“Operación Flamenca”: Colocar a Puigdemont en el Parlamento Europeo

Por primera vez, Carles Puigdemont se ha referido a la propuesta del partido flamenco belga, la N-VA, de presentarlo como candidato en una lista para las elecciones europeas del año que viene, algo con lo que viene especulándose desde principios del mes de agosto. En unas declaraciones a la televisión comercial francófona, el exiliado político catalán instalado en Waterloo se ha expresado con total vaguedad sobre el tema y no ha querido confirmar si se presentaría a esas elecciones, lo único que ha dicho es que él no ha recibido ninguna propuesta. Eso si, ha hecho un canto al partido flamenco N-VA, el que le propone para ocupar un escaño en el Parlamento Europeo, un partido con el que dice Puigdemont “preservaremos las buenas relaciones  porque compartimos la reivindicación de un derecho que consta en la carta de Naciones Unidas: el derecho a la autodeterminación de los pueblos”.

Recientemente Le Monde daba carta de naturaleza al proyecto del partido independentista Alianza Neoflamenca de proponer al ex dirigente catalán para participar en su lista para las europeas de 2019.

Puigdemont, que volvió a instalarse en Bélgica después de su detención en Alemania y tras la decisión del juez del Tribunal Supremo español Pablo Llarena de retirar los mandatos de detención europeos e internacionales contra él, anunciaba su voluntad de continuar en la lucha política pese al fracaso de su declaración de independencia de octubre 2017. Está intentando, además, lanzar un nuevo partido y crear en Bélgica un “Consejo de la República”. “No es el final. Viajaré hasta el último rincón de nuestro continente para defender la justa causa del pueblo catalán”, declaraba  a su regreso de Alemania.

El N-VA considera que una candidatura de Puigdemont en Bélgica le aportaría, con seguridad, un escaño suplementario de eurodiputado. En la actualidad cuenta con cuatro miembros en Estrasburgo, adheridos al grupo de derecha Conservadores y Reformistas europeos, el de los Tories británicos y el PiS polaco. Los “exiliados”  catalanes, que han organizado diversas manifestaciones en Bruselas, han podido contar, hasta ahora, con el apoyo activo del presidente N-VA de la Región flamenca, Geert Bourgeois, y de importantes ministros del Gobierno federal belga, como los responsables de Emigración e Interior. Puigdemont vive en Valonia y se expresa en inglés y francés, pero le votarían en Flandes, y la norma establece que quienes integren las listas allí han de saber neerlandés.

Sin embargo, hay expertos que interpretan que la obligación de conocer la lengua solo rige para los candidatos locales y los extranjeros quedarían exentos, como señalan profesores de Derecho Constitucional. Distingue entre los candidatos de nacionalidad belga y los de otro país. En el plano puramente político, su ingreso en el Parlamento Europeo le permitiría contar con un importante altavoz mediático. Pese a los 1.500 kilómetros que separan Bruselas de Madrid, y a ser solo uno de 751 diputados, las intervenciones en los plenos, los previsibles encontronazos con otros eurodiputados del PP o Ciudadanos y su participación en misiones en el extranjero multiplicaría su visibilidad. “Ahora mismo no tiene una plataforma política que le dé voz para ejercer el liderazgo en Cataluña. Toda su acción pública gira en torno al Consejo de la República y esa ficción institucional que hay montada en una casa a las afueras de Bruselas. El Parlamento Europeo sería una plataforma perfecta para enviar mensajes al exterior”, opinan varios eurodiputados.

A eso hay que añadir la inmunidad que otorga el escaño. Los europarlamentarios no pueden ser detenidos o procesados en el territorio de cualquier otro Estado miembro. España puede solicitar que se levante la inmunidad, pero con el incómodo peaje de que el proceso atraiga de nuevo los focos internacionales: Puigdemont tendría derecho a ser oído al respecto y finalmente sería una votación la que decidiría si se le despoja de protección para ser juzgado. Pendiente de la independencia de Flandes, o al menos de la puesta en marcha de una “confederación belga”, queda por saber si los electores del N-VA serán tan sensibles como creen sus dirigentes a una causa catalana que, en realidad, no parece movilizar más allá del círculo de defensores puros y duros del viejo proyecto independentista flamenco. Un proyecto que ha tenido un recorrido tan caótico como dudoso en algunos periodos de la historia. La prensa  belga califica de “noviazgo” la relación del líder independentista con la formación nacionalista flamenca. “Tiene pocas posibilidades de ser elegido con una lista propia en Bélgica, pero en nuestra lista ganaría fácilmente un asiento”, asegura una fuente del partido flamenco.

La N-VA es el principal apoyo de Puigdemont en Bélgica y varios de sus representantes, como los eurodiputados Helga Stevens y Mark Demesmaeker, le han mostrado públicamente su apoyo en numerosos actos estos meses. El partido cuenta actualmente con cuatro eurodiputados en el Parlamento Europeo, de los 21 que envía el país a la institución comunitaria. Por lo que el Parlamento Europeo sería una plataforma perfecta para enviar mensajes al exterior, opinan varios eurodiputados que creen en la posibilidad de la “Operación Flamenca”…