Rajoy se va sin explicar por qué no dimitió y prometiendo lealtad a su sucesor…

Mariano Rajoy se ha despedido de la Presidencia del Partido Popular, en el primer día del Congreso para elegir sucesor, ha asegurado que se aparta pero que no se va, que permacerá leal a su sucesor y ha reivindicado su mandato, especialmente su actuación en Cataluña. El aspecto más criticado de la candidata Soraya Sáenz de Santamaría. Todo eso en un ambiente de tensión por los enfrentamientos entre los dos candidatos a la sucesión y el malestar de muchos asistentes por el caos organizativo. “Dígalo, que somos más de mil los compromisarios que no hemos podido entrar y hemos tenido que seguir todo por plasma desde una de las numerosas salas adjuntas  en televisores colocados al efecto”.

Por eso, aseguraban si las votaciones de dentro de unas horas, -este sábado por la mañana- , se desarrollan con el mismo caos organizativo con el que ha transcurrido el primer día de este Congreso extraordinario, que por su importancia y trascendencia, debería haber sido un modelo de organización, como han sido la mayoría de los Congresos Populares, hay que temerse lo peor. Lo peor para el futuro del partido y,  lo peor para el que gane las Primarias en las que, a pesar de las sonrisas, y las aparentes buenas maneras, ha predominado el navajeo, y, la descalificación,

El caos y la confusión de este primer día (debería decirse de esta media jornada) en un lugar que, como el Hotel Auditorium, una construcción que recuerda mucho las obras de la arquitectura sovietica, y del Turismo de Inturist, situado en la  carretera del aeropuerto de Barajas, no reúne las condiciones para albergar a más de tres mil compromisarios, centenares de periodistas,  y donde ha habido auténticas peleas para encontrar un sitio en una Sala donde apenas caben dos mil personas y donde, además estaba totalmente prohibido guardar ningún asiento, aunque fuera con el Bolso de Soraya. Y eso con un calor asfixiante, casi caribeño.

Este cronista que ha seguido los discursos en el lugar en el que deberían haber estado en el plenario los compromisarios que permanecían en los pasillos o en salas adjuntas, se las ha visto y deseado para poder seguir el desarrollo de la  sesión ya tensa de por sí,  por la guerra interna de las dos candidaturas enfrentadas hasta unos extremos que nunca se pensaba que pudiera producirse en el PP. Un PP, que siempre ha sido un partido monolítico, disciplinado y que estrena primarias tras perder el poder con la moción de censura de hace mes y medio, que ganó Pedro Sánchez y que perdió un Mariano Rajoy porque no quiso que se pensara que se iba por la corrupción. Una vez tomada la decisión de dejarlo toda su principal preocupación, era llamar a Riquelme para recuperar su plaza de registrador de la propiedad. Algo realmente  insólito. Desde que se aprobó la Constitución, hace ahora cuarenta años, nunca había triunfado una moción de censura.

Por eso, todo el interés de la jornada de este viernes, estaba centrada, aparte de en el futuro del “joven Javier Arenas”,  en la explicación que podía dar el exPresidente del Gobierno Mariano Rajoy sobre el por qué, no dimitió y puso en marcha el decreto de disolución de las Cortes que había preparado Bermúdez de Castro por orden de la vicepresidenta , la vice todo, Soraya Sáenz de Santamaría, la que este sábado se disputa el poder con Pablo Casado , el hombre más preocupado por  la derecha (Vox) que por el  Centro (Ciudadanos) adonde,  realmente, ha ido a parar gran parte del voto Popular .

En una emocionada intervención, interrumpida constantemente por los aplausos, Rajoy , que en ningún momento se ha pronunciado a favor de ninguno de los dos candidatos ha hecho un recorrido por su largo recorrido por el partido, donde empezó en Galicia pegando carteles y terminó hace mes y medio con una moción de censura y su dimisión del partido en el que ha estado  de Presidente catorce años. Ha insistido en que a él no lo han echado los españoles sino una confabulación de intereses aunque se ha negado a explicar ese misterio que sigue sin resolverse: el por qué no dimitió, disolvió el Parlamento y convocó elecciones generales.

Finalmente ha reivindicado su actuación tan criticada en Cataluña y se ha despedido agradecido a su familia, entre lágrimas de su esposa.  “Me  aparto, pero no me  voy, pero seguiré con vosotros aportando lo que se me pida, fuera de los focos. Pero por encima de todo, seré leal. Hay que vivir con orgullo la política. Yo he procurado evitar las miserias y quedarme con lo que vale la pena”.