Se fue 2018 y llegó un 2019 que cambiará radicalmente el mapa político

Termina 2018 con la llamada del presidente de la Generalitat Quim Torra a los catalanes a la sublevación contra la injusticia y la “opresión”, al tiempo que anuncia su intención de aprobar leyes que ha suspendido a lo largo de los últimos años el Tribunal Constitucional, mientras desde la Moncloa se responde con “ley y diálogo” a lo que califica de “monólogo independentista” de quien representa sólo a una parte de los catalanes.

Llamadas de sublevación desde la Presidencia de la Generalitat para liberar a Cataluña de la “opresión” como si esto fuera la lucha de una Colonia contra la Metrópoli para que se aplique el derecho de autodeterminación; llamamientos al “diálogo ” desde la Moncloa sin querer admitir que, con esa Presidencia y con ese Presidente, ese diálogo es imposible, como se ha comprobado en el discurso de fin de año de Quim Torra, e insistencia de la oposición (Ciudadanos y Partido Popular) en la aplicación, de nuevo del artículo 155 de la Constitución que permite la intervención del Gobierno de la Generalitat y la destitución de todos sus miembros. Pero, en esta ocasión, un 155 que incluya la intervención de la Televisión y la Radio autonómicas, principal instrumento de propaganda del independentismo.

Termina 2018 con la misma tensión política que comenzó, y se inicia el nuevo año de 2019 con el Constitucionalismo dividido y enfrentado y con el independentismo fracturado: Carles Puigdemont contra Oriol Junqueras; PDeCat con diferencias internas especialmente en el grupo parlamentario en el que el diputado Ferran Bel se ha mostrado partidario de aprobar los Presupuestos Generales de Sánchez y descalificado por la vicepresidenta del Grupo Miriam Nogueras, defensora del No, y además unas relaciones del partido de Puigdemont a cara de perro, con Esquerra Republicana de Catalunya ( ERC), favorita en las encuestas…

Por otra parte, termina 2018 con las elecciones andaluzas y el triunfo de la derecha, con unos resultados que supone un dato a estudiar de las elecciones que se celebraran a lo largo del primer semestre del 2019, en el que coincidirán las elecciones autonómicas y municipales y al Parlamento europeo, y en las que el principal factor político va a ser el fenómeno de Vox, que ha conseguido entrar a finales de 2018 en el Parlamento andaluz y ha condicionado todos los pactos entre Ciudadanos y Partido Popular para echar de la Junta de Andalucía al partido socialista a dónde llegó hace 37 años

No hay que descartar a pesar de la oposición de la mayoría de los barones, algunos de los cuales en los últimos días se han manifestado totalmente en contra de la política de la Moncloa sobre Cataluña (el Presidente de Castilla la Mancha, el de Asturias, la de Andalucía, que atribuye su derrota a los efectos de cómo se está afrontando el contencioso catalán, el de Extremadura y, sobre todo, el de Aragón), que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez quiera que, en caso de no tener aprobados los Presupuestos del Estado, las elecciones generales coincida con todas las de mayo. Es lo que reflejan algunas encuestas que arrojan una mayoría (74%) a favor de un adelanto electoral, en caso de que no se aprobaran los Presupuestos.

Para muchos socialistas ese sería un paso que podría suponer precisamente por el “efecto Cataluña”, una sensible pérdida de poder municipal y autonómico, sin garantías de un triunfo del partido socialista en unas generales que se anuncian como decisivas para un nuevo modelo de cinco partidos, por el “fenómeno Vox”, que puede dislocar el reparto de escaños por la Ley D´Hondt. Esa Ley electoral favorece sobre todo el bipartidismo pero se complica con cuatro partidos, situación que se produce a partir de del cautriipartito en 2015. Si complicada se volvió la gobernabilidad a partir del 2015 con cinco partidos se puede prioducir un procesio de “italianización” agravado como ocurrió en el país vecino, despues de la Segunda Guerra Mundial.

Las cartas que Sánchez tiene guardadas ante una situación como esa, y si las tres derechas no barren o siguen los problemas con Ciudadanos son y lo insinuó en su ru4eda de prensa de fin de año, volver a repetir el Gobierno Frankenstein (si aguanta Podemos que no parece) o un nuevo acercamiento a Ciudadanos a parir del fracasado “Pacto del Abrazo”…Esta segunda carta impide el juego de un posible indulto a los políticos presos, cuyo juicio comienza a principios de febrero.