Pablo Iglesias en su laberinto en Madrid, tras el descalabro andaluz

Casi dos semanas después del fracaso electoral de Podemos en Andalucía (pérdida de casi 300.000 votos y tres escaños y cuarta fuerza política), Pablo Iglesias no ha hecho aún autocrítica sobre lo que ha ocurrido en Adelante Andalucía, la confluencia de Podemos e Izquierda Unida, que aspiraba a tocar poder, y se ha refugiado en el llamamiento al antifascismo, ante la subida espectacular de VOX, como el gran argumento para no dar la cara ante la opinión publica y hacer una reflexión sobre las causas de un fracaso tan inesperado.

Malas noticias las de Andalucía, en un escenario en el que, además, algunas confluencias han empezado a entrar en conflicto con Podemos y con la forma de gobernar el partido, Pablo Iglesias. La última manifestación de este conflicto se ha producido en Compromís, por boca de Mónica Oltra, que acaba de anunciar que no reeditará el acuerdo con Podemos con el que concurrió en una candidatura conjunta a las últimas elecciones generales bajo la marca «A la valenciana». La formación ha decidido concurrir en solitario a los comicios autonómicos. La estrategia de Compromís pasa por no identificarse en las papeletas con el partido de Pablo Iglesias y esbozar un discurso plenamente valenciano.

Pero quizás lo más grave sea la situación de Madrid, donde Pablo Iglesias se ha distanciado tanto de la candidata a la Alcaldía de Manuela Carmena (o ella de él), que ha decidido tirar la toalla en esa larga batalla de controlarla a ella y de controlar, sobre todo su sucesión, a través de su hombre de confianza, el ex JEMAD, el general Julio Rodríguez.

Ahora mientras prepara, junto con el responsable de organización del partido, Pablo Echenique, las primarias, a las que concurrirá como candidato a la Presidencia del Gobierno, convencido de que el presidente Pedro Sánchez puede convocar elecciones generales para los próximos meses, tras no conseguir la aprobación de unos nuevos Presupuestos Generales del Estado para 2919, da por perdida la batalla en el Ayuntamiento contra la alcaldesa Carmena, para colocar al general Rodríguez, ex JEMAD (Jefe de Estado Mayor de la Defensa, como número dos en la lista por Madrid).

Hace unos días el propio Iglesias confirmaba su fracaso al declarar que no importaba si Rodríguez iba de número dos, tres, cuatro o cinco y que lo importante era la candidatura de Carmena, después de recordar que sin Podemos, Carmena no hubiera sido Alcaldesa en las municipales de 2015. Ha sido el empeño de colocar al general Rodríguez como número dos de la lista para las elecciones de Mayo, en contra del deseo de la Alcaldesa, que no tiene la mínima empatía con el general, lo que ha desencadenado el conflicto en el Municipio madrileño. Desde hace meses Carmena cuenta con una persona de su total confianza, Marta Higueras, como candidata para ese puesto.

Aunque iba el número siete de la lista de concejales, Higueras se ha convertido estos años en la principal colaboradora de la Alcaldesa, hasta el punto de ocupar el puesto de primera teniente de alcalde, con responsabilidades en una ‘superconcejalía’ que asumió competencias de diversas áreas, como Vivienda (antes en Urbanismo) y Empleo (antes en Economía, Hacienda). Desde ese puesto controla casi todo el Ayuntamiento, convirtiéndose además en una apaga fuegos, solucionando muchos de los conflictos que ha ido surgiendo como la Ley de Estabilidad Presupuestaria que le costó el puesto al concejal de Hacienda, Sánchez Matos.

De cara a las elecciones municipales de Mayo, después de los numerosos conflictos con concejales de Ahora Madrid y tras decidir volver a presentarse, la Alcaldesa quiere contar con los concejales de Podemos con los que mejor se ha entendido estos años y los que se han integrado en su equipo. Son, además de la portavoz municipal Rita Maestre, que ha venido desempeñando su cargo con brillantez y habilidad, los concejales Jorge García Castaño, José Manuel Calvo, Paco Pérez, Esther Gómez y Marta Gómez Lahoz. Pero el problema surge cuando el general Rodríguez, máximo responsable del aparato de Podemos en Madrid, al elaborar la lista de candidatos a las primarias, no respeta el pacto previo de colocar a esos cinco concejales en puestos de salida, para elaborar una lista con candidatos más favorables a él. Los concejales “carmenistas” se niegan entonces a participar en las primarias de Podemos e ir por libres en la plataforma de la Alcaldesa. La solución que toma el general es suspender de militancia a los cinco concejales e iniciar la expulsión de Podemos de los “rebeldes”.

Rodríguez, el primer gran fichaje que hace Pablo Iglesias para Podemos, un fichaje que causa una gran sorpresa por la biografía del personaje a quien no se le conocían esas veleidades populistas, se convierte en uno de los protegidos del secretario general de Podemos. En un primer intento se le coloca en la lista de Zaragoza, donde el partido tiene una notable fuerza, para las primeras generales a las que concurre la nueva organización y no sale elegido. En las segundas generales se le coloca como número uno por Almería y tampoco sale, y se inicia toda una estrategia para presentarlo como candidato a la Alcaldía madrileña si Carmena no repite. Cuando Carmena decide repetir se inicia un movimiento para promoverlo para una candidatura que pudiese, en un momento determinado, aspirar a sucederla, colocándole de número dos.

Pero no se tiene en cuenta la desconfianza de Carmena que ya ha decidido que será Marta Higueras la que le suceda, si ella se retira antes de cumplir los cuatro años de mandato. Ahora la Alcaldesa tiene 74 años y ya ha insinuado que es posible que se retire antes de llegar a 2023, con 78. Se ignora, por el momento, si por fin el general Rodríguez, y dos de sus colaboradores, Fran Verdes y Mabí Cabrera, irán en las listas. Pase lo que pase lo que está claro es que Podemos no tendrá ninguna influencia en la Alcaldía madrileña que era lo que, al fin al cabo, lo que pretendía Carmena.