El Manual de Resistencia y el despropósito del mediador 

De acuerdo con el “Manual de Resistencia”, el libro del Presidente del Gobierno que sale a la calle el próximo día 17 de Febrero, en pleno juicio del llamado ”Procés” y del debate sobre los tan traídos y llevados Presupuestos Generales del Estado, Pedro Sánchez quiere seguir resistiendo el embate del independentismo, convencido de que puede pactar con Quim Torra y con todos los que le rodean, en una auténtica ceremonia de la confusión en la que ni los partidos independentistas se entienden entre si, ni Torra tiene autonomía para decidir, ni las palabras significan lo mismo para quienes siguen creyendo que se puede llegar a un acuerdo en la cuestión catalana, sin aceptar el derecho de autodeterminación.

El  “Manuel de Resistencia” es un recorrido narrado por el Presidente del Gobierno de cómo le hicieron dimitir de secretario general del PSOE: de cómo volvió a recuperar el poder en unas primarias históricas que ganó de calle a pesar de la oposición del aparato del partido; de cómo, en contra de la doctrina oficial, pisó todas las líneas rojas pactando con Podemos, el independentismo catalán, el PNV y los radicales vascos; de cómo, formando una mayoría parlamentaria, consiguió echar del poder a Mariano Rajoy y llegar a la Presidencia del Gobierno y de cómo, y es el capitulo que se está escribiendo ahora, se pretende llegar con una minoría exigua, y nada de fiar, aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, que prolongue la legislatura hasta el 2020, contra viento y marea.

Ese parece ser el objetivo de Pedro Sánchez a pesar de que tanto Esquerra Republicana de Cataluña como el PDeCat presentan enmiendas a la totalidad de los Presupuestos, que podrían retirar (todo en condicional) si además de seguir las reuniones entre los dos gobiernos, el de la Generalitat y el de España, como si fueran las relaciones entre dos países, se nombra un “mediador” (término substituido por el de “relator” como si fuese alguien de Naciones Unidas que toma nota de lo que se debate y luego, se supone hace un informe). Y además, dos huevos duros: petición a la Fiscalía del delito de rebelión, por el de sedición en el juicio contra el Procés.

Entrar a discutir eso para conseguir el “compromiso” de no vetar los Presupuestos, es una nueva cesión que servirá de muy poco sobre todo porque, para bien del Gobierno, han situado el debate en un punto en que la única salida es aprovechar esas enmiendas, para romper definitivamente con Torra, con el que está demostrado que es imposible llegar a un acuerdo. A cambio Sánchez iniciaría un camino hacia el sentido común, incluso hacia el centro (que han abandonado las llamadas tres derechas) que tranquilizaría a su partido y a los barones de cara a las elecciones autonómicas, municipales y europeas que temen un descalabro, como sucedió en Diciembre en Andalucía.

Hasta ahora, digan lo que digan, todas las reuniones celebradas en Madrid y en Barcelona, no han servido de nada. Solamente para “marear la perdiz”, porque lo único que quiere el independentismo es avanzar en un Referéndum sobre el derecho de autodeterminación y que el Ejecutivo intervenga claramente frente al Poder Judicial para que se retiren los cargos de Rebelión y Sedición en el juicio que se inicia la semana que viene que, si los jueces lo creen conveniente, y sin ninguna presión del Ejecutivo, puede quedar en conspiración para la Rebelión, penada con siete años y medio, frente a quince de la Rebelión.

También hasta ahora el Gobierno se había opuesto a las exigencias del independentismo de la figura de un mediador en las conversaciones que se vienen manteniendo en Madrid y Barcelona… Un “testigo”, una persona neutral que se sentara en la mesa de partidos (independentistas y españoles) sobre el futuro de Cataluña… Pero de pronto el Gobierno de acuerdo con el “Manual de Resistencia” ha aceptado aunque a ese mediador le llamara relator aunque para todos seguirá siendo un mediador. Un auténtico despropósito…