Guerra de lazos, rebelión cívica, y ultimátum y amenaza de Quim Torra

“La guerra de los lazos”, el enfrentamiento civil más grave que se ha producido en Cataluña desde el levantamiento de la aplicación del artículo 155 de la Constitución contra la Generalitat, intervenida por el Gobierno central; ha dividido aún más a una sociedad catalana sometida a una tensión continua; ha creado un clima de desconfianza entre catalanes; ha dado origen a una auténtica “rebelión cívica”; ha aumentado la desconfianza hacia los Mossos d’Esquadra que se han puesto al lado de los inspiradores y creadores de los lazos amarillos; ha obligado a la intervención de la Fiscalía para averiguar el papel que en este grave  conflicto,  están jugando la Consejería de Interior de la Generalitat y la Policía autonómica y, ha abierto un nuevo conflicto entre el Ministerio del Interior y la Generalitat, por las competencias en el mantenimiento del orden público, que sin duda, corresponden al Gobierno central.

Mientras el presidente de la Generalitat Quim Torra está encantado con el conflicto, porque tensa al independentismo de cara a la Diada del 11 de Septiembre y a las concentraciones del primer aniversario del Referéndum  del 1-O y,  pretende que la desafortunada “guerra de los lazos” sea debatida en el Parlamento, ya abierto, en una sesión especial, después de las fechas claves de la Diada de Septiembre y del 1 de Octubre, se niega, sin  embargo, a que el grave conflicto que está perturbando la normalidad ciudadana y los espacios públicos, ganados por el independentismo, sean debatidos en la Junta de Seguridad de Cataluña que ha sido convocada por la Generalitat y el Ministerio del Interior el próximo 6 de Octubre en Barcelona. Un nuevo foco de tensión, en un ambiente en el que Torra se encuentra en su terreno. De ahí el Pleno del  Parlament para debatir la “guerra de los lazos“ en lo que él llama “pleno sobre convivencia” en el que, además,  se aprueben todas las Leyes  que están suspendidas por el Tribunal, Constitucional.

En esa tira y afloja que, como siempre, ha sido planteado por el independentismo como un auténtico desafío  (por lo pronto, ya la Presidencia de la Generalitat, ha aplazado a Octubre, el encuentro que iba a tener lugar en Barcelona este mes de Septiembre entre Torra y Sánchez), el ministro del Interior Grande Marlaska, ha tenido que imponer, por el momento, su criterio. Después de recordar que las competencias del orden en los espacios públicos es responsabilidad de su Ministerio, y no de la Consejería de Interior de la Generalitat, ha insistido, en que  esa ”guerra de los lazos”, esa “rebelión cívica” que, en cierto modo ha surgido espontáneamente, y que ha sido encauzada por Ciudadanos, en tanto es la primera fuerza política de Cataluña, tiene que formar parte de la Agenda de esa Cumbre.

Para quienes desde hace meses se han hecho dueños de la calle y de los espacios públicos de plazas e incluso playas, inundándolo todo de lazos amarillos, e incluso de cruces, en solidaridad con quienes en prisión, una prisión catalana  que depende del Presidente de la Generalitat, esperan el juicio por Rebelión, sedición y malversación del orden público, cuyo sumario está cerrando el juez Pablo Llarena, los responsables últimos de esta rebelión cívica son los dirigentes de Ciudadanos, Albert Rivera  e Inés Arrimadas, que participaron en la retirada de lazos amarillos. Un acto que venía a ser un acto de solidaridad con la compañera de un militante del partido que terminó en el Hospital con graves lesiones en el rostro,  por quitar algunos de esos lazos cuando era acompañada de su compañero y de sus hijos. Una agresión  de auténtico odio por la que, tras la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional, un juez, como medida cautelar, ha dictado contra el agresor, el alejamiento de la victima.

Ante la ofensiva contra Ciudadanos, criticados por haber caído en la trampa de la recogida de los lazos, Rivera ha manifestado, en distintas declaraciones durante todo el día  que no está dispuesto a que les criminalicen “por retirar lazos amarillos del espacio público” y ha considerado insólito que “los ciudadanos tengan que retirar lazos amarillos porque el Gobierno no esté cumpliendo con su labor”. A su juicio, la convivencia en Cataluña se ha roto junto a amistades y familias y los ex presidentes de la Generalitat Artur Mas y Carles Puigdemont “mentían cuando aseguraban que no era así”. Ha pedido  finalmente a Pedro Sánchez, “que deje de mirar a otro lado y se siente con los partidos constitucionalistas para que la ley se cumpla en Cataluña: Está a tiempo de rectificar”.

Dentro de este ambiente de tensión creciente, Torra ya ha empezado a distribuir la especie de que no está dispuesto a aceptar ningún tipo de sentencia contra los encarcelados en la prisión de Lledoners con los que ha preparado su importante intervención del Martes 4 de Septiembre en la que definirá el rumbo que va a tomar su gobierno en los próximos meses, y le dará un ultimátum al Presidente del Gobierno: o Referéndum negociado o independencia.