28-A: Una precampaña llena de insultos y, sobre todo, de errores

Este martes 5 de marzo el Boletín Oficial del Estado publica el decreto de disolución de las Cortes Generales, firmado por el Jefe del Estado y la convocatoria de elecciones generales para el 28 de abril. La campaña electoral comenzará el próximo 12 de abril, diez días después de la publicación en el BOE de las candidaturas electorales, durará un total de 15 días y, finalizará, a medianoche del día anterior a la votación. Parte de la campaña coincidirá, en esta ocasión, con la Semana Santa.

Faltan pues cinco semanas para el inicio oficial de esa campaña, aunque ya llevamos más de quince días de intensa dura y descalificadora precampaña, llena de insultos, desde que el viernes 14 de febrero, tras el rechazo de los Presupuestos Generales del Estado, el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez decidió fijar en el 28 de abril, la fecha de unas Generales decisivas para el país y “envenenadas” por el problema catalán y el independentismo, que está siendo juzgado en la Sala Segunda del Tribunal Supremo y que estará concluido cuando se abran las urnas.

La precampaña ha partido con una notable ventaja del PSOE que es el partido que, en estos momentos, está en el poder, el que maneja todos los resortes y el que representa a la izquierda, hasta el punto que ha recuperado gran parte de su electorado que se pasó a Unidos Podemos y que, en estos momentos, pasa por una crisis interna que parece difícil que pueda superar. Un hundimiento de Podemos destroza los buenos datos de las actuales encuestas y las posibilidades del PSOE de gobernar. En el horizonte se dibujan dos grandes bloques, de izquierdas e independentistas, y de derechas, liderados por Socialistas y Populares en el que están incluidos quienes participaron en junio del año pasado en la moción de censura contra Rajoy y quienes ya gobiernan en Andalucía desde el pasado mes de diciembre: PP, Ciudadanos y Vox.

La precampaña también ha estado y, sigue estando presidida, por grandes errores estratégicos que condicionarán la campaña de abril. Quizás el mayor error es el de Albert Rivera y Ciudadanos, que ha roto todos los puentes con el partido socialista y ha anunciado, formalmente, que no pactará con el PSOE, siendo consciente de que al final, si hay que evitar unas nuevas elecciones (algo que no hay que descartar como pasó en 2015) las presiones serán tales que no tendrá más remedio que ceder.

Antes de que se produzca esa situación, el semanario ‘The Economist’, una de las publicaciones internacionales mas creíble y que además ha venido apoyando a Rivera al que llegó a presentar como el Macron español, ya ha dado la señal de alarma y esta semana le echa en cara al dirigente de Ciudadanos que “si realmente piensa que el señor Sánchez supone una mayor amenaza para la democracia española que Vox, debería repensarlo”. Y, ¿por qué? “Porque España necesita una coalición de moderados”.

Pero los  errores no son sólo de Ciudadanos, ya que, si a estas alturas, el Partido Popular insiste en que lo primero que hará si gana las elecciones es aplicar el artículo 155 de la Constitución con toda su dureza y por el tiempo que haga falta, es que no se ha enterado de nada. Primero, el 155 no puede aplicarse en estos momentos, constitucionalmente, a menos que haya un nuevo hecho desencadenante que vaya a favor de la secesión del territorio nacional. Pero es que eso, además no frena a Vox, que sí puede permitirse eso y mas: detener al actual Presidente de la Generalitat Quim Torra como ya ha anunciado.

Por ultimo, el PSOE debe seguir manteniendo las distancias frente a los partidos independentistas y no airear sus generosas promesas de indultos, tras las sentencias del juicio a los políticos presos porque todo va a depender de la sentencia y del derecho de autodeterminación, exigencia que impondrá tanto Esquerra como el resto del independentismo para la nueva investidura de Sanchez. Situación que vuelve a recordar la confusa y contradictoria historia del relator internacional, algo que estuvo a punto de terminar con todo o con casi todo. Si no que se lo pregunten a Sánchez.