Puigdemont, el Movimiento, y la solución que propone el Financial Times

Carles Puigdemont pretende fundar el Movimiento Nacional (de Cataluña), según se ha anunciado esta tarde en Barcelona al presentar en el Ateneo de la Ciudad Condal  la llamada “Crida Nacional de la Republica”, un proyecto personal del expresidente de la Generalitat, del actual Quim Torra y del expresidente de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y actual portavoz de JXCatalunya y que cuenta con el apoyo de gran parte de los diputados de esa formación,  formación que ganó las elecciones dentro del independentismo tras la convocatoria electoral que hizo el Presidente del Gobierno español tras la derogación del artículo 155 que permitió la intervención de la Generalitat por el Gobierno central.

El objetivo del nuevo Movimiento es, constituir un “instrumento político amplio y transversal” que vaya más allá de los partidos existentes en la actualidad y que los aglutine en torno a un Movimiento de unidad de cara a unas futuras elecciones autonómicas y municipales. Se trata de un proyecto personal de Puigdemont a partir de Junts per Catalunya (JxCat), pero con otro enfoque más amplio y contando con que Junts per Catalunya ha sido registrado como marca propia del  PDeCAT. Una marca, el PDeCat creada para enterrar a Convergencia Democrática de Cataluña  (CDC) tras los escándalos de corrupción protagonizados por la familia Pujol.

El proyecto político de Puigdemont presentado esta tarde en Barcelona en el Ateneo, adelantándose al Congreso y a las primarias del PDeCat que se celebrara  el fin de semana que viene, pretende contar con todo el soberanismo, desde Demócrates, hasta Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y el propio PDeCat, muchos de cuyos responsables, especialmente Marta Rovira, su secretaria general, no lo ven claro. Para Esquerra, que según la última encuesta de El Periódico de Cataluña será el partido más votado en unas próximas elecciones autonómicas, por encima incluso de Ciudadanos, ese Movimiento que ha sido presentado este Lunes es un proyecto Convergente, en el que ellos no tienen nada que hacer.

Todos estos movimientos políticos se están produciendo dentro de un clima de crispación política a pesar del clima negociador que se ha inaugurado entre el nuevo Gobierno central y el de la Generalitat. Sin embargo a pesar de las movilizaciones del fin de semana de más de cien mil  manifestantes, a favor de la libertad de los presos que, según el Frankfurter Allgemaine Zeitung, recuerdan el otoño caliente tras el Referéndum de Octubre, las protestas de los separatistas catalanes no suponen una recaída  en el  viejo enfrentamiento. “Desde la llegada al poder del nuevo gobierno en Madrid – dice el periódico alemán – los signos apuntan al diálogo”. También la solicitud de extradición de Carles Puigdemont, no ha podido frenar la cautelosa aproximación entre Madrid y Barcelona. El sucesor de Puigdemont, Quim Torra, se ve bajo la presión de los defensores de una línea dura, pero toma en serio la oferta de Madrid. “Está bien que el presidente del gobierno Sánchez se acerque de forma constructiva a los catalanes y explore las posibilidades de un diálogo sobre la base de la Constitución. Además también se lo debe a la mitad de los catalanes, que están en contra de la independencia y quieren permanecer en España”.

Mucho más lejos llega el Financial Times al afirmar que el partido socialista y el nuevo Gobierno, se plantean un acuerdo que amplíe la autonomía de la región y a la vez respete la Constitución de 1978 y la indivisibilidad de España “Una iniciativa de este tipo -editorializa Financial Times– debe dar a Cataluña un mayor control sobre sus recursos financieros. Debería incluir el reconocimiento explícito de los catalanes como nación en lugar de como una “nacionalidad”, que es como se hace referencia a ella en la Constitución. También podría incluir una reforma del Senado para que este sea más representativo de las comunidades autónomas del país. El PP y Ciudadanos deberían hacer todo lo posible por encontrar puntos comunes con los socialistas sobre estas propuestas.

Pero el problema es que una oferta de este tipo, aunque podría resultar atractiva para los nacionalistas catalanes moderados, nunca contentaría a los secesionistas intransigentes. “Estos deben recordar que la independencia es una cuestión profundamente divisoria dentro de la sociedad catalana. En los últimos ocho años de crisis, ninguna encuesta de opinión ha mostrado una mayoría a favor de la independencia. Una mayor autonomía dentro de un Estado español reformado es la solución más razonable”.