Se adelanta el “Otoño caliente” por la “guerra de los lazos”…

El tan manoseado “Otoño caliente” (lugar común entre los analistas y cronistas para describir una situación de crisis de cara al inicio de un nuevo curso), lo inauguraron ayer lunes el actual Presidente de la Generalitat Quim Torra y, el ex Presidente refugiado en Bélgica, Carles Puigdemont, con un encuentro formal en Waterloo, sede de la Casa de la Republica catalana en el exilio. Respetuoso hasta la total sumisión, Torra se entrevistaba con su superior, al que le debe el cargo, para consultarle el texto del discurso que pronunciará el próximo martes 4 de septiembre, con el que comenzará oficialmente ese “Otoño caliente”, en el que hará un llamamiento a la consolidación de la Republica, para lo cual serán decisivas dos fechas claves para la movilización del independentismo: la Diada del 11 de Septiembre, y el primer aniversario del Referéndum del 1 de Octubre.

De todas formas, el “Otoño caliente” ya ha estallado con fuerza en Cataluña, hasta el punto de que la división existente en la sociedad catalana se ha convertido en enfrentamientos y agresiones, algo que no quieren reconocer los independentistas que han creado un clima en el que parece imposible que pueda fructificar ningún tipo de acuerdo entre la Generalitat y el Gobierno central, a pesar de todos los intentos que está haciendo Pedro Sánchez. Ese Otoño caliente que inaugurará Torra el próximo martes se ha adelantado con la “guerra de los lazos”.

La “guerra de los lazos” y las cruces amarillas que tanto sorprenden a los turistas, especialmente las que se instalan en las playas, convertidas en cementerios ; la reacción de los constitucionalistas, bautizados como Unionistas, que han iniciado una campaña de recogida pacífica, de esas enseñas amarillas, en recuerdo de los políticos presos y pendientes de juicio por REBELIÓN, sedición, y malversación de fondos públicos ; la provocativa demanda de Puigdemont contra el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, que le ha procesado y al que acusa de no respetar sus derechos como si, efectivamente como sostiene el ex Presidente, en su demanda, España fuese un ” país delincuente” al que compara con Kazakhstan ; la rectificación del Gobierno ( que ha provocado la petición de dimisión de la Ministra de Justicia Dolores Delgado que, además será reprobada en el Senado) prestando todo el apoyo a Llarena, incluida la contratación de un despacho belga para su defensa, recibida con insultos por parte del independentismo, son, todos, episodios, que han ido estallando con fuerza, en estos últimos días de agosto.

Pero quizás sea el comportamiento de los Mossos, y de su máximo responsable, el conseller de Interior Miquel Buch, lo que más ha calentado el ambiente político en las últimas horas. La decisión de la policía autonómica de identificar a todos los que quiten los lazos a amarillos, tomando claro partido por quienes se solidarizan con los presos que permanecen en prisión, y la respuesta del conseller de Interior comunicándole al Ministro del Interior de que el mantenimiento del orden público depende exclusivamente de la Generalitat, por lo que no está dispuesto a que la “guerra de los lazos” amarillos, se trate en ninguna, reunión de coordinación con el Ministerio del Interior, han vuelto a tensar, aun más, las relaciones entre la Generalatit y el Gobierno central.

El nuevo choque en el que se descalifica al Ministro del Interior Grande Marlaska, al que se le recuerda, desde Cataluña que la competencia sobre orden publico pertenece a la Generalitat y a los Mossos ( algo que no responde a la realidad ) se ha complicado con la intervención de la Fiscalía Superior de Cataluña que ha empezado a investigar si existen directrices concretas desde el Govern hacia los Mossos, sobre la identificación de los activistas que retiran de espacios públicos símbolos independentistas como los lazos amarillos que reivindican la libertad de los políticos encarcelados por rebelión. Entre los identificados está el periodista y escritor Arcadi Espada que en un monumento representativo de Ametlla de Mar convirtió el lazo amarillo en una bandera española con el rojo en medio del lazo

Por si quedara duda, la portavoz del Govern Elsa Artadi en la rueda de prensa posterior al Consejo Ejecutivo de este martes, ha querido recordarle al Gobierno central que “la actuación de los Mossos d’Esquadra identificando a personas que retiraban lazos amarillos ha sido la correcta”, por lo que ha pedido a la Fiscalía Superior de Catalunya que deje de investigar a la policía catalana que está cumpliendo con su deber. Por otra parte, Artadi ha insistido en que el orden público es una competencia exclusiva de la Generalitat, y que por lo tanto no se tendría que abordar la polémica de los lazos amarillos durante la reunión de la Junta de Seguridad que se celebrará en los próximos días.