Angela Merkel se va de vacaciones con Pedro Sánchez

Con este sugestivo título el periódico italiano Corriere della Sera, muy crítico con la política migratoria que está llevando a cabo el Gobierno italiano y su viceprimer ministro Matteo Salvini, se hace amplio eco de la visita que la canciller Angela Merkel (CDU) hace a España este fin de semana. La canciller alemana que suele veranear en la pequeña isla canaria de la Gomera y en el Tirol Italiano, este año no se tomará vacaciones ya que en el hotel de cuatro estrellas en el que suele pasar unos días de descanso, solo están registrados su marido y su hijo.

Este verano parece haber cambiado el Tirol por ese fin de semana en el Coto de Doñana dónde se alojará en el Palacio de las Marismillas El Palacio, propiedad de Patrimonio del Estado, se encuentra situado en el extremo sur del Parque de Doñana. En los años noventa fue remodelada por el presidente del Gobierno Felipe González, su descubridor como residencia de verano,  y, desde entonces, ha sido utilizada por todos los presidentes del Gobierno de España para sus vacaciones. Entre las autoridades que han pasado por las Marismillas están el ex primer ministro británico Tony Blair, el alemán Helmut Kohl, el primer ministro francés, Lionel Jospin, el colombiano Andrés Pastrana, el mexicano Vicente Fox o al rey Balduino de Bélgica.

Aparte de los temas bilaterales esta previsto que Merkel y Sánchez traten, sobre todo, del problema de la emigración, un problema que ha estado a punto de terminar con el gobierno de coalición de la canciller y al que Sánchez ha prestado una gran ayuda. De ahí la sintonía que se ha establecido entre los dos políticos que no se conocían. Macron y Merkel fueron los primeros contactos de Sanchez nada más acceder a la Moncloa, tras la moción de censura contra el ex presidente Rajoy. Y, el primer Consejo Europeo al que asistió fue precisamente el dedicado a la emigración, la principal crisis que está viviendo ahora la Unión Europea, una crisis explotada por el populismo que está poniendo en peligro el fututo de la propia UE.

Lo que está claro es que, más de un mes después de la gran Cumbre de la UE que debería haber llevado a un acuerdo en la disputa sobre los refugiados en Europa y que, en cierto modo, también le salvó el puesto a la canciller, los estados miembros de la UE siguen en desacuerdo. Y las rabietas regulares de los participantes no nutren las esperanzas de que esto pueda cambiar en un futuro próximo.

Hoy en vísperas de la llegada de la canciller, la Moncloa ha informado que España comenzará a recibir a partir del sábado a los inmigrantes que sean interceptados en la frontera germana con Austria y que previamente hayan pedido asilo en nuestro país, excepto los menores extranjeros no acompañados Ambos países sellaron así el acuerdo político alcanzado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la canciller alemana,, en la primera reunión que mantuvieron los dos mandatarios a finales del mes de junio.

El pacto supone que los migrantes que quieran ingresar a territorio alemán desde la frontera con Austria, dónde desde julio se llevan a cabo controles fronterizos, pero que estén inscritos como solicitantes de asilo en España, puedan ser devueltos a nuestro país en un plazo de 48 horas. La firma del pacto, que se produjo el pasado día 6, ha sido avanzada por la portavoz del ministerio del Interior alemán, quien en rueda de prensa ha aplaudido “la disposición a cooperar de España, que en definitiva ha actuado aquí de forma ejemplar”.

La portavoz de Interior alemana también ha destacado que España no ha exigido ningún tipo de contraprestación y ha señalado que el acuerdo, el primero de estas características que quiere cerrar el país germano con otros socios europeos, se logró con rapidez por la voluntad de nuestro país de frenar la migración secundaria. De hecho, ha recordado la importancia de hacerlo con Grecia e Italia, países donde “la presión en materia de política migratoria es mayor” con los que continúan las negociaciones.