De Vox a Errejón: 45 días decisivos para el futuro de España

Entre el domingo 2 de diciembre, día de las elecciones andaluzas y el jueves 16 de enero, el día que Iñigo Errejón decidió dar el paso que estaba esperando, y empezó a explosionar Podemos, y romper definitivamente su vínculo con su inseparable compañero de universidad y de partido Pablo Iglesias, se han producido una serie de acontecimientos que van a condicionar a corto plazo toda la política española, van a influir decisivamente en las elecciones autonómicas, municipales y europeas del mes de mayo y  van a trastocar, sorprendentemente, el resultado final y el reparto de escaños de las próximas elecciones generales.

El pasado 2 de diciembre, una nueva alianza política entre PP, Ciudadanos y Vox, desplazaba del poder, después de 40 años, al histórico Partido Socialista Obrero Español. Perder Andalucía y perder Cataluña, los dos focos de poder tradicionales de los socialistas, con los que siempre se han ganado las elecciones generales, significa perder la posibilidad de dirigir España, o, recuperarlo con una fórmula que incluya a los independentistas y a los populistas de Podemos. Lo que Pérez Rubalcaba bautizó como Gobierno Frankenstein.

Pero los independentistas están en la pantalla de la independencia y no en la del autonomismo, y,  Podemos (fundamental para esa alternativa) ha entrado en barrena, apagando fuegos en Galicia, Cantabria, Cataluña, Valencia, Andalucía y Pais Vasco. El incendio ultimo, provocado por Errejón, ha sido seguido de un autentico terremoto y puede ser definitivo para Pablo Iglesias, que ha terminado en los últimos años con todo su entorno y ahora puede salir gravemente dañado, de forma que sea muy difícil o imposible su recuperación.

En solo 45 días, entre Vox -un partido de extrema derecha que podría estar en la órbita de los que han surgido en Europa como los franceses de Le Pen, la Alternativa para Alemania, Amanecer Dorado de Grecia, la Liga Norte de Italia, el Partido de la Libertad de Austria, los Verdaderos finlandeses, los Demócratas de Suecia o, el Partido Popular danés- y entre Podemos y su grave crisis, se han puesto las bases de un nuevo escenario político, que estará dominado por la ingobernabilidad y, la sorpresa. Si la aparición de los nuevos partidos Ciudadanos y Podemos, en las elecciones de 2016 (un sistema tetrapartito con Partido Popular y PSOE) produjo todo tipo de problemas para formar gobierno, entre ellos el boicot de Pablo Iglesias para que Pedro Sánchez accediese al poder, un quinto partido, en este caso Vox, aumenta aún más la inestabilidad política. Pasar del bipartidismo al pentapartito, lleva a una total confusión por el reparto de escaños y los restos, que establece la Ley D´Hondt.

Ese quinto partido, Vox, que le ha dado la mayoría absoluta a Ciudadanos y al Partido Popular para la mayoría absoluta en Andalucía, es también, ahora, la obsesión del partido que, junto al PSOE ha gobernado España durante estos 40 años. Se notaba en la Convención del PP, celebrada este fin de semana en Madrid. En las preguntas que te hacían los militantes, como si los periodistas tuviésemos instrumentos especiales para prevenir el futuro; en la preocupación de los que han salido y han perdido sus puestos; en el miedo a ese 40 por ciento de la militancia que dicen que se ha pasado ya al partido de Abascal; en la ola que parece impulsar la subida demoscópica de un partido que ha surgido del PP; en los mensajes lanzados en la Convención Popular en la que se han presentado a los candidatos a las elecciones de mayo.

Y sobre todo en los llamamientos desesperados para que se olviden del pacto andaluz y voten y  apuesten por el PP. “Voten al Partido Popular que es lo que votaría Rita Barbera y Loyola de Palacio, os lo digo yo que las conocí muy bien”, decía en su discurso Esteban González Pons. Lo repetía el expresidente José María Aznar que presentaba a Pablo Casado como su sucesor (tras lo que él entiende fracaso de la designación de Rajoy), al tiempo que le advertía contra la “moda estridente” de Vox, el partido que tanto apoyó. “Tenéis que votar al Partido Popular” para potenciar el liderazgo de Casado y ampliar las bases electorales del partido, teniendo en cuanta que es “la única alternativa de futuro en España que sabe llegar a acuerdos”.

Y lo exigía el propio Casado el que cerraba el domingo la Convención Popular,  después de anunciar todo un programa de refundación del partido, para en un discurso brillante, sin leer un solo papel, pedir más PP porque menos PP es menos España. “Este es el único Partido Popular, el verdadero”. Y, este verdadero PP, es al que hay que votar.