El Presidente Sánchez prepara un difícil viaje a Marruecos en septiembre

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez realizará su esperada visita oficial a Marruecos en la segunda semana de septiembre, si coinciden las agendas de la Moncloa y el Palacio Real de Rabat. Antes, a finales del mes de agosto, el Presidente está cerrando una gira  por Latinoamérica, donde España es, después de Estados Unidos, el mayor inversor del mundo: 200.000 millones de euros.

Para la Moncloa, el viaje oficial a Marruecos es el más urgente de todos los que tiene en cartera, especialmente  después de las críticas que en la prensa local marroquí han venido apareciendo durante varios días, reflejando además un descontento por la ruptura de esa tradición de que el primer viaje de un nuevo presidente siempre es a Marruecos. Un descontento que no cabe atribuir al gobierno español. Cuando Sánchez asumió́ el cargo, en el mes de junio, Marruecos estaba en pleno Ramadán. Posteriormente, se comunico a la Moncloa que el Rey Mohamed VI, se encontraba fuera del país y no se adelanto ninguna fecha de regreso a Rabat.

Por si había algún tipo de reticencia  con el nuevo gobierno, tanto el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y el exministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos, invitados los dos a las  recientes Fiestas del Trono, han hecho de intermediarios para despejar cualquier duda o reticencia, especialmente las económicas, y han trasladado a Rabat los deseos del nuevo gobierno socialista de tener a Marruecos como socio y aliado preferente. En la  Agenda de Septiembre  están  las relaciones bilaterales  y, sobre todo, la política inmigratoria y el aumento espectacular de migrantes que durante las últimas semanas han llegado a las costas españolas, especialmente a las andaluzas, a través del Estrecho y del Mar de Alborán, algo que ha producido una auténtica crisis humanitaria en las provincias claves, como Cádiz.

Cerradas las vías de entrada de migrantes de los Balcanes, Turquía y últimamente Libia, Marruecos se ha convertido en la principal entrada de desesperados que huyen de la guerra o del hambre de casi todos los países de África. Por eso, según destacan los principales periódicos europeos, Pedro Sánchez  y Mohamed VI  no tienen más remedio que estar unidos en la crisis migratoria.

Desde principios de año, la presión de los migrantes se ha intensificado en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla y el presidente español ha pedido a la Comisión Europea ayudas para permitir que Marruecos y España puedan frenar la inmigración clandestina en el Estrecho de Gibraltar y en los enclaves de Ceuta y Melilla.

“Bastante abierto sobre la cuestión de los inmigrantes, el socialista Pedro Sánchez no quiere soportar solo el coste político-económico de la regulación”, sostiene el periódico francés L’Opinion. La buena gestión de la crisis migratoria tendrá consecuencias sobre el futuro político del gobierno en un contexto en el que los europeos no muestran ninguna solidaridad. La consecuencia es que la ruta del Mediterráneo occidental, la que pasa por Marruecos y España, se ha convertido en el principal punto de entrada de inmigrantes desde la frontera sur de Europa.

Desde enero, más de 25.000 personas han tomado este camino (el equivalente a las llegadas registradas en todo el 2017). El 26 de julio, más de 600 inmigrantes africanos se lanzaron al asalto de la valla para entrar en el enclave español de Ceuta, arrojando a su paso cal y excrementos a los policías. Junto con Melilla, esta ciudad del sur del Mediterráneo es una de las dos únicas fronteras terrestres entre África y la UE. Por eso, los servicios de seguridad de Marruecos y España se reúnen con regularidad para tratar cuestiones de terrorismo e inmigración, pero faltan medios. Rabat recientemente ha presentado una larga lista de equipos para mejorar la lucha contra las migraciones. En ella figuran vehículos, antidisturbios, helicópteros y medios de inteligencia como radares.

Pedro Sánchez ha pedido también a la Comisión Europea reforzar las ayudas para su país y para Marruecos. Este mismo mensaje fue el que transmitió la semana pasada a la canciller Angela Merkel en su encuentro en Doñana .   La UE aprobó recientemente la creación  de un fondo de 55 millones de euros en el marco del programa de gestión de fronteras, del cual una parte servirá para equipar a los guardias fronterizos marroquíes. Sin embargo, la financiación tarda en llegar, debido principalmente a la lentitud y la burocracia de los procedimientos europeos y, según Rabat, ridícula con la que le están dando a Turquía.

Por eso, la visita a Marruecos que prepara Sánchez servirá para disipar malos entendidos sobre la utilización de Rabat de la emigración como válvula de escape interna y se profundizará en una colaboración que interesa a los dos países y, sobre todo a Europa que ve con preocupación como la frontera sur de la UE cae como un castillo de naipes.