Difícil discurso de investidura de Sánchez, mes y medio después de la censura

Un mes y medio después de acceder al Gobierno, tras ganar una moción de censura por incomparecencia del expresidente del Gobierno anterior Mariano Rajoy, el nuevo presidente del Gobierno Pedro Sánchez, ha comparecido ante el Congreso de los Diputados para exponer su programa de Gobierno, algo que no hizo en el debate de  “censura constructiva” de los pasados 30 de Mayo y 1 de Junio.

De este modo, el formato de su intervención que, en principio iba a ser simplemente informativo sobre la última Cumbre Europea y sobre la OTAN, se ha convertido en el verdadero discurso y debate que debieron ser los de la  censura “constructiva” o, en todo caso, un discurso sobre el “miniestado de la Nación”, a pocas semanas de tomar posesión. Duramente atacado por su antiguo aliado, Ciudadanos, que ha criticado su pacto con nacionalistas e independentistas, para instalarse en el Palacio de la Moncloa, y no precisamente para convocar elecciones y, sobre todo, por el Partido Popular que todavía no se explica cómo ha sidoposible que se haya llegado a la actual situación.

El portavoz del PP Rafael Hernando en una intervención bronca y descalificadora le ha llegado a decir a Sánchez que el discurso que había leído en la Cámara no era, ni mucho menos, un “programa de Gobierno ni de reformas con solo 85 diputados, sino un plan de subsistencia con los comunistas bolivarianos”. En ningún momento hizo referencia a que la moción de censura y la llegada del nuevo Gobierno fue autorizada por Rajoy al negarse a disolver las Cámaras como estaba previsto desde los servicios jurídicos de la Moncloa. Ese programa de gobierno (o plan de subsistencia, según se interprete) lo ha construido Sánchez sobre cuatro pilares fundamentales: la consolidación del crecimiento económico y la creación de empleo, un empleo digno (“España crece pero no redistribuye. España crece, sí pero a golpe de precariedad y no de productividad, ha dicho Sánchez); una nueva legislación para conseguir la igualdad y la cohesión social; la  regeneración de la democracia y el fomento de la cohesión territorial y la  participación activa en la construcción europea.

Nada más empezar su discurso el Presidente del Gobierno ha vuelto a prometer, lo que según ha venido anunciando desde hace más de un mes: sacar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos y convertir el monumento en un símbolo de reconciliación, algo que ha tomado como algo distintivo de su mandato. Pero algo complicado de cumplir si se examina detenidamente el informe que durante el mandato de Zapatero hizo una “Comisión de expertos para el futuro del valle de los Caídos” presidida por Virgilio Zapatero e integrada, entre otros por Miguel Herrero de Miñón y Ramón Jáuregui, así como juristas e historiadores de indiscutible prestigio.

En el informe salen a relucir los problemas jurídicos que suponen que los restos del Caudillo estén en la Basílica que como lugar de culto es inviolable y que al ser administrada por la Comunidad Benedictina, no dependería de la autoridad eclesiástica española sino directamente del Vaticano y del Papa. Ahí estaría el gran escollo que ha impedido que se haya cumplido la promesa realizada por el nuevo Gobierno de trasladar cuanto antes los restos del general Franco y de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange. La exhumación de esos restos ha sido justificada por Sánchez en que en “ninguna democracia puede permitirse monumentos que exalten ninguna dictadura”.

El Presidente junto a la reiteración de esta promesa que se cumplirá lo más pronto posible, ha anunciado que prohibirá las amnistías fiscales, ha presentado un paquete de nuevos impuestos, especialmente a las empresas, ha prometido mejorar la situación de los arrendatarios de viviendas para contener las subidas de alquileres, y las condiciones laborales de los jóvenes, ha pedido un nuevo pacto para las pensiones para que puedan crecer con respecto al IPC y ha asegurado que impulsará una nueva Ley sobre Cambio Climático. En el ámbito social, Sánchez ha reiterado su intención de recuperar la sanidad universal y eliminar el copago, ha anunciado la recuperación de servicios, como la reproducción asistida, que se eliminaron con los recortes, y ha anunciado un paquete de reformas e inversiones en el ámbito educativo para “volver a poner en funcionamiento el ascensor social”.

Entre Podemos, que ya le ha dado un aviso al anunciar que si lo que se pretende hacer es un simple “cambio cosmético” ellos no juegan, y los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya( ERC) y  el PDeCat, que también han anunciado que si no hay avance en la autodeterminación no hay apoyos, Sánchez ha asegurado que para salir de la crisis de Cataluña solo hay una salida: votar. No esa autodeterminación que piden sus ocasionales aliados, sino un nuevo Estatuto redactado y aprobado por todas las fuerzas políticas.