Balance de 2018: El año en que todo fue ‘por Primera Vez’

Probablemente nadie pensó que se iba a producir la primera vez de muchos acontecimientos y que esas ‘Primeras  Veces’, se iban a producir, además, en los seis primeros meses del año que está a punto de terminar. El 1 de junio, Pedro Sánchez Castejón, secretario general del PSOE, era elegido Presidente del Gobierno, tras una moción de censura contra Mariano Rajoy, cuya honorabilidad y la de su partido, habían sido puestas en duda en una sentencia del Supremo relacionada con el ‘caso Gürtel’. 

Por primera vez desde que se aprobó la Constitución de 1978, triunfaba  una moción de censura y, por primera vez, quien presentaba esa censura después de solicitar en varios momentos del debate la dimisión del Presidente que hubiera dado lugar a unas elecciones generales o,  probablemente, a un intento de investidura de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría (algo realmente difícil dada su responsabilidad en la falta de iniciativas en la crisis catalana), era elegido Presidente del Gobierno de España.  Apoyado, también por primera vez, por partidos políticos que era difícil que se pusiesen de acuerdo, como Podemos, Bildu, Partido Nacionalista Vasco (PNV), PdCat y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Un Gobierno ‘Frankenstein’, según definición del exsecretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. 

Culminaba de esa forma su viejo proyecto de pactar con partidos políticos que estaban al borde de la Constitución, pisando esas líneas rojas que le costaron el 1 de octubre de 1976 su destitución como secretario general del PSOE. Con el mismo proyecto iniciaba toda una maratón por toda España y ganaba las primarias del partido, frente a la Presidenta andaluza Susana Diaz, y a los representantes del PSOE histórico (desde Felipe González a Javier Fernández, pasando por Rubalcaba), para volver a repetir la jugada que provocó su destitución y una crisis dentro del partido que, todavía, no se ha cerrado. 

Primero recuperó el control del partido y en contra de todos los pronósticos, instaló al PSOE en la Moncloa, a pesar de todas las líneas rojas. Es más, el pasado viernes en la rueda de prensa balance  de su gobierno “sietemesino”, insinuó que esa fórmula puede repetirse  tras unas nuevas elecciones generales que todavía no se sabe cuando se celebrarán, a la espera del destino de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado con los que Puigdemont y Quim Torra están  jugando al ratón y al gato. 

Meses más tarde de su llegada a la Moncloa, el  2 de diciembre, por primera vez, en las elecciones de Andalucía, adelantadas por su Presidenta Susana Díaz, para que se plantearan cómo unas elecciones en las que el debate político girase, sobre todo, en torno a  la Comunidad, aparecía un partido, Vox, de derecha populista, al estilo de lo que ha ocurrido en Austria, Hungría, Francia e, incluso, Alemania e Italia. Un partido, cuyo Presidente, Santiago Abascal, procede del Partido Popular, que conseguía cerca de 400.000 votos y doce escaños y que se convertía, por lo menos en todas las encuestas en una quinta opción política  con posibilidades de dar el gran salto, tanto en las elecciones europeas, autonómicas y municipales de mayo y en unas futuras elecciones Generales, que Sánchez se niega a convocar a pesar de las peticiones casi diarias de la oposición. 

Días más tarde, el jueves 27 de diciembre, víspera de los Santos Inocentes, por primera vez en treinta y ocho años, era elegida Presidenta del Parlamento de Andalucía Marta Bosquet (Almería 1969), ante la incredulidad de la todavía  Presidenta andaluza, alguien que no pertenece al partido socialista , gracias a los votos  de la recién nacida  ‘Gran Derecha’ (Partido Popular, Ciudadanos y Vox) , el gran sueño del exPresidente José María Aznar, y que lo ha llevado a cabo, quien fuese su  jefe de gabinete , Pablo Casado Blanco (Palencia, 1981), presidente  ahora del Partido Popular, después de vencer en unas primarias a la todopoderosa Soraya Saenz de Santamaria, uno de los grandes ‘bluffs’ de la política española  

El ciclo de ‘las Primeras Veces’ se cierra, en principio, el próximo 16 de enero cuando PP, Ciudadanos y Vox, elijan Presidente de Andalucía a Juan  Manuel Moreno Bonilla (Barcelona,1970).  El candidato popular que parecía que no estaba en condiciones de ganar al todopoderoso partido socialista, era un candidato que había apostado en las primarias tras la dimisión de Rajoy de la Presidencia del Partido Popular, por Soraya Santamaría, frente a Casado, y que parecía destinado al fracaso, según la mayoría de los  sondeos. 

Entre el 2 de junio, en que el nombre de Pedro Sánchez aparece publicado como Presidente del Gobierno en el Boletín Oficial del Estado, después de jurar el cargo  ante el Jefe del Estado en el Palacio de la Zarzuela, hasta este 31 de diciembre, que pone fin a un año en el que hemos  vivido, el país ha  vivido,  peligrosamente , condicionados, diariamente por la situación en Cataluña . 

Una situación cada vez más deteriorada porque el sector más radical del independentismo, que no cree en el diálogo que la Generalitat ha iniciado con el “Gobierno de las líneas rojas”, ha enterrado la “revolución de la sonrisa”, ha acogido con relativo entusiasmo la “vía eslovena a la independencia “ y ha establecido como primer objetivo romper definitivamente con la Monarquía, sabiendo que es el primer paso para terminar con lo que, tanto el populismo de izquierdas como el independentismo radical, cree  que es el Régimen del 78  El ‘candado’ al que suele referirse el líder de Podemos Pablo Iglesias.

También, por primera vez, alguien que se ha pronunciado por una vía nada pacífica a la independencia (y que hasta ahora no ha rectificado) ha sido recibido, y se ha dialogado con él en el Palacio de la Moncloa y en Barcelona, en el Palacio de Pedrales el día anterior a la reunión de un Consejo de Ministros, blindado por más de mil policías entre Mossos, Guardias Civiles, Policía Nacional y unidades  y grupos especiales . 

Igualmente, por primera vez, se ha celebrado a petición de Puigdemont una reunión entre dos delegaciones, casi a nivel de Estado, con un comunicado conjunto cuyo lenguaje está reservado a reuniones de Estado a Estado.

De todas formas  la evolución de la situación catalana, partiendo de la base de que con los actuales responsables de la Generalitat  (el exilado en Waterloo, Carles Puigdemont y el Presidente de la Generalitat Quima Torra) es imposible el dialogo, y se está demostrando día a día, está condicionada por el Juicio de los políticos presos en varias cárceles catalanas, que comenzara, según la última fecha, en febrero. Parte de los encarcelados, según reciente decisión  de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, procesados por desobediencia o por malversaciones fondos públicos, serán juzgados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Por último, igualmente  por primera pez, habrá indulto si hay condena por rebelión o sedición, y ahí está la clave de las declaraciones de Sánchez en la rueda de prensa-balance de su gestión, al anunciar que cuenta con el separatismo para seguir gobernando en 2020 y que aspira a ser reelegido con los apoyos de la moción de censura.