Juicio al “Procés”: después de un mes aparecen pruebas de que hubo… Rebelión

Con las declaraciones de testigos pertenecientes a mandos de la Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra, y que de alguna forma tuvieron responsabilidad el día del Referéndum y las investigaciones previas, ha terminado la cuarta semana del Juicio que la Sala Segunda del Tribunal Supremo está siguiendo contra los máximos responsables de los graves sucesos de Septiembre y Octubre de 2017 (Rebelión, sedición, malversación de fondos públicos y desobediencia) que llegaron hasta la celebración de un Referéndum ilegal de secesión de Cataluña del territorio nacional, el 1 de Octubre, a una Declaración Unilateral de Independencia (DUI), y a una posterior huida, fuera de España, del presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, y de varios de sus concellers.

Hasta esta semana en que se ha cumplido el primer mes del Juicio, no se ha entrado en la principal cuestión de este proceso: si estamos ante un delito de Rebelión que lleva a peticiones de penas de hasta quince años de prisión, para lo que hace falta que se haya producido violencia, tema sobre el que ha girado los testimonios de gran parte de los testigos. Entre esos testimonios claves están los del secretario de Estado del Ministerio del Interior José Antonio Nieto; del coordinador de las fuerzas de orden público para el Referéndum del 1 de Octubre, el coronel Pérez de los Cobos; del delegado del Gobierno en Cataluña, Enrique Millo; de la de secretaria judicial encargada del registro en la consejería de Economía Montserrat del Toro; del ex Jefe Superior de la Policía Nacional de Cataluña Sebastián Trapote; del ex general jefe de la guardia civil de Cataluña Ángel Gozalo y, de responsables de determinadas áreas de los Molsos d’ Esquadra.

A partir de esta semana ha cambiado radicalmente el clima del juicio, durante el cual se han multiplicado las intervenciones del presidente del Tribunal Manuel Marchena, ante los defensores, empeñados por todos los medios en que no hubo violencia durante todo el “Procés” y en que la violencia estaba en la Policía Nacional y en la Guardia Civil, y en la cara de muchos de los acusados, caras de preocupación ante el detallado relato de los testigos especialmente del principal testigo de cargo, el coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos.

Pérez de los Cobos convirtió su largo, detallado, estudiado y exhaustivo interrogatorio, en una fría Acta de Atestado casi policial (ver republica.com “El atestado acusatorio del coronel Perez de los Cobos”) , llena de anécdotas, datos, pruebas, conversaciones y también enfrentamientos, especialmente con el Mayor de los Mossos, Josep Lluis Trapero, procesado por la Audiencia Nacional por delitos de sedición y organización criminal. Las conclusiones de de los Cobos fue concluyente: los Mossos estaban no para cumplir una orden judicial de que el Referéndum porque era ilegal no se podía celebrar, sino todo lo contrario, porque había que celebrarlo por encima de todo; no hubo violencia en la intervención policial, sino que la violencia estaba en esas mareas humanas que impedían la orden judicial, y esa violencia estuvo antes del Referéndum y después con numerosas actuaciones de la Asamblea Nacional de Cataluña, Omnium Cultural y Comités de Defensa de la Republica (CDR) con cortes de carreteras, autopistas y quemas de vehículos…

En parecidos términos se pronunció el delegado del Gobierno en Cataluña, Enrique Milló, que habló incluso de amenazas y pintadas contra él, que tuvo que borrar su propia hija. Como de los Cobos criticó la actuación de los Mossos y todo el entramado montado para impedir la actuación de la Policia Nacional y la Guardia Civil con esa sustancia del Fairy (con otro nombre y contra los caballos, se utilizaba en las manifestaciones contra el franquismo) e incidió en todos los incidentes violentos antes, durante y después de la decisiva jornada del Referéndum.

El día anterior José Antonio Nieto, la máxima autoridad política que desde Barcelona siguió los acontecimientos, se encargó de explicar los incomprensibles silencios del presidente del Gobierno Mariano Rajoy, de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, encargada del tema catalán (el dossier catalán) del que dio las mismas explicaciones que pudo dar del Plan de Desarrollo de López Rodó, y del ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, escondido en su despacho y que se desconoce qué es lo que hizo en esos días claves, qué decisiones tomó cuando estuvo en juego la unidad nacional.

Por ese tipo de comportamiento se entiende el desamparo de las Fuerzas de Orden publico los días anteriores del Referéndum (solo contaron con el mensaje del Rey del 3 de Octubre) y el desamparo de las comparecencias de quienes lo único que pretendían era quitarse el muerto de encima, incapaces de explicar nada, incluso de asumir unas responsabilidades de algo de lo que ese día tenían que responder y que no lo hicieron. Curándose en salud demostrando ante la ciudadanía que todo fue improvisación, falta de responsabilidad y esconderse tras la barrera.