Exhumación de los restos de Franco, un espectáculo que se podría haber evitado

A la tercera puede ser la vencida. La vencida de la exhumación de los restos del general Francisco Franco del Valle de los Caldos, de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica. Se intentó en el mes de junio, inmediatamente después de la moción de censura que desalojó a Rajoy de la Moncloa y propició la llegada del socialista Pedro Sánchez. No fue posible; era demasiado precipitado. Se intentó en julio pero, empezaron a aparecer problemas e inconvenientes por parte de la familia del General Franco, y del Abad de los Benedictinos que administran la Basílica, que llegó, incluso, a ampararse en el Concordato, en el superior jerárquico de la Orden en París y, en el propio Papa, para que no se procediese a la exhumación de los restos que reposan en la Basílica, único recinto sobre el que no tiene jurisdicción el Patrimonio Nacional.

Se intentará, por tercera vez y, parece que definitiva, este viernes de esta última semana de agosto, aprovechando el Consejo de Ministros de la rentrée política y, una vez elaborado todo un entramado legal que, en forma de Decreto -Ley, tendrá que convalidar el Congreso de los Diputados, mediante el cual se modifica la ley de Memoria Histórica con un retoque a un par de artículos para amparar y hacer posible la exhumación. Con el Decreto, votado por mayoría simple (más votos a favor que en contra ) los particulares no pueden reclamar. En todo caso, debería ser algún grupo del Congreso el que lo hiciera. En el Gobierno no creen que el PP se anime a llegar tan lejos, aunque ya ha anunciado que votará en contra el Decreto, y que recurrirá al Tribunal Constitucional por el procedimiento jurídico empleado, mientras que Ciudadanos que ha anunciado su abstención en la convalidación parlamentaria, tampoco estaría por la labor.

El Gobierno cree contar con los votos de los partidos que apoyaron la moción de censura, excepto Esquerra, y le ha sorprendido el voto en contra del PP y la abstención de Ciudadanos ya que cuando se ha planteado el debate en el Congreso a través de una resolución de mayo de 2017, sobre el futuro del Valle de los Caídos y la Memoria Histórica, y el traslado de los restos del General al cementerio de Mingorubio, en donde la familia, en el momento de su fallecimiento en noviembre de 1975, pensaba enterrarlo (allí reposan los de su esposa Carmen Polo), el PP siempre se ha abstenido.

La posición que adopten tanto el partido de Pablo Casado como el de Albert Rivera, responde más al ejercicio de la oposición, y a la forma jurídica que se ha encontrado, el Decreto Ley, para salir de una situación embarazosa que, poco a poco, ha ido convirtiéndose en un problema para un Gobierno en minoría que hizo del futuro del Valle de los Caídos y de la permanencia en él del dictador todo un símbolo político de respeto a la Memoria Histórica. De todas formas, 82 años después del golpe de Estado dado por un sector del Ejército contra el legítimo Gobierno de la República española, el autor intelectual de ese golpe de estado (18 de Julio de 1936), el general Franco, que desembocó, en una guerra civil que duró tres años y que ocasionó más de un millón de muertos, estamos ante un tema que sigue dividiendo a los españoles, ya que, todavía, hay muchos españoles que no han podido enterrar a los suyos, que permanecen en cunetas y en enterramientos desconocidos, y que merecen una sepultura digna.

Sin rencor, hay que poner fin a esos enfrentamientos y divisiones, algo en lo que está de acuerdo toda la sociedad española. Por eso, cerrar una etapa exhumando unos restos que reposan en el Valle de los Caídos, a 50 kilómetros de Madrid, junto con los de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española es todo un símbolo y una necesidad. Hay que terminar con esos enfrentamientos, terminar ahora con esa etapa y convertir el lugar donde se encuentran esos restos, no en la muestra viva de una Dictadura, como quieran o no, es ahora, sino en un símbolo de reconciliación entre los españoles. Y allí, instalar un Centro para la Memoria Histórica.

Han sido las prisas, además de la reacción de grupos defensores de la Memoria del franquismo, las que han contribuido a complicar la solución ya que todos los problemas que han surgido lo adelantaban la Comisión que, presidida por el ex ministro Virgilio Zapatero e integrada, entre otros, por Miguel Herrero de Miñón y Ramón Jáuregui, así como por juristas e historiadores de indiscutible prestigio, se formó en la primera etapa del Gobierno socialista de Rodriguez Zapatero. Si alguien se hubiera acordado de la existencia de ese informe lleno de sentido común, de prudentes consejos, de atinadas propuestas, se hubieran ahorrado muchos episodios, nada reconfortantes, que hemos vivido en estos últimos tres meses, que ha durado la “guerra de los restos “……