Del adelanto electoral y de la imagen fuera de extrema derecha de Pablo Casado

Nervios en el escenario político ante la posibilidad de una disolución de las Cortes generales ante la pérdida del apoyo parlamentario al Gobierno Sánchez, ordenado por Puigdemont a la nueva dirección del PDeCat, a la que ha dado desde Hamburgo un auténtico golpe de estado, forzando la dimisión de Marta  Rovira, el punto de unión del PDeCat con la Moncloa y la que hizo el acuerdo de la moción de censura en contra del criterio de Puigdemont.

Nervios, aumentado por las declaraciones de la portavoz del Gobierno Isabel  Celaá al asegurar que  aunque nadie está pensando en adelantar las elecciones generales, “nadie va a resistir más allá de lo razonable. Sería absurdo”. La pinza que se puede producir entre el PDeCat  y el renovado Partido Popular, que ya ha anunciado que ejercerá una oposición dura, parece evidente. En principio, se puede frustrar el nombramiento de Rosa María Mateo como administradora única de Radio Televisión Española (ya el PDeCat ha anunciado que votará en contra)  y la aprobación del Techo de Gasto, que se elevará en 3.500 millones de euros, como primer paso para unos nuevos Presupuestos Generales del Estado, será paralizado en el Senado, donde el PP tiene mayoría.

Nervios, pinza y por último debate judicial, periodístico y político, sobre la convalidación de asignaturas de la carrera de Derecho y de un nuevo Máster, del recién  elegido presidente del Partido  Popular, Pablo Casado. Un contencioso que parecía cerrado pero que se ha complicado al ser imputadas tres compañeras del Máster, que estarían en las mismas circunstancias que el dirigente Popular, que parecía tener todo controlado y que ha venido sosteniendo en la campaña para las primarias que ese contencioso se cerraría en cuanto se cerrasen las primarias. Pero no parece, por diligencias que ya ha ordenado la titular del Juzgado numero 51 de Madrid Carmen Rodriguez-Medel, que ha solicitado de la Guardia Civil un informe sobre las vinculaciones políticas de Casado con la Universidad Rey Juan Carlos, y sus cargos públicos durante 2008 y 2009. La Universidad sostiene que no hay rastro de correos o de cualquier tipo de documentación que acredite que el dirigente popular entregó esos trabajos de Máster en la Universidad.

Sobre estos tres vértices transcurre la actualidad de este Martes en el que hay que destacar el gran eco en la prensa internacional de esas complicaciones judiciales en las que se encuentra el nuevo líder del PP, a lo que hay que añadir una presentación suya en el escenario internacional, como un líder de extrema derecha, parecido a otros que se mueven por Europa para preocupación de los principales dirigentes de la Unión Europea.

Desde el Financial Times (“El partido Popular español elige al ultraconservador Pablo Casado para presidir el partido“)  hasta The Guardian  (“el Partido Popular ha dado un giro a la derecha al elegir a un diputado abiertamente tradicionalista como nuevo  líder”), pasando por The Times (“un líder ultraconservador para los conservadores  españoles”), o The New York Times (“El Partido Popular  español elige a un ultraconservador para reemplazar a Rajoy”), junto a la mayoría de los medios franceses, alemanes e italianos, en los que la imagen de Casado aparece mucho más a la derecha de lo que verdaderamente es el recién elegido dirigente popular. Como si la dirección del partido conservador, que hasta ahora se presentaba como un partido de centro derecha, suscribiese algunos de  los postulados de los movimientos populistas de algunos países Europeos, que tanto preocupa en Bruselas.

“Con la elección de Casado – señala el alemán Süddeutsche Zeitung – se acaba la fase del “marianismo”, es decir de la política de Mariano Rajoy, que intentó establecer una línea moderna, preeuropea y económico-liberal entre los viejos grandes del conservadurismo español. Casado ya ha hablado de abandonar el espacio Schengen, está contra el aborto, y considera que el fomento de las mujeres es una “ideólogía de géneros”. Su elección hace ver lo que cabe esperar del PP: Casado se ha impuesto a dos mujeres; primero a la antigua ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal y ahora a Soraya Saénz de Santamaría.

La mirada de Mariano Rajoy en el aplauso final revelaba decepción; durante años había situado a su Vicepresidenta en primera línea; en la última campaña electoral, las pancartas estaban centradas en ella, le representó en la mayoŕa de los debates televisivos”.

Hombre joven, espíritu viejo titula el Berliner Zeituung,  al describir a un tipo distinto a Rajoy que no esquiva ni un solo micrófono, que es elocuente y siempre sonriente. “Pero tras la fachada alegre se oculta el viejo PP retrógrado. Como revela, por ejemplo el tono populista de tuit de Casado sobre la decisión de la justicia alemana en el caso Puigdemont”. A Casado también le da igual su propio pasado. Durante años es esforzó por sacar adelante una carrera de Derecho; tardó siete años en aprobar la mitad de su licenciatura. Después cambió de Universidad y en cuatro meses superó la otra mitad. Más tarde obtuvo un máster de otra Universidad sin ir a clase. El caso está siendo investigado por una juez instructora.

Y además de todo esto: Casado quiere regresar a una ley de aborto más restrictiva y se opone a la exhumación de los restos de Franco en el Valle de los Caídos. “No puedo tolerar la ruptura con nuestro pasado, con nuestros sentimientos más hondos”. Para el socialista Sánchez puede que ahora gobernar sea incluso más fácil. Al menos ahora está clara la posición del adversario.