El final de la comedia de enredo de Quim Torra y los Lazos amarillos

El “Sindic de Greuges”, (Defensor del pueblo catalán) Rafael Ribó, ha aconsejado al presidente de la Generalitat Quim Torra que obedezca a la JEC (Junta Electoral Central), y retire de todos los edificios que dependen de la Generalitat los lazos amarillos, carteles de apoyo a los presos que están siendo juzgados por el Tribunal Supremo en Madrid, y las Esteladas, banderas independentistas.

El Martes en que terminaba el segundo plazo de veinticuatro horas que había dado la JEC para que la Generalitat procediese a la retirada de todos los elementos que rompen la neutralidad del espacio público, de cara a la campaña de las elecciones generales del 28 de Abril, la portavoz del Gobierno, Elsa Artadi anunciaba que no se había obedecido a la Junta Electoral Central porque se había pedido un informe al “Sindic de Greuges”, una Institución de la Generalitat que no tiene ninguna competencia sobre el tema, y que según el criterio del Sindic, el presidente Torra actuaría, aunque estuviese en desacuerdo con el informe. En el caso de que fuese en contra de su criterio que era negarse a la retirada, porque estaba ante un caso de libertad de expresión, la señora Artadi aseguraba que cumpliría obligatoriamente el criterio emitido por su responsable, Rafael Ribó.

En un auténtico vodevil, en ningún comento la señora Artadi, hizo referencia a que se hubiese consultados a los servicios jurídicos de la Generalitat y sobre todo, se ocultó, cuidadosamente que, desde la semana pasada ya existía un informe elaborado por el señor Ribó por propia iniciativa en el que mostraba su criterio de que había que obedecer a la Junta Electoral bajo riesgo de caer en un delito de desobediencia que llevaría consigo la inhabilitación de hasta dos años de cualquier actividad política.

Es decir, que una auténtica ceremonia de la confusión, y de comedia de enredo, se ocultaba que ya existía ese informe que se solicitaba, que se sabía que el informe era favorable a cumplir la ley como era lo normal, y que obediente el President, cumpliría con la Ley porque se lo aconsejaba una Institución de la Generalitat, no ninguna Junta Electoral Central con sede en Madrid, en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados.

La simulación y el engaño ha continuado todo el día hasta que ha revelado la verdad, el señor Ribó que, en rueda de prensa, se ha referido a su informe enviado a la Generalitat el pasado Viernes 15 de Marzo. Es más, esta mañana la consejera de Cultura de la Generalitat Laura Borras, declaraba a Radio Nacional de España que Torra en su reunión con el Govern, en la que informó sobre la consulta al Sindic, dio libertad a sus concellers de que hicieran en su Consejería lo que considerase conveniente y que, eso sí, el Presidente estaba “dispuesto a ser detenido e incluso inhabilitado“. Seguía el enredo…

Cuando ya la Junta Electoral, convocada para este Jueves para decidir, que fuesen los Mossos d’Esquadra los que procediesen a la retirada de lazos, carteles de apoyo a los procesados y esteladas, si el señor Torra insistía en desobedecer las órdenes de la Junta, y dispuesta también a seguir los trámites para la intervención de la Fiscalía, para iniciar el proceso por desobediencia que podrá llegar hasta la inhabilitación política, se producía el final feliz de la comedia, mientras Torra seguía dispuesto, por lo menos de boquilla, a sacrificarse una vez más por Cataluña…

Ya lo hizo durante el “Procés”. Fue la otra sorpresa de la jornada: la aparición de su nombre en el juicio que se sigue en Madrid en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo contra los doce dirigentes independentistas, y no como Presidente de la Generalitat ni como espectador y observador en la Sala, sino como activista… Ha sido un brigada de la Guardia Civil que, como testigo, ha declarado que días previos al registro de Unipost, la empresa donde se guardaban diez millones de papeletas y sobres del Referéndum del 1 de Octubre, agentes que vigilaban el edificio. vieron a Quim Torra (y así aparece en las diligencias policiales), sacando cajas de papeletas, junto con el director de Patrimonio de la Generalitat, una técnica adscrita a la Vicepresidencia y algún parlamentario.

Para sorpresa de todos los presentes en la Sala del Juicio, esa actividad clandestina de quien, mucho más tarde, sería designado presidente de la Generalitat por Carles Puigdemont, era totalmente desconocida y ha producido curiosidad ya que su imagen está ligada a una militancia “intelectual“ al independentismo, con aires supremacistas, pero sin ninguna militancia activista.