Surrealista: el Referéndum simbólico que quería el Gobierno en Cataluña

En una Junta de Seguridad celebrada en el Palau de la Generalitat presidida por Carles Puigdemont, la primera y única que tuvo lugar en el mandato del ex Presidente, y celebrada días antes del Referéndum, el 28 de Septiembre, y a la se asistió por parte del Gobierno central tanto el secretario de Estado del Ministerio del Interior José Antonio Nieto, y el responsable del operativo policial del Referéndum el coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, el representante de Interior propuso celebrar un simulacro de consulta en la plaza pública de algunos pueblos, según explicó cómo testigo en la Sala Segunda del Supremo Nieto que calificó de “surrealista” la reunión porque “surrealista” era el intento de dialogar entre los representantes de la Generalitat que querían celebrar un Referéndum ilegal con los representantes del Gobierno, cuya misión era impedirlo, no llegó al final del razonamiento: que lo realmente surrealista era celebrar ese tipo de consulta, sobre todo como estaba ya la situación en Cataluña…

Por otra parte, con la larga declaración como testigo del secretario de estado de seguridad José Antonio Nieto ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que juzga el llamado “Procés”, se ha iniciado una parte fundamental del juicio en el que la Fiscalía intentará demostrar que hubo violencia durante los días previos al Referéndum, para sostener el delito de rebelión para parte de los doce encausados que se sientan en el banquillo, y que no hubo esos excesos policiales de los que se han hecho eco en el exterior numerosos medios, hasta el extremo de contabilizar un millar de heridos, el día 1 de Octubre día del Referéndum, algo que hubiera supuesto la parálisis de todo el sistema hospitalario de Barcelona.

Ambos objetivos se han cumplido con los testimonios del señor Nieto que, desde el principio, ha querido poner de manifiesto la falta de colaboración de los Mossos en aquellas fechas claves en las que se intentó la secesión que, según él, fueron “insuficientes, ineficaces e inoperativos”, que no cumplieron con la orden judicial de cerrar los colegios para impedir las votaciones y que, al final, tuvieron que pedir la colaboración de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, cuando en algunas ocasiones se vieron desbordados.

Nieto a lo largo del interrogatorio respaldó la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado el 1-O, una actuación dijo que fue “ejemplar”, y defendió la proporcionalidad de la acción policial. “Si hubiéramos priorizado la eficacia de las actuaciones por encima de cualquier otro objetivo les aseguro que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen preparación, dotación y capacidad para haber cumplido su objetivo a costa del mayor empleo de la fuerza”. Igualmente dio numerosos datos como para secesión en convencer al Tribunal de que no todas las acciones del independentismo fueron, ni mucho menos pacíficas, sino claramente violentas.

Hasta ahora, y a la espera del testimonio el Martes del coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos, el número dos de Interior, ha sido el único responsable político que ha asumido algún tipo de responsabilidad en los sucesos del 1 de Octubre y en la planificación de los preparativos policiales para hacer frente a un Referéndum que había sido declarado ilegal por el Tribunal Constitucional. A lo largo de la semana pasada y en los interrogatorios realizadas por la Fiscalía y por los abogados defensores de los procesados no pudo determinarse quién dio las órdenes últimas para la intervención policial, y quiénes tenían la responsabilidad de manejar la intervención de los seis mil policías y guardias civiles que fueron enviados de refuerzo a Cataluña ante informaciones sobre la resistencia de los Mossos a cumplir las órdenes judiciales.

Ni el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, ni la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría encargaba del “dossier catalán” y con despacho permanente en Barcelona, que formaba parte como elemento importante de una supuesta “Operación Diálogo” que no sirvió de nada; ni el ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, admitieron ningún tipo de responsabilidad en el diseño de los operativos para hacer cumplir las órdenes judiciales, entre las que estaban el cierre previo de todos los Colegios electorales, donde se iban a instalar las urnas que nunca fueron encontradas a pesar de las investigaciones realizadas por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

Rajoy que insistió que su misión era la dirección política para hacer frente a la crisis y que nunca había diseñado ningún tipo de operación policial a pesar de que durante una etapa importante de su vida fue titular del Ministerio del Interior. Santamaría intentó por todos los medios que no se entrara en la labor del CNI, que dependía directamente de ella, manifestando incluso un cierto desagrado cuando le preguntaron sobre detalles operativos del día 1 de Octubre. Ella tampoco tenía nada que ver con eso. Igual actitud adoptó el ministro del Interior José Ignacio Zoido, algo que ha provocado notas de protesta de asociaciones de guardias civiles y policías nacionales por lo que entienden que ha sido, en general, una “falta de apoyo y una actitud de lavarse las manos y no dar la cara”.

Hoy, por lo menos, alguien ha dado la cara por ellos.