Quim Torra inaugura el martes el “Otoño Caliente”, con nuevas provocaciones

El presidente de la Generalitat Quim Torra encenderá este martes 4 de septiembre la mecha del “Otoño caliente” (un término utilizado por el propio Torra) que el independentismo catalán viene preparando  desde hace semanas, con una conferencia, pactada con Puigdemont la semana pasada en Waterloo y con los políticos presos en la cárcel de Lledoners, y cuyo juicio por rebelión, sedición, desobediencia y malversación de fondos públicos se celebrará antes de fin de año. En esa conferencia, que abrirá de hecho, no sólo el curso político en Cataluña, sino el curso político nacional, Torra marcará los objetivos y hoja de ruta del independentismo de los próximos meses.

En un clima de enfrentamiento y tensión política crecientes por la “guerra de los lazos”, que ha provocado una advertencia clara del presidente del Gobierno sobre la necesidad de que se baje el nivel de agresividad y enfrentamiento, insinuando que el artículo 155 de la Constitución esta ahí para aplicarse, el presidente de la Generalitat Quim Torra, en una entrevista El Punt Avui TV. Realizada en Waterloo (Bélgica), junto al expresidente Carles Puigdemont, ha adelantado el principal argumento de su hoja de ruta que anunciará este martes: desobedecer cualquier sentencia contra los políticos presos, y pedir a los catalanes que acentúen sus protestas. Torra ha augurado un “otoño complicado” en el que ha pedido que la Diada del 11 de septiembre, sea “masiva y la gente vuelva a la calle para dar fuerza a la república catalana”

El calendario que el independentismo contempla, al tiempo que se radicaliza el conflicto de los lazos amarillos que está produciendo una autentica división, enfrentamiento y agresiones físicas, entre catalanes, comienza con esa conferencia del presidente de la Generalitat en la que se hará saber al Gobierno central que, pase lo que pase, la actitud de la Generalitat es no aceptar, bajo ningún concepto ninguna sentencia contra la quincena de “presos políticos” (políticos presos) pendientes de juicio. De hecho ya han comenzado todos los preparativos para la Diada del 11 de septiembre convocada por la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC), Ómnium Cultural y la Asociación de Municipios para la independencia (AMI), y en la que ya se han inscrito 170.000 personas y se han contratado 650 autobuses y en la  que, junto a la independencia, la libertad de los presos, va a ser la principal reivindicación.

Pero las movilizaciones seguirán a lo largo del mes de octubre con el aniversario del Referéndum ilegal del 1-O, la entrada en prisión de los primeros procesados (los presidentes de la ANC y Ómnium Cultural, tras los graves incidentes en la consejería de Economía), y la declaración de la Independencia el 27 de octubre con la posterior huida al exilio de Puigdemont y de varios de sus consellers, cuando la orden de Puigdemont ese fin de semana en que se aplicó el articulo 155 fue que todos estuviesen el lunes en sus despachos para hacer frente al desafío del Gobierno central. Ese lunes tras poner una foto falsa en Twitter sobre una parte del cielo que se veía desde la ventana del despacho de Puigdemont, el expresidente, acompañado de su escolta y de su amigo personal y protector Josep María Matamala Alsina.

Hace un mes, en una entrevista a Marius Carol, director de periódico “La Vanguardia”, Quim Torra adelantaba los puntos principales de su intervención de este martes que posteriormente pactó con Puigdemont en Waterloo y con los políticos presos. Esos puntos, según sus palabras son: “1. El juicio del 1-O es una de las claves de la legislatura. Me imagino que nadie entendería que aceptásemos sentencias de escarmiento como si nada”. 2. “El mandato que he recibido está claro (implementar la República). Sin embargo podríamos llegar a la conclusión que, para resolver el actual conflicto, se puede renunciar al punto de partida por un referéndum pactado y vinculante”. 3. “Partimos de un referéndum el 1-O y de una declaración política de independencia del día 27-O. Ahora lo que tenemos que conseguir, y este es el propósito del Govern, es hacerla efectiva”.

A lo largo de estos últimos días la situación se ha ido radicalizando. Ha habido un ultimátum de Torra al Gobierno central (o hay referéndum pactado o hay ruptura); se ha producido una toma de postura de los Mossos a favor de los lazos amarillos, frente a una parte de la sociedad catalana que está en contra de esa invasión de los espacios públicos que ha llegado hasta las plazas y playas, sembradas de cruces amarillas; y, se ha abierto un conflicto entre la consejería de Interior de la Generalitat, (la misma que dio orden de que no se quitaran los carteles con insultos al Jefe del Estado el pasado 17 de agosto) que sostiene que son ellos los responsables del orden público, y el Ministerio del Interior que ha impuesto que “la guerra de los lazos” tiene que debatirse en una Junta de Seguridad en Barcelona, antes de un nuevo encuentro del presidente Pedro Sánchez con Torra, en la sede de la Generalitat,  que iba a tener lugar en septiembre pero que se ha suspendido hasta octubre.