Pablo Iglesias comienza a distanciarse de Sánchez

Pablo Iglesias que no está viviendo precisamente su mejor momento, ni político, ni electoral, ha iniciado un alejamiento de Pedro Sánchez y ha comenzado a presionar para que convoque elecciones que puedan celebrarse coincidiendo con las autonómicas municipales y europeas o incluso antes, y no espere hasta 2020, como hasta ahora ha sido el plan del Presidente del Gobierno.

Iglesias, que en cierto modo se considera como uno de los artífices de la moción de censura que derribó al gobierno de Mariano Rajoy y que propició la investidura de Sánchez, se ha mostrado contrario a resistir  si no se aprueban los nuevos Presupuestos Generales del Estado, en los que él ha tenido, también, un papel activo en su formulación y sobre todo en la negociación con los socios de la coalición que votaron  la investidura. Especialmente con los independentistas de Esquerra Republicana de Cataluña y del PDeCat para contar con sus apoyos. En este sentido, su activismo no valorado por la Moncloa que llegó a decir que quien verdaderamente negociaba los apoyos parlamentarios era el Gobierno, le llevó hasta la cárcel de Lledoners, con lo que en la opinión pública quedo instalada la idea de que los Presupuestos se estaban negociando en las cárceles catalanas, a cambio de presiones sobre la fiscalía y la abogacía del Estado en las peticiones finales en el juicio del Procés.

Tras esa rectificación pública de que quien negociaba los Presupuestos no era ningún intermediario, sino el Gobierno, y después de la tensión creada con el nombramiento de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, en un acuerdo sorprendente del PSOE con el Partido Popular para, supuestamente “promocionar” a Manuel Marchena, Presidente del Tribunal que tenía que juzgar a los políticos presos, Iglesias, hasta ahora el socio de referencia de Sánchez, quedaba marginado, sin ninguna capacidad de maniobra y compensado sólo con una conversación con Sánchez en la que rechazó todas sus propuestas. Es decir, que se ha ido produciendo un distanciamiento que tomaba cuerpo este fin de semana.

Probablemente con más información directa de que los independentistas catalanes no están dispuestos bajo ningún concepto a apoyar los Presupuestos, a pesar de los 2.200 millones suplementarios destinados a Cataluña, Iglesias ha comenzado a defender que Sánchez debe convocar elecciones porque no puede gobernar con decretos leyes con sólo 84 diputados. Ni puede gobernar con los Presupuestos de Rajoy prorrogados, ni tiene sentido que con tan escasa fuerza parlamentaria pueda gobernar, y, además,  con la Mesa del Congreso controlada por el Partido Popular y Ciudadanos. La tesis del hasta ahora “socio Iglesias” que ha venido ejerciendo de cara a la opinión pública de “vicepresidente” es que puede haber elecciones “muy pronto”, incluso antes de las municipales, autonómicas y europeas del próximo mes de mayo.

Dentro del confusionismo sobre el futuro de los Presupuestos, que un sector del Consejo de Ministros los ha defendido y lo contrario en cuestión de horas, se ha llegado al extremo de que la ministra portavoz Isabel Celaá llegaba a decir que la intención del gobierno es mantenerse, como si esto fuera el principal objetivo político de un gobierno, cuando, además dentro del partido ya han comenzado a manifestarse las voces críticas de que no se puede aguantar con solo 84 diputados y ahora con las reticencias de Podemos y su inicio de poner tierra de por medio, con alegría de algunos barones. Es el caso de Emiliano García Page, Presidente de Castilla-La Mancha que cree que las elecciones generales será en otoño del año que viene y aprovecha para advertir que si Podemos insiste en la autodeterminación “eso es suficiente para no gobernar con ellos”.