Por qué han crucificado a ‘la niña de Rajoy’

Horas antes de la votación para elegir al sucesor de Rajoy en el disparatado y caótico Congreso del PP, organizado por Martínez Maíllo en el soviético Hotel Auditórium de Madrid, aparecía en Facebook, en el muro de Asunción Soto, viuda de Luis Rajoy Brey, hermano del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy Brey, un ataque brutal contra Soraya Sáenz de Santamaría. Asunción Soto es una militante del PP desde hace 29 años que enviudó del hermano de Rajoy hace cuatro años y que su estatus de cuñada del expresidente no le ha condicionado para decir siempre lo que piensa.

Ignoro si pensó mucho lo que iba a poner en Facebook, pero decidió sumarse a las críticas a la exvicepresidenta, a ‘la niña de Rajoy’, tocando además el tema más delicado y al que hasta ahora no se le ha encontrado solución: si, efectivamente, durante el debate de la moción de censura, en algún momento, se produjo una traición de quien estaba convencida de que estaba destinado a ser la sucesora de Rajoy. Asunción Soto, pedía en las redes sociales, el voto para Pablo Casado pero, a la vez se hacía y le hacia una serie de preguntas a la otra candidata, la exvicepresidenta. Preguntas que ha estado en el ambiente del Congreso pero que nadie, empezando por Rajoy, ha querido o no ha podido contestar.

“¿Por qué –se preguntaba y le preguntaba a Santamaría en su cuenta de Facebook la cuñada de Rajoy- Pedro Sánchez dijo con tal rotundidad que si Rajoy se iba, él retiraba la moción? ¿Quién iba a ocupar su puesto en esos momentos críticos? ¿Tú y tu bolso? ¿Estabas esperando que se fuera y guardando el sitio para que nadie más que tú, sentara en ese escaño tus posaderas? ¿Por qué no has tenido ni la mínima decencia ni el menor decoro de ir a ver lo que le estaba pasando a tu jefe? ¿Por qué no te molestaste ni en ir a preguntarle si se encontraba bien o le pasaba algo? ¡Noo! ¡Para que ibas a ir! Si este serial se escribirá y en breve. Tus hechos te han delatado pero tu cara es, además, el espejo de tus andanzas. Que hablen las urnas, que hablen en silencio, pero que hablen”.

Las urnas han hablado y para alegría de la cuñada de Rajoy, que siempre dice que su referencia es, y será Núñez Feijoo, ‘la niña’ de Rajoy, no solo no ha sido elegida a pesar de insistir en que tenía asegurada la victoria, sino que ha sido crucificada con críticas de todo tipo, con esa especial crueldad que es propia de la política. Criticada y atacada por su forma de hacer política (algo que no sabe porque ella es solo una alta funcionaria); por su forma de ejercer el poder; por la facilidad para crearse enemigos; por su falta de generosidad (y eso hasta el final negándose, a nombrar a Dolores de Cospedal entre las mujeres que han marcado la historia del PP); por su falta de conexión y empatía con  el militante, y también, con el votante; por esa ambición de poder que le ha llevado a intentar saber todo de todos; por la llamada “Operación Diálogo” en Cataluña que ha sido uno de los mayores fiascos políticos de los últimos veinte años; por la prepotencia con que se ha comportado hasta el mismo día del discurso, reflejo de su desconocimiento de la política y del partido.

Tan poco conoce al partido (nunca lo ha intentado y sólo para colocar aquí y allá a algún “Sorayo”) que, en medio del discurso para explicar su desvaído programa, quiso transformarse en “Carmen de España y del PP, y Olé”, sacando el abanico con la bandera española, como si en las varillas de ese abanico estuviese la solución de todos los problemas. Ni siquiera quiso escuchar (como siempre) los consejos que le dieron sobre el grado de conservadurismo de los compromisarios, mucho más elevado que el de los militantes. Su deseo de integración era tan poco real que le dejó a la otra candidatura, solo cinco puestos para negociar: cubrió con Fátima Bañez, hasta la secretaria general del partido.

El último clavo de la crucifixión fue el resultado abrumador para Pablo Casado que eso es otro capítulo de otra historia que acaba de empezar.