazos amarillos” es el paradigma de la apropiación por parte de un movimiento político o partidario de las instituciones que deben representar a todos los catalanes. Según Sánchez uno de esos instrumentos es el articulo 155 “un instrumento perfectamente legítimo, constitucional y homologable a otras democracias semejantes a la nuestra. Si la Generalitat vuelve a la unilateralidad, el Gobierno de España actuará con serenidad, sosiego y proporcionalidad”.

Esa proporcionalidad no parece existir en los partidos de las tres derechas que insisten en la aplicación de un 155 permanente, si llegan a ganar las elecciones (caso del PP y de Ciudadanos) o mucho más radical como Vox, cuyo presidente, Santiago Abascal, en el primer acto electoral que hace en Barcelona ha anunciado el fin de la autonomía catalana. Un acto en el que se han producido numerosos incidentes por los ataques con piedras a simpatizantes del partido por parte de los CDR que han ocasionado  detenciones y heridos y en el que se ha querido separar de lo que él llama la “derechita cobarde”. Por eso, ha prometido suspender la autonomía de Cataluña y “disolver a los Mossos, rescatando a los fieles” a España para integrarlos en la Policía Nacional.

Por su parte Pablo Iglesias se ha apuntado a la tesis de Iceta y se ha mostrado a favor de una “solución democrática” con un referéndum en la comunidad catalana, obviando que la cuestión afecta a todo el Estado español y no solo a Cataluña. Por ello, ha dicho que volverá a incluirlo en su programa electoral, aunque no planteando sólo la cuestión de la independencia, porque el secretario general de Podemos cree que si esa palabra va en la pregunta, el resultado queda cuestionado. Justificó su propuesta en que el 80% de los catalanes son partidarios de esa consulta.

Pero su lucha para recuperar un partido hundido, que de pronto se ha disfrazado de “Unidas Podemos”,  es la denuncia de esa policía paralela que manejaba a su antojo el excomisario Villarejo, y que una de sus actividades fue utilizar la información de un móvil robado a una de sus asistentes, para montar una campaña de desprestigio contra él y el partido, que se había convertido en la tercera fuerza política del país, e impedir que tuviese alguna posibilidad de gobernar pactando con el partido socialista. Por ahí, y por un enfrentamiento entre Ciudadanos y Podemos, además del desconcierto montado por el numero dos del PP, Adolfo Suárez, con los abortos de los neardentales, ha transcurrido esta semana la precampaña, es decir, buena semana (a pesar de las declaraciones de Iceta) para el PSOE y mala para Ciudadanos y PP a solo doce días del inicio de la campaña electoral.