Huelga de taxistas: ya está bien ¿no?

En plena huida de vacaciones y en el día que más turistas y viajeros llegan a España, los aeropuertos de todo el país están sin servicio de taxis, al tiempo que las principales ciudades españolas, como Madrid y Barcelona, tienen paralizadas y tomadas por miles de taxistas sus vías principales de circulación, por una huelga de taxistas, contra la actual regulación de los vehículos con conductor (VTC), que empezó hace cinco días en la Ciudad Condal y que se ha extendido, como un reguero de pólvora, por casi todo el país.

Un conflicto que viene de lejos y que no ha terminado de resolverse, como es la competencia, hasta cierto punto desleal, que para el sector del taxi tienen las VTC, y que le ha estallado al nuevo Gobierno en el peor momento posible, cuando más inestabilidad parlamentaria y menos capacidad de maniobra legislativa tiene, y además, en plenas vacaciones, con el efecto que el paro produce en los visitantes, nacionales y extranjeros, que se desplazan a sus lugares de vacaciones o vuelven del descanso de Julio.

Hasta ahora, y después de varias reuniones en el Ministerio de Fomento, primero con los representantes de los taxistas y, este Martes, con los representantes de Uber y Cabify, negociaciones que se cerrarán el Miércoles en la Conferencia Nacional de Transporte, parece que se puede llegar a un principio de acuerdo que se plasmará en un documento que tendrá el visto bueno del último Consejo de Ministros del curso de este Viernes. El Consejo, donde se estudiarán soluciones al conflicto, será seguido de una rueda de prensa del Presidente del Gobierno, en la que Sánchez hará balance de sus dos meses en la Moncloa y, tendrá que implicarse personalmente en la solución del conflicto y en la salida legislativa que se le dé, definitivamente,  mañana Miércoles en la Conferencia Nacional, convocada con urgencia en un intento de resolver el problema.

Un problema que viene dado por el caos regulatorio de la competencia de los nuevos actores de la llamada “economía colaborativa”, una competencia que beneficia al consumidor, que se ha impuesto en otros países y que tarde o temprano, se irá imponiendo aquí. Ahora, el conflicto ha estallado porque se han roto las reglas de juego de conceder una licencia VTC por cada 30 licencias de taxi y ya se han concedido 1 de cada 7, con el consiguiente perjuicio para los  taxistas, algunos de los cuales han llegado hasta la agresión física de los chóferes de Cabify y la quema de sus vehículos. Tres conductores han terminado hospitalizados y un centenar de vehículos destrozados o quemados. Agresiones muy localizadas pero que no ayudan precisamente a la causa de los taxistas, cuyas protestas no pueden decirse que sean precisamente populares. Los agredidos reclaman su derecho al trabajo y lo que piden es que hagan las huelgas que quieran pero que no utilicen la violencia contra ellos que, además, son los que menos cobran de todo el sector: alrededor de 1.200 euros mensuales frente a los 2.200 de un taxista con licencia que además la explota con otro conductor al que paga poco más de mil euros.

En estos momentos hay 65.000 taxis en todo el país y más de 9.000 licencias VTC. Por tanto, para ajustarse al margen establecido, no bastaría solo con frenar las nuevas concesiones, sino que habría también que retirar algunos de estos permisos, algo difícil de resolver legalmente.También se planteará “inhabilitar o dejar en suspenso” licencias, si en el momento de la renovación que tienen que pasar cada dos años, la cuota de uno por treinta está sobrepasada. De  acuerdo con las peticiones de los  huelguistas se traspasan determinadas responsabilidades a Comunidades y Ayuntamientos. El secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura, que ha calificado la propuesta del Ministerio de Fomento  de “ambiciosa” y “meditada” ha pedido  a los taxistas que levanten los paros que secundan en las principales ciudades españolas. Pero no, sigue la huelga en unos momentos en que la opinión pública ha comenzado a indignarse con quienes son responsables de un servicio público.

Es el argumento que ha esgrimido el ministro de Fomento, José Luis Ávalos, que ha apelado este martes a la responsabilidad de los taxistas como responsables de ese “servicio público“ para que desconvoquen los paros convocados en todo el país, “que nos permitan trabajar en el propósito que han provocado las movilizaciones y mantener diálogo y tranquilidad en el país“, toda vez que entiende que este conflicto “no lo tienen que asumir los ciudadanos”. El Ministerio ha llegado hasta donde puede llegar pero necesita tiempo para estudiar y pactar una salida legal que tiene que ser tejida con habilidad dada la fragilidad con la que tiene que moverse en el Parlamento.

Es decir que una vez demostrado el poder que tienen, deberían dar un voto de confianza a las propuestas del Ministerio. Es verdad que tienen fuerza pero… ya es suficiente con el caos que han creado.