El Gobierno negocia con Podemos los Presupuestos

El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez quiere tener encauzado los Presupuestos Generales del Estado en octubre antes de su segundo encuentro con Quim Torra esta vez en el Palau de la Generalitat y pretende contar con el apoyo del PDeCAT. Como primer paso para este segundo intento de aprobar los Presupuestos, este miércoles se reúne el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPPF) para debatir y aprobar
los nuevos objetivos de déficit para las Comunidades Autónomas, que se incluirán en el Techo de Gasto, paso previo para unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.

El anterior Techo de Gasto fue rechazado por el Congreso el pasado 23 de julio, al contar solo con los votos a favor del PSOE y del PNV. Ahora, se intenta incorporar a la nueva propuesta a Podemos, que venderá
caro su apoyo, hasta el punto de que se plantean pedir la derogación de la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF), aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy en
2012, con lo que puede paralizar los Presupuestos del Estado hasta 2019, coincidiendo, incluso, con las elecciones municipales y autonómicas .

El documento hecho público por Podemos y que se está negociando, incluye algunas medidas nuevas que han originado una gran polémica por los efectos negativos que pueden producir en la economía y en el crecimiento, según algunos analistas, con otras que ya estaban en el plan económico del Gobierno, como el impuesto a la Banca (muy criticado porque dicen que terminaran siendo trasladados a los clientes a través de nuevas comisiones) la reforma del impuesto de sociedades o la subida de la fiscalidad del "Diésel ", dentro de esa nueva política de "fiscalídad verde".

Las nuevas propuestas de Podemos incluyen el incremento en el tipo marginal del IRPF para los tramos más altos, la eliminación de las deducciones fiscales para los planes de pensiones privados, un nuevo impuesto de solidaridad para las grandes fortunas, la eliminación de las Sicav y la desaparición de la tarifa plana para los Autónomos.Pero es que, además, se exige a Bruselas una relajación de los objetivos de déficit, la derogación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, y una interpretación más flexible de la regla de gasto para los Ayuntamientos.

Y todo eso, en un escenario en el que la actividad económica se está ralentizando como demuestran los indicadores conocidos durante las últimas semanas: PIB, exportación, afiliaciones a la Seguridad Social,
Producción Industrial o entrada de turistas. De hecho, organismos nacionales -como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal , organismo creado a instancias de Bruselas , e internacionales -como la OCDE – han alertado recientemente de que las previsiones de un debilitamiento de la actividad se están cumpliendo. Además, el Gobierno maneja datos, que confirman que la debilidad continuará o se acentuará en los próximos trimestres.

Frente a quienes sostienen que ésta pérdida de fuelle de la actividad económica sería una razón mas para un adelanto electoral ( petición constante de Ciudadanos pero no del Partido Popular, que intenta que
se asiente el liderazgo de Pablo Casado), la Moncloa insiste en que, a pesar de las dificultades , intentará llegar hasta después de las elecciones europeas y de las municipales y autonómicas, aunque las encuestas coyunturalmente le sigan situando en un terreno de clara recuperación, con posibilidades de ser el partido más votado. Por eso , de cara a septiembre la prioridad es seguir gobernando y enfrentarse, de nuevo, con la aprobación del Techo de Gasto reformado y con unos nuevos Presupuestos.

Para eso cuenta con Podemos (un apoyo de 155 parlamentarios), con el PNV y un nuevo intento de contar con el independentismo, con todos los riesgos que eso comporta, con el PDeCat y Esquerra Republicana de Catalunya, las fuerzas que hicieron posible la moción de censura contra Rajoy y, la llegada a la Moncloa , de Pedro Sánchez.
Lo que más preocupa en la Moncloa no son esos nuevos impuestos que quiere introducir Podemos, sino esa petición de seguridad del partido morado de derogar la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (LOEPSF) , algo que le plantea al Gobierno un auténtico problema, porque el partido morado ha repetido que en eso no piensa ceder, con lo que se reserva el manejo del calendario para la aprobación de unos Presupuestos que siguen contando con todas las dificultades.