Un Trapero desconocido contra los políticos del “Procés”

“Bueno pues molt bé, pos adiós”. Fue la frase del verano de 2017 y no solo apareció como trending tropic en Twitter sino que incluso se repartieron camisetas con el logo de la frase bien visible. Fue pronunciada por el Mayor de los Mossos d’Esquedra Josep Lluís Trapero cuando, en rueda de prensa explicaba en catalán detalles de los atentado terroristas de las Ramblas que había producido 15 muertos y 131 heridos y Cambrils donde murieron cinco de los terroristas.

Fue cuando el periodista Marcel Haenen, del diario holandés NRC le pidió que hablase en castellano que era el idioma que sabían todos… Trapero, altivo, le respondió que si le preguntaban en catalán contestaría en catalán y si le preguntaban en castellano lo haría en castellano. No pareció convencer esa respuesta al periodista que abandonó la rueda de prensa acompañado de algún otro compañero. “Invitaron a los periodistas catalanes a preguntar primero” explicaría más tarde Faenen “Entonces me levanté, y pregunté muy educadamente si no era más práctico, hacer la rueda de prensa en español para que todo el mundo la entendiera. Estábamos 200 o 300 periodistas de todo el mundo en la sala”.

El periodista aclara que no tenía ningún sentido quedarse en la sala si no entendía lo que decían y señala que todos los periodistas extranjeros estaban “agobiados” y “ocupados”. Añade que ni siquiera entendió lo que Trapero le dijo, cuando soltó la célebre frase que convierto en personaje a imitar, seguir y defender. Dieciocho meses después de ese episodio, ese Mayor de los Mossos agente desde 1990 y licenciado en Derecho, procesado y en libertad condicional por supuestos delitos de pertenencia a organización criminal y sedición, así como por la pasividad de los Mossos durante la celebración del Referéndum  del 1 de octubre, comparecía este Jueves ante la Sala Segunda del Supremo que juzga el “Procés”, como testigo que podía haberse acogido a su derecho a no declarar, en tanto esta inmerso en otro proceso penal. Pero si lo ha hecho, en un gesto que ha sorprendido a parte de los dirigentes independentistas que se sientan en el banquillo, muchos de ellos acusados de graves delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

Más delgado, sin barba, rostro enjuto, profundamente dolido y decepcionado con todo lo que ha pasado, alejado de la política y de los políticos, e incluso de su profesión, en la que ahora ocupa un puesto simplemente burocrático, hasta el punto que ha llegado rechazar la oferta que le ha hecho el nuevo presidente de la Generalitat Quim Torra, de volver a su antiguo puesto. Trapero, fue colocado en la picota hace unos días por los testigos José Antonio Nieto, Enrique Milló y, el teniente coronal de la guardia civil Pérez de los Cobos , con el que desde el principio, no hubo ningún tipo de empatía, hasta el punto que le dijo al Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que no era el hombre adecuado para coordinar a todas las fuerzas policiales.

Aunque podía haberse negado a declarar como pensaban la mayoría de los procesados que iba a hacer, sin embargo una declaración muy estudiada, y detallada, en la que ha insistido en que su principal preocupación durante aquellos días fue el Cuerpo que dirigía y cumplir las órdenes judiciales, algo que casi el final de su interrogatorio, afirmó que lo comunicó en dos reuniones en las que estaban dirigentes de la Generalitat como los consellers de Interior Forn, y Turull y, el propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Es decir que sin llegar a ser claramente testigo de cargo, Trapero, un Trapero desconocido para muchos catalanes y para quienes han seguido los episodios de crisis en Cataluña, se ha alejado de los procesados e incluso de Puigdemont y de los miembros del Govern a los que ha calificado de “irresponsables“; ha asegurado que informó a sus superiores de que podía producirse graves incidentes si se celebraba el Referéndum; que no apoyaba el proyecto político en el que se había embarcado la Generalitat y que el Cuerpo de Mossos no tendría más remedio que cumplir y hacer cumplir las órdenes judiciales. “Hagan lo que tengan que hacer” fue la respuesta de Puigdemont. Como gran novedad, Trapero reveló que tenía todo preparado para la detención de Puigdemont, del vicepresidente Oriol Junqueras y consellers, si se aprobaba la declaración unilateral de independencia el 27 de Octubre de 2017 y del Govern, si así se ordenaba.