Por qué Sánchez no quiere que Cataluña entre en la campaña electoral

Veinticuatro horas después de la presentación del programa electoral del partido socialista, por parte del candidato Pedro Sánchez, en un escenario lleno de banderas españolas y europeas, sin ningún logo del partido y, en un atril con el número 110, un corazón y un eslogan (“110 compromisos con la España que quieres”), el debate del día sigue siendo Cataluña, a pesar de todos los intentos del PSOE y del Gobierno de que los debates electorales transcurran, y ese era el objetivo de la presentación del programa socialista el Miércoles, con los contenidos de los programas de los distintos partidos.

Con un programa de claro contenido social y dirigido a beneficiar a los más desfavorecidos, a todos esos que todavía no se han recuperado de las consecuencias de la crisis económica y con el objetivo subliminal de que la ciudadanía entienda que para los socialistas, en estos momentos, gobernar es gastar (aunque su obligación sea que quede muy claro de dónde salen los recursos económicos), conscientemente en ese programa han olvidado por completo el problema de Cataluña, cuyo nombre ni aparece en el texto rojo distribuido a la prensa.

La ausencia es total, hasta el punto que, entre esas 110 medidas, no hay una sola que vaya dirigida a abordar el problema catalán, un problema que no se quiere tratar o, por lo menos, se intenta evitar que se debata en la campaña para que no pase lo que ocurrió en las elecciones andaluzas: que Cataluña fue uno de los desencadenantes de la derrota de Susana Díaz y del triunfo de las tres derechas. Es más, en Cataluña está el origen del nacimiento y del éxito electoral que reflejan las encuesta de Vox, cuya principal seña de identidad es el nacionalismo español, frente al independentismo catalán y sus planes de separarse de España, unos planes que han llegado hasta la celebración de un Referéndum ilegal, y la aprobación de una Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

El que no se debata sobre Cataluña, cuando Cataluña y el comportamiento de los partidos independentistas han sido los elementos que han provocado la disolución del Parlamento y la convocatoria de unas nuevas elecciones, no depende de que de pronto los socialistas se olviden conscientemente de todo lo que han venido reflexionando sobre la España plural, sobre esa propuesta federal de hace más de cinco años de un nuevo pacto para convivir, aprobado hace ya seis años en Granada, sobre el Estado plurinacional hace dos años, o la misma reforma federal de la Constitución y no aporten absolutamente nada en estos momentos de grave crisis, sino solo vaguedades como eso de “una España de las Autonomías fortalecida, el único modelo que garantiza la igualdad, la diversidad y la convivencia”.

No ha hecho falta que no quieran hablar del tema, porque en toda la campaña electoral que comienza oficialmente dentro de nueve días, Ciudadanos, Partido Popular y Vox, sacarán a pasear el tema catalán que será obsesivo durante toda la campaña, y ya se encargará tanto Puigdemont como Torra de calentar el ambiente. La oposición está convencida de que la estrategia de Sánchez en Cataluña es intentar un nuevo Gobierno apoyado por un sector del independentismo, y que por eso no quiere mostrar sus cartas. Eso sería si no dan los números con Ciudadanos ya que si suman el pacto con Rivera será inevitable…

Veinticuatro horas después de la presentación del programa electoral el contencioso catalán ha vuelto a surgir y, hasta ha tenido que salir a escena la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, para apagar el fuego creado por el secretario general del PSC Miquel Iceta que, probablemente, con la mejor voluntad del mundo y con una gran ingenuidad, se ha metido en el charco del Referéndum de autodeterminación con tal fuerza que ha salpicado a esa presentación de las 110 medidas de gran contenido social, parte de las cuales estaban ya entre los propósitos fallidos del Gobierno Sánchez, surgido de la moción de censura del pasado mes de Junio.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha hecho de bombero saliendo al paso de las polémicas declaraciones del primer secretario del PSC a un diario vasco, en las que admitía que “si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo para encauzar eso” .Y Calvo en TVE ha dicho que España “no tiene estructura jurídica para que nadie con ningún referéndum en su territorio rompa la unidad del Estado español”. “No hay tema”, ha recalcado. “Resulta inapropiado”, ha afirmado por su parte el secretario de Organización del PSOE sobre lo dicho por su compañero. Iceta es muy dado a hacer reflexiones. Cuando se inserta en un conflicto como el actual de confrontación electoral resulta inapropiado”, ha asegurado para añadir que el Gobierno trabajará para que ese porcentaje del 65% nunca se puede alcanzar…

Pero por mucho que lo intente, Cataluña seguirá formando parte del debate y lo único que debe preocupar al Gobierno no es eso, sino que la Agenda no la marque, como la está marcando, Vox  con mensajes como la derogación de la Ley de Violencia de Género, el uso de armas para la defensa personal o cierto extremismo en la regulación de la inmigración ilegal. Hasta López Obrador el presidente mexicano ha conseguido meter en campaña a Hernán Cortes, al rey Felipe VI, al Papa y a la misma Conquista para la que hay que pedir Perdón.