Torra se mofa de la Junta Electoral que ordena la intervención de los Mossos

La Junta Electoral Central ha decidido que los Mossos d’Esquadra procedan a quitar todos los carteles, lazos, banderas y sÍmbolos que vulneren la neutralidad del espacio público en plena precampaña de las elecciones generales del 28 de abril, según han transmitido al conseller de Interior Miguel Buch. Igualmente ha Abierto un expediente sancionador de una multa (de 300 a 3.000 euros) al Presidente de la Generalitat Quim Torra por no haber cumplido las ordenes de la Junta Electoral en los dos plazos que le ha dado en los últimos días, uno de cuarenta y ocho horas y otro, de veinticuatro, al tiempo que ha pedido a la Fiscalía que abra una investigación sobre si el Presidente Torra ha cometido un posible delito de desobediencia, que pudiera suponer una inhabilitación del político catalán. (ver republica.com “Torra contra todos, incluida la Junta Electoral, puede ser inhabilitado”).

Las decisiones de la Junta Electoral son, por el momento, las máximas medidas que podía adoptar, algo que ha hecho después de casi tres horas de reunión en su sede en el Congreso de los Diputados. Unas medidas que se han tomado en un ambiente de absoluta normalidad a pesar de que el Presidente de la Generalitat ha querido plantear un pulso político contra la JEC , insistiendo en que no la reconoce (sólo reconoce al defensor del pueblo catalán) y de la que ha pretendido mofarse cambiando lazos amarillos por lazos blancos, pancartas a favor de los presos por otras a favor de los “peces” e introduciendo todo tipo de símbolos de color amarillo, desde animales, a flores, pasando por mariposas y pájaros. Todo dentro de una jornada de tensión en la que cada conseller ha interpretado la orden de Torra como ha querido.

Cuentan que cada consejería de la Generalitat tiene autoridad para quitar o poner los lazos amarillos, los carteles apoyando a los presos políticos y las Esteladas, según orden del Presidente de la Generalitat Quim Torra, dispuesto a aceptar la sugerencia del Sindic de Greuges (Defensor del pueblo Catalan Rafael Ribó, de que en campaña electoral hay que preservar la neutralidad de los espacios públicos. No se trata por tanto, y el pueblo de Cataluña así debe entenderlo, de cumplir la legalidad vigente, de acuerdo con la Junta Electoral Central, el máximo órgano judicial nacional en los procesos electorales.

Se trata, y que no quede ningún género de dudas de aceptar el dictamen del Sindic, un órgano de la Generalitat que, en este tema, tiene la misma autoridad que una ordenanza municipal de la Alcaldesa de Barcelona Ada Colau que, ella sí, ha cumplido escrupulosamente la normativa electoral, en cuanto se lo ha ordenado la (JEC). Se trata igualmente, no cumpliendo las órdenes de la la autoridad de la Junta, de seguir echando el pulso a quienes tienen que aplicar la legalidad y de plantar cara, de alguna forma al Gobierno que, en este tema ha observado una absoluta neutralidad, instando al Presidente de la Generalitat, a “respetar” la neutralidad y la “concepción neutral” de las instituciones públicas y “no patrimonializarla”.

Haciendo realidad esa máxima del ex President de la Generalitat, Josep Tarradellas, de que “en política se puede hacer de todo, menos el ridiculo”, en esta “Comedia de enredo” que ha montado Quim Torra en su guerra de los lazos (ver republica.com. “El final de la Comedia de enredo” de Quim Torra y los lazos amarillos”) , el Presidente de la Generalitat está dispuesto a hacer el ridículo hasta el final. Un ridículo difícil de explicar en una situación cada vez más crítica, y, demasiado tensionada por una Administración prácticamente paralizada, cuyo centro de decisión política no se encuentra en Barcelona, ni en Cataluña, sino en Bélgica, en Waterloo, en el palacete donde reside Carles Puigdemont, convertido en la Casa de la República catalana en el exilio.

Es verdad que, dentro de ese ridículo y, respetando escrupulosamente la libertad de expresión, el argumento exhibido por Torra para plantarle cara a la Junta Electoral, cada Consejería de la Generalitat, ha tenido total libertad para hacerlo como mejor ha creído conveniente, valorándose mucho todo lo que suponga infantilismo, muestra de trastorno o desprestigio de las Instituciones. Por ejemplo, ha sido muy valorada la imaginativa propuesta de la Consejería de Agricultura sustituyendo lazos amarillos y esteladas por un tractor amarillo y animalitos alrededor, del mismo color. En la consejería de Interior, con poca imaginación se ha sustituido simplemente el lazo amarillo por un lazo blanco tachado por una franja roja. La franja roja también aparece en un cartel de la consejería de Justicia con la expresión “censurado”. En fin, pocos cambios en el Palau de la Generalitat. Mismo cartel pidiendo libertad para los presos políticos y exiliados, lazo blanco con franja roja. Se ve que Torra no ha tenido tiempo para más y que lo importante era dar muestra clara de desobediencia…