Golpe de estado de Errejón en Podemos, de acuerdo con Carmena

Con Pablo Iglesias con permiso de paternidad, refugiado en su polémico chalet de Galapagar cuidando a sus dos hijos, e Irene Montero al frente del partido, montando el movimiento de protesta feminista contra las tres derechas andaluzas, Iñigo Errejón, uno de los fundadores de Podemos y responsable de Análisis estratégico y Cambio Político, ha protagonizado este Jueves un auténtico golpe de estado pactando con la alcaldesa de Madrid Manuel Carmena y con su plataforma “Más Madrid” para las elecciones de la Comunidad de Madrid.

En esa plataforma se han integrado los concejales de Podemos más cercanos a la Alcaldesa y que fueron expedientados por la dirección del partido que quería por todos los medios otra lista en la que iba a ir de numero dos, y como futuro Alcalde de la capital española el antiguo Jemad (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) general Julio Rodríguez, protegido y aupado por Iglesias. El imprevisto golpe de estado de Errejón se ha producido, después de que rompiera con Ramón Espinar, diputado de la Asamblea de Madrid que intentó imponer una lista de la dirección nacional en la que había cinco dirigentes de Izquierda Unida, entre ellos, la número dos para las elecciones a la Comunidad Sol Sánchez, de IU, Madrid, que no contaba con el visto bueno de quien se presenta como candidato a la Presidencia de la Comunidad.

El paso dado por Errejón, según fuentes allegadas a la Alcaldesa, se ha producido como reacción a los resultados de las elecciones andaluzas en las que la candidatura conjunta de Teresa Rodríguez, del sector anticapitalista de Podemos e Izquierda Unida, bajo las siglas de “Adelante Andalucía”, no resultó, ni mucho menos, una fuerza ganadora, ya que se colocó como cuarta fuerza política, con la pérdida de 300.000 votos y tres escaños. Frente a Pablo Iglesias que, todavía, no ha hecho una autocrítica de ese fracaso ni ha dado la cara ante la opinión pública, Errejón ha hecho la correspondiente lectura y ha hecho publica una carta conjunta con Manuela Carmena en la que reclama un “revulsivo“, y en este sentido, “Andalucía ha sido todo un toque de atención”.

Carmena y Errejón pretenden crear un proyecto que renueve la ilusión y confianza en que las cosas se pueden hacer todavía mejor, un proyecto que conecte directamente con el votante sin intermediarios y “abrir y sumar yendo más allá de las siglas: las fuerzas políticas del cambio son necesarias, la ciudadanía y su creatividad son imprescindibles” Firmamos esta carta para comprometernos y hacer una invitación colectiva, abierta y cívica. Ponemos en ella lo mejor que tenemos: nuestras manos, nuestro abrazo entre dos generaciones, nuestra complicidad e ilusión, para invitar a muchos más vengan de donde vengan. Así se ganó el Ayuntamiento de Madrid en 2015 y ese es el camino que queremos volver a recorrer. Lanzamos esta iniciativa dos personas, Manuela Carmena e Íñigo Errejón, de diferentes trayectorias y generaciones. Es una metáfora de lo que queremos para Madrid: poner diferentes miradas a encontrarse en un proyecto compartido”.

Malas noticias para Iglesias y para Podemos, en el día preciso en que hace cinco años, en el “Teatro del Barrio” de Madrid, se presentaba el partido por un grupo formado por, entre otros, Errejón, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y Miguel Urban y que pretendía revolucionar la política española. El golpe de Errejón, se produce, además en un escenario en el que, algunas confluencias han empezado a entrar en conflicto con el partido y con la forma de gobernar el partido, Pablo Iglesias.

La última manifestación de este conflicto se ha producido en Compromís, por boca de Mónica Oltra, que tras las elecciones andaluzas manifestaba que no reeditará el acuerdo con Podemos con el que concurrió en una candidatura conjunta a las últimas elecciones generales bajo la marca “A la valenciana”. La formación ha decidido concurrir en solitario a los comicios autonómicos. La estrategia de Compromís pasa por no identificarse en las papeletas con el partido de Pablo Iglesias y esbozar un discurso plenamente valenciano. Por otra parte el partido morado tiene que renovar con muchos problemas su estructura en Galicia, País Vasco, La Rioja y Cantabria, y sigue sin dirección en Cataluña a la espera de lo que decida Ada Colau.