¿Puede ser Podemos el quinto partido? Y… haciendo hueco a Vox… (The Guardian)

La ruptura del Pacto de Toledo por parte de Podemos, cuando estaba a punto de firmarse el borrador de un preacuerdo, después de dos años de debates y más de 150 reuniones, apelando además, a que están defendiendo los derechos de los pensionistas a los que se quiere engañar de nuevo, la reproducción de los conflictos internos dentro del partido morado, en plena precampaña electoral, así como las acusaciones al partido socialista y al presidente del Gobierno Pedro Sánchez de aplicar “por la puerta de atrás y en secreto” los mismos recortes que aplicaba el Partido Popular, ha vuelto a tensionar al partido, no recuperado todavía del pacto de Errejón con la plataforma “Más Madrid” y, con la Alcaldesa Manuela Carmena.

En ese intento de alejarse del PSOE y de Pedro Sánchez para construir su espacio propio han empezado a utilizar argumentos, todos forzados, para romper con su principal aliado que ha tenido Pablo Iglesias, durante estos últimos ocho meses, han creado un clima de desconcierto dentro de la organización, que nació hace ahora cinco años, para revolucionar la vida política española, terminar con el bipartidismo, romper el “candado del 78” (referencia a la Constitución y a la Transición ) e, incluso, dar el “sorpasso” al partido socialista.

Cinco años después poco queda de aquellos proyectos que se coronaban con el “asalto a los cielos”, y de sus fundadores que poco a poco han ido desapareciendo de la foto. Solo queda Pablo Iglesias que será candidato a las elecciones generales de Abril, aunque no participará en la precampaña electoral porque está con permiso de paternidad hasta finales del mes de Marzo. Será su compañera sentimental, Irene Montero, quien le substituirá en todo, potenciando el feminismo (ya se habla solo de Unidas Podemos), frente al resto de los candidatos varones: Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Casado y Santiago Abascal. ¡Demasiada testosterona!, dicen, aunque es la crítica que las feministas de Podemos hacen a la dirección.

Pero el tema electoral se complica con el divorcio que se ha producido con las confluencias “En Marea” “Compromís” que presentarán listas separadas para las generales y problemas con “En Comu Podem”, donde el partido ha perdido la poca influencia que tenía. Por otra parte, a nivel, autonómico, Izquierda Unida ya ha anunciado que la confluencia no será posible en Navarra, Murcia y Asturias, y posiblemente tampoco en Castilla y León, la Comunidad de Madrid y Aragón.

Todo esto ha creado un clima de pesimismo, acentuado por la forma unipersonal de dirigir el partido donde es imposible la autocrítica a la estrategia y al comportamiento de los dirigentes .Si además, se añade los resultados que dan las encuestas que anuncian un derrumbamiento, se entiende ese clima de desaliento y de fracaso. Un estudio de todas las encuestas publicadas hasta ahora, dan a Podemos la pérdida de 32 escaños, lo que significa que pasaría de los 71 que tiene ahora a 39, con el riesgo de convertirse en cuarta o quinta fuerza política.

La actual situación de Podemos no solo sorprende aquí. El periódico The Guardian, muy favorable a la trayectoria del partido morado, se pregunta que es lo que ha ido mal en un partido que “deslumbró como nuevo partido en la política española, y se responde que “han sido las luchas internas y la estrechez de miras las que han frenado el auge del partido, permitiendo hacerse hueco a la extrema derecha”.

Hace tan solo cinco años, el partido emergente Podemos se convirtió en el deslumbrante referente de la maltrecha y desorientada izquierda europea. Pero, a solo unas semanas de las elecciones anticipadas, ahora corre el riesgo de sufrir una caída tan espectacular como su auge. ¿Ha resultado ser un fracaso el modelo populista de izquierdas de Pablo Iglesias, el rebelde de la coleta, y su equipo de talentosos y jóvenes pensadores a los que tanto admiran muchos de los partidarios de Jeremy Corbyn y otros europeos?

Pero lo más sorprendente para el periódico es que no solo pueda perder la mitad de sus diputados, sino que “el partido de extrema derecha Vox también le pisa los talones, sumando al agravio electoral la ofensa ideológica. En abril, Vox se dirigirá a la misma clase trabajadora que Podemos, argumentando que el problema no es la austeridad, sino los inmigrantes y los separatistas catalanes. No cabe duda de que los partidos triunfadores lo rebatirán sosteniendo que un populismo sustituye al otro. Es un error”.

Dice The Guardian que el partido parece haber olvidado que su éxito siempre ha dependido del hecho de que forma parte de un amplio movimiento de regeneración de la izquierda, algo que no se ha producido. Y, también, deberá preguntarse por qué las tres mujeres más poderosas de la nueva izquierda española -las dos alcaldesas y otra- se mantienen fuera del partido. Incluso dentro de Podemos, a pesar del sistema de cuotas, las mujeres denuncian que el partido padece un exceso de testosterona.

El diario reconoce que la única mujer verdaderamente visible en Podemos es Irene Montero, portavoz del partido en el Congreso. “La reciente decisión de criar a sus hijos en un gran chalet con piscina contribuyó a quitar lustre a un partido que dice representar a los españoles de a pie. Los miembros de Podemos, cuando se sometió a consulta, optaron por mantenerles en sus puestos, pero los votantes, poco acostumbrados a estos lujos… no serán tan comprensivos.”