A la espera del “Aquarius”, como gran baza política

El nuevo Gobierno, que este sábado cumple su primer fin de semana, tras la jura en el Palacio de la Zarzuela, y también, su primer gran percance con la dimisión del ministro de Cultura, Màxim Huerta (y la petición de dimisión del Ministro de Agricultura por un conflicto de aguas en el Parque de Doñana), celebrará esta primera semana de mandato, con una ofensiva internacional a favor de los derechos humanos, aprovechando la llegada al puerto de Valencia de los 625 migrantes a los que se les ha cerrado los puertos italianos y de Malta, para que puedan desembarcar cuando hambrientos y casi sin fuerzas han sido rescatados en el Mediterráneo, huyendo de las guerras y también muchos del hambre.

La llegada el domingo del Aquarius de “Médicos sin Fronteras” y de los  dos barcos italianos que les acompaña, el Dattilo y el Orione, que serán recibidos  con todos los honores por la vicepresidenta Carmen Calvo será utilizada por el Gobierno español, no sólo como una muestra de solidaridad con los que más sufren en esta búsqueda por un nuevo lugar donde poder vivir, que hasta ahora ha sido Europa, sino como una llamada de atención hacia los países de la Unión.

Unos países que en estos últimos meses han dado un giro radical y por influencia de los euroescépticos y la extrema derecha, han empezado a cerrar sus fronteras a los migrantes, provocando, incluso, una dura y peligrosa guerra entre países miembros y la posibilidad de graves conflictos, como en Alemania donde no hay que descartar la ruptura de la Coalición que gobierna desde hace unos meses el país, presidida por la canciller  Merkel.

La decisión inesperada del Presidente del Gobierno español de recibir a ese buque cargado de inmigrantes rechazado por Italia, muestra que el nuevo Presidente, está intentando consolidar  u poder con un nuevo tipo de política de consenso. Según fuentes políticas y algunos analistas, estas propuestas estarían diseñadas para funcionar con unos socialistas desencantados tras años de dominio conservador y para recabar apoyos. “Ahora – destaca The New York Times – que la UE está teniendo dificultades para acordar una política migratoria común, Sánchez no ha contado mucho sobre su decisión más allá de afirmar que España quería cumplir con sus obligaciones de derecho internacional durante una crisis humanitaria. Sin embargo, la decisión dio muestras de haber conseguido aprobación política en casa y en el extranjero”.

Mientras tanto, en España todo está preparado para la llegada de los migrantes que se ha convertido en un auténtico acontecimiento. Se han habilitado los centros de primera acogida. De los pasajeros del ‘Aquarius’ se ocupará en un primer momento la organización Cáritas, mientras que los más necesitados serán atendidos de inmediato por personal sanitario en hospitales de emergencia y en las principales centros médicos  de la Comunidad, al tiempo que enfermeros, psicólogos, juristas y expertos en primeros auxilios están preparados para una operación que será complicada ya que algunos tendrán status de refugiados políticos pero otros que cruzaron el Mediterráneo por razones económicas pueden ser expulsados.

En España, en los últimos años solo una pequeña proporción de los inmigrantes subsaharianos han cumplido los criterios para obtener el estatus de refugiado político. Aun así, solo ha habido muy pocas deportaciones. Esto se debe a que la mayoría de los emigrantes africanos desean continuar su travesía hasta Francia o Alemania, y parte de ellos han obtenido billetes de autobús de las autoridades españolas para llegar hasta la frontera francesa. Aquellos que desean permanecer en el país sin papeles, en principio son tolerados, pero no tienen derecho a recibir asistencia social. Además, la atención médica generalmente solo se otorga en caso de emergencia. A los niños de los “sin papeles” se les permite asistir a jardines de infancia, y para ellos también es obligatorio asistir a la escuela y tienen garantiza la atención médica.

La gran ventaja de España es la simpatía de sectores de la población hacia los migrantes y que es políticamente incorrecto hacer declaraciones públicamente contra la inmigración. El discurso predominante es de solidaridad. Aparte de que España parece una excepción entre los países europeos cada vez más hostiles a los emigrantes y sin partidos políticos xenófobos.