La dimisión de un segundo Ministro, y el “lodazal” de los Másteres

Con la toma de posesión en el Palacio de la Zarzuela de María Luisa Carcedo, Alta Comisionada para la Pobreza Infantil, como ministra de Sanidad y Consumo, tras la dimisión de la titular, Carmen Montón (una valenciana que en su momento se había enfrentado con la clase médica que llegó a declararla persona non grata), por irregularidades en un Máster de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, en el que además de no haber asistido a las clases presencialmente, le cambiaron las notas y, para colmo, copió de Internet y sin citar, una parte del trabajo del Máster realizado en esa Universidad madrileña, que un día, dicen muchos con ironía, se descubrirá que la URJC, no tiene autorización para realizar ningún tipo de enseñanza, algo previsible a la vista de los sucesivos escándalos que se están produciendo.

El escándalo de la Rey JUAN Carlos, ha adquirido tales proporciones (caso Cristina Cifuentes, caso Pablo Casado, caso Carmen Montón) que no se entiende que todavía, a estas alturas, se haya iniciado una profunda investigación sobre esa Universidad y el proceder de los distintos Rectores que ha tenido (el primero, el catedrático Pablo García Trevijano, actualmente miembro del Tribunal Constitucional, al que siguió posteriormente, Fernando Suárez y tras su dimisión como plagiador, Javier Ramos), y que han mantenido el chiringuito del catedrático de Derecho Constitucional, Alvárez Conde, y cuyo descontrol ha sido tal, que se ha instalado en la misma Universidad (más de  45.000 alumnos y 1.600 profesores), un sofisticado hangar de vuelo para ingenieros aeronáuticos y pilotos, de un millón de euros, cedido a empresas privadas y sin que haya mediado de por medio concurso público, ni autorización del Consejo de Gobierno de la Universidad.

Como no se entiende la actitud mafiosa que se ha extendido durante años de ese catedrático de Derecho Constitucional Alvárez Conde, director de un chiringuito titulado Instituto de Derecho Público (IDP), con el que ha comerciado durante años a costa de los falsos o falsificados Másteres, y que ha realizado todo tipo de fechorías, entre ellas, terminar con la carrera política de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, a la que ofreció durante meses un Máster importantísimo le decía para su carrera política. Hasta ahora, en todas las comparecencias judiciales se ha negado a prestar declaración en las distintas causas judiciales que tiene pendiente y que son numerosas y de una enorme gravedad. Era utilizar los Másteres como un instrumento de poder y, en determinadas ocasiones, incluso, de claro chantaje.

El señor Alvárez Conde provocaba la última crisis con la recién dimitida ministra de Sanidad, Carmen  Montón, al descubrirse que no había ido a clases presenciales, que le habían calificado materias sin ni siquiera haberse presentado a examen, y que parte de un Máster que nadie ha visto por ahora, es una caja de sorpresas. Hasta el punto de que se ha descubierto al menos veinte páginas plagiadas de Internet, sin citar la fuente. La señora Ministra ha intentado defenderse ocultando la verdad; ha conseguido el apoyo del Presidente del Gobierno que no quería la dimisión de un segundo Ministro (el primero fue Maxim Huerta, ministro de Cultura) en el breve plazo de 102 días, pero el escándalo adquiría tales proporciones que  incluso Pablo Iglesias, el aliado de referencia de Sánchez, pedía su cabeza. Hubo que entregarla a las nueve y veinte del Martes.

Hoy como muchos temían, el escándalo ha salido a relucir en la sesión de control del Gobierno en la que se ha producido un cara a cara entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la oposición, Pablo Casado. Aunque Casado también está afectado por otro caso Máster, el debate ha transcurrido por un cauce de normalidad, algo que no ha sucedido con Albert Rivera, que cambió anoche la pregunta y la substituyó por otra que se refería al “veto del Gobierno a la Ley de Universidades antiplagio y contra la corrupción que obligaría a publicar las tesis doctorales”, refiriéndose a la tesis doctoral de Pedro Sánchez.

El Presidente ha negado que su partido haya vetado esa Ley, que había perdido a una amiga como Ministra que hacía una gran labor, y se ha dirigido a Rivera para, en tono molesto, responderle que su tesis doctoral en Economía “está publicada conforme a la legislación vigente”, al tiempo que acusaba a Rivera de haber convertido “su pregunta parlamentaria en un lodazal”. Lodazal o no, el tema de los Másteres va a seguir estando presente en la vida política nacional, a la espera de si el Supremo admite a trámite el caso del Máster del recién elegido presidente del Partido Popular Pablo Casado…Y  todo, urde terminar constituyendo un gran lodazal , en el que están, también, algunos periodistas.