La sucesión de Rajoy provoca en el PP el gran carajal

Con Rajoy nadie se atrevía a adelantar un nombre (salvo el del  gallego Alberto Núñez Feijóo) con posibilidades de sucederle. Sin Rajoy, se ha producido, según el lenguaje en clave del expresidente, el lío, incluso el carajal, algo que le producía verdaderos escalofríos. Era cuando terminaba llamando a Soraya. Y en un carajal, un gran carajal es en  lo que se ha convertido la inminente sucesión de Mariano que, a estas alturas, todavía, no se sabe por qué tiró la toalla y permitió el triunfo de la moción de censura y la llegada de la Moncloa de Pedro Sánchez.

Dentro del PP ha estallado el carajal y esta vez, Mariano no ha llamado a Soraya. Ella pensó que la iba  a llamar y, al final, tras el anuncio del presidente gallego Núñez Feijóo, de que su compromiso era con los gallegos hasta el 2020, y temiendo que su eterna enemiga, la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, tomase la delantera, anunciaba y en vista de que Mariano no llamaba, su candidatura en la mañana de este Martes de nervios y tensión en el PP, a veinticuatro horas del cierre de candidaturas de cara al Congreso extraordinario de Julio. Ajeno a todo, y el gran carajal, como si ya no fuese nada con él, paseaba por Santa Pola después de hacerse cargo del Registro.

Una existencia nueva para un partido que ha usado el dedazo para el cambio de liderazgo y que, ahora confuso y echándole en cara a Rajoy su decisión de no dimitir en su momento y abandonar todo cuando no tocaba, se encuentra desorientado, tras la decisión de Feijóo de rechazar el liderazgo del partido convencido, como está, de que la guerra contra él sería guerra de dentro del partido, guerra amiga, fuego amigo, que como se ha demostrado en los últimos escándalos del PP, es la peor de las guerras y … la más dañina.

Con el paso dado por Soraya, que intenta buscar cobijo entre la militancia andaluza de Fatima Báñez (Huelva) y de Juanma Moreno, que se ha pasado a la vicepresidenta, proporcionándole los apoyos de Málaga, Granada, Almería y Cádiz, mientras Cospedal mantiene  firme los feudos de Córdoba, Sevilla y Jaén, son seis los candidatos que han dado un paso al frente para una pelea sobrevenida y que el aparato del partido ha querido evitar, intentando un candidato único que es precisamente el que desde Galicia y entre lágrimas ha dicho que no, que su puesto y su compromiso, por lo menos ahora, estaba en Galicia.

Cuando faltan todavía unas horas para que termine el plazo, se han presentado la candidatura del diputado José Ramón García Hernández, responsable de las relaciones internacionales del partido;  la del exministro José Manuel García-Margallo que lo hace para frenar a la exvicepresidenta con la que está obsesionado; la del exconcejal valenciano José Luis Bayo, con escasas posibilidades y, la de Pablo Casado, que ligado a José María Aznar, pretende encabezar la opción renovadora del partido. Seis opciones, que hace difícil evitar una segunda vuelta con los dos más votados en el Congreso y con el voto de los compromisarios. Es mucho más difícil con un número elevado de candidatos llegar al 50% de los votos o tener una ventaja de 15 puntos. Y aún puede haber más sorpresas en las próximas horas.

Con este panorama es difícil hacer un pronóstico sobre el resultado final ya que suele decirse que las primarias las carga el diablo. Eso siempre ha sucedido, por lo menos, en el partido socialista y, puede repetirse en el Partido Popular acostumbrado a que el líder lo decida todo, a la ausencia de autocrítica y al dedazo, algo con lo que ha querido terminar el huido Rajoy, y ha provocado que todos los que han estado callados durante años den el paso definitivo. Eso sí, a pesar de que no tiene ningún arraigo en el partido, todos le tienen miedo a la Vicepresidenta, quizás porque está en el secreto de muchas cosas y, porque ha manejado el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), su verdadera obsesión, a su antojo.

Cuentan que cuando Rajoy convocó el Congreso extraordinario que se celebrará en Julio y anunció que no tenía ni “delfines ni herederos“ que fue en ese momento cuando Cospedal, tras leer el tuit, dirigió su mirada hacia quien se considera su legítima heredera: Soraya Sáenz Santamaría, la vicepresidenta que fue enviada a Berlín a recibir el visto bueno de la canciller Merkel cuando estalla el escándalo de  Bárcenas y los SMS, y esos SMS, están a punto de provocar la dimisión presidencial. Es ella la que le dice que aguante, porque ella… necesita tiempo porque Merkel le ha dado el visto bueno a Mariano para su candidatura. A partir de entonces con una paciencia infinita, ha ido elaborando su propia candidatura, manejando la prensa de la que ha conseguido una adhesión incondicional (empezando por el diario El País al que salvó de la quiebra) y siguiendo con las televisiones, incluyendo la pública que llega a controlar durante una época… Para ella la retirada de Núñez Feijóo ha sido la mejor de las noticias.