El traslado de los restos de Franco ya no será en Noviembre… ni en Diciembre… ¿Y?

Hemos entrado en el mes de Noviembre, dentro de unos días se celebran 43 años de la muerte del general Francisco Franco, y todavía no está claro si, por fin, se van a exhumar sus restos que reposan en el Valle de los Caídos y su traslado a la cripta familiar que los Franco tienen en la Catedral de la Almudena, al lado mismo de la Plaza de la Armería en el Palacio Real de Madrid, en pleno centro histórico y turístico que los franquistas pretenden convertir en símbolo del franquismo. Y que el Gobierno quiere evitar aunque sea cambiando, de nuevo, la Ley de Memoria Histórica.

Este Jueves tras la referencia del Consejo de Ministros la ministra portavoz Isabel Celaá ha anunciado que el  traslado de los restos de Franco ya no será en Noviembre… ni en Diciembre, sino posiblemente en Enero tras los correspondientes cambios en la Ley de Memoria Histórica y los trámites que se tienen que realizar en El Escorial a donde pertenece el Valle de los Caídos, y en la Comunidad de Madrid donde reposaría los restos del Dictador. Todo bajo dos premisas: que el año 2019 arrancará sin que un dictador pueda ser enaltecido en lugar público en España, y que el Gobierno no va a permitir que un dictador ocupe un lugar público que se preste al enaltecimiento.

Tal y como estaba previsto, el Gobierno aprobó en el primer Consejo de Ministros, tras las vacaciones de verano, el Decreto Ley con el que quería sacar de una vez por todas a Franco del Valle de los Caídos. El decreto tiene una caducidad de un año, aunque el Gobierno esperaba entonces poder sacar el cuerpo del dictador antes de final de año. De hecho, la vicepresidenta Calvo ha reiterado como fecha simbólica la conmemoración de la Constitución española, que cabe suponer se celebrará con grandes fastos a lo largo del próximo mes de Diciembre. Pero las últimas noticias indican que eso no será posible porque la familia insiste en que si hay exhumación los restos serán trasladados a las sepulturas que la familia tiene en la catedral de la Almudena.

Los nietos de Francio calificaron el decreto  Ley del Gobierno de “oportunista, cobarde y revanchista” cuando realmente lo que el Real Decreto Ley aprobado viene a demostrar es que la exhumación era cuestión de voluntad política. Porque el cambio que introduce en la ley es mínimo. Se limita a introducir un párrafo en el artículo 16 de la Ley de Memoria Histórica de 2017 en el que se lee lo siguiente: “En el Valle de los Caídos solo podrán yacer los restos mortales de personas fallecidas a consecuencia de la guerra civil española, como lugar de conmemoración, recuerdo y homenaje a las víctimas de la contienda”. Para darle cumplimiento, se incorporó una disposición adicional que articula el procedimiento de exhumación, que se dará “con las máximas garantías de dignidad y respeto, tanto a los restos mortales como a los familiares”.

A estas  alturas, cuando la exhumación de los restos del general Franco, ha sido la primera bandera política que ha levantado el nuevo Gobierno nada más tomar posesión, y el tema que fuera de España más expectación ha levantado, hay que decir que ha sido abordado desde la inexperiencia y la improvisación. Ni siquiera han tenido en cuenta el importante informe que durante el Gobierno Zapatero hizo una Comisión integrada por historiadores, catedráticos de derecho constitucional y políticos tan solventes, como Rodríguez de Miñón en el que ya se planteaban muchas de las cuestiones que han surgido durante estos seis meses, desde el estatus especial de la Orden Benedictina del Valle de los Caídos, hasta el lugar donde iban a ir los  restos.

La gran sorpresa en la pelea del Valle de los Caídos y el Abad, cuya única autoridad que reconocía era la del superior de la orden en París y la del Vaticano, se produjo cuando los nietos del dictador anunciaron que los restos irían a la cripta familiar de la Catedral de la Almudena, donde se encuentran enterrados la hija del general Carmen  Franco y su esposo, el Marqués de Villaverde y no donde pensaba el Gobierno en el cementerio de El Pardo donde se encuentra la esposa del Caudillo, Carmen Polo.

Cambiar el Valle  de los Caídos a 50 kilómetros  de Madrid, en plena sierra madrileña, donde eran muy pocos los que sentían curiosidad por la tumba del hombre que gobernó España 36 años con mano de hierro, a colocarlo en pleno centro histórico y turístico de Madrid, en una Catedral prácticamente adosada al Palacio Real, era un homenaje al General, convertido por sus partidarios en objeto de culto y reconocimiento. En la Sierra, en Cuelgamuros, era un solo recuerdo, al lado del Palacio Real, era una provocación.

Hace solo unos días, la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo  se presentaba en el Vaticano para intentar arreglar el entuerto con el secretario de Estado Pietro Parolin y, dando por hecho, que intervendría el Vaticano, sin tener en cuenta los derechos de la familia. Y, adelantando un éxito de gestión que a estas alturas, iniciado el mes de Noviembre, no está garantizado, sino todo lo contrario. Ahora se cuenta con la neutralidad del Vaticano (que llegó a desmentir a la Vicepresidenta por su versión de la reunión) y con el anuncio de una nueva reforma en la Ley de Memoria Histórica  para impedir que Franco termine en la catedral de la Almudena… Así que volver a empezar y a esperar.